Uber tiene mercado pero la política lo combate

Mientras en el Concejo Deliberante se analizan proyectos que buscan impedir que opere, la agenda de la firma sigue en marcha. Hay 100 mil cordobeses registrados para usar el servicio y más de 10 mil interesados en ser choferes.



A dos años del desembarco de Uber en el país, más de dos millones de argentinos se inscribieron como usuarios de la plataforma, a pesar de que el servicio está disponible solamente en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano.
Cuando la firma comenzó a operar en Argentina la novedad generó histeria en varios sectores; en especial, entre taxistas y remiseros, quienes hasta ahora, respaldados por los gobiernos locales, tuvieron éxito a la hora de dificultar las actividades de la firma.
En Córdoba, el secretario de Servicios Públicos, Julio Waisman, rechazó de plano la utilización del sistema dentro de la jurisdicción. El posicionamiento anti Uber de la Municipalidad se mantiene y en el Concejo Deliberante se analizan proyectos de ordenanza que, con distintas modalidades, buscan impedir que opere en la ciudad.
Fuerza de la Gente cuestiona a las agencias y pretende que la comuna ponga a disposición de los usuarios una aplicación móvil. En tanto, la iniciativa de Juntos por Córdoba excluye a la compañía norteamericana del elenco de posibles prestadores del servicio de transporte de pasajeros.
Cuando la propuesta del edil Gustavo Fonseca tomó estado parlamentario, hace un mes, Uber tomó cartas en el asunto y le envió correos electrónicos a los potenciales usuarios -es decir, a los 100 mil cordobeses que se registraron para usar su servicio-.
En la misiva, los alentó a no permitir que limiten su libertad de elección. “Al revés de lo que está sucediendo en todas las grandes ciudades del mundo, en Córdoba el Concejo Deliberante está considerando excluir la tecnología en el transporte en lugar de regularla e incorporarla”, expresó.
Además, estimó que “Córdoba reclama la presencia de aplicaciones de transporte” y manifestó querer “ser parte de la solución a los problemas de movilidad” reduciendo la congestión, aumentando las opciones y generando oportunidades económicas para miles de ciudadanos.
Días después, ante la posibilidad de que la plataforma se active, los taxistas organizaron protestas en la terminal de ómnibus y en el aeropuerto.
Hay concejales que apoyan a Uber. Un caso es el de Nadia Fernández (Unión por Córdoba), quien cuestionó la prohibición y estimó que el éxito de la empresa se debe a la pésima calidad del servicio que prestan taxis y remises. Además, planteó que aquélla se direcciona a “cuidar a una corporación” mientras los usuarios están desprotegidos.
A pesar de las dificultades judiciales que enfrenta, Uber confirmó tanto sus plantes de expansión y como su estrategia: ir por la regulación.
En junio del año pasado, mientras la actividad en la ciudad estaba casi paralizada por el conflicto de transporte, la firma adelantó que planeaba expandirse a Córdoba durante el 2018.
El anuncio lo hizo el director general de la firma para América Latina, Rodrigo Arévalo. “La gente está buscando otra opción y vamos a redoblar los esfuerzos”, disparó.
El CEO fue más allá y partiendo de un dato de la realidad -es decir, que las personas necesitan trasladarse todos los días, más allá de los conflictos gremiales, de las pretensiones de algunos sectores y de las disputas de poder- dijo que Uber “va a estar” en donde pueda ser una elección de movilidad.
Meses más tarde, Justin Kintz, director de Asuntos Regulatorios de América Latina para Uber, reiteró que la empresa tenía a Córdoba en la mira y que buscará demostrar que la solución es que la prestación que brinda sea regulada debidamente.
La compañía reforzó su inversión en el país y manifestó que estaba abierta para dialogar con las autoridades. Mendoza, Salta, Tucumán también son objetivos para Uber. En Neuquén se da una situación curiosa, ya que aunque la compañía no planificó actividades, a la fecha más de cinco mil personas se registraron para usar la aplicación, una repercusión que podría deberse a la presencia de empresas internacionales en la jurisdicción, por Vaca Muerta.
La agenda de Uber está en marcha y aunque no tiene fecha de inicio para sus actividades en Córdoba ya reclutó a 10 mil interesados para ser choferes.
La clase política sigue sin registrar el nivel de aceptación con el que cuenta Uber ni las implicancias del inevitable avance tecnológico y sus consecuencias en la sociedad.
Parece al menos apresurado optar prohibir, ya que el sentido común indica que sería más fructífero abrir el debate para determinar si Uber aportará o no a mejorar el sector del transporte y si, tal como promociona, generará oportunidades.
El hecho de que una tecnología aceptada por los potenciales consumidores sea desaprobada de plano pone de manifiesto la incapacidad institucional para evolucionar e integrar a nuevos competidores. También revela poca predisposición para tomar en cuenta las necesidades reales de la gente que debe moverse diariamente en ciudades con servicios de transporte deficientes.
Por otra parte, si bien taxistas y remiseros ponen el grito en el cielo por lo que, según estiman, configura un supuesto de competencia desleal, sus reclamos no pueden acallar la voluntad de los individuos ni cercenar su libertad de elección.



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