Semana para seguir el dólar, las tarifas y la recuperación de la confianza

Los expertos interpretan  que el Gobierno corrió detrás de los hechos; pareció muy confiado en su “amistad” con los mercados. Las medidas servirían pero no pueden extenderse en el tiempo sino a costa de sacrificar nivel de actividad.

Por Gabriela Origlia

Más allá de que esta semana todos estarán atentos al comportamiento del tipo de cambio, será a fines de este mes cuando la evaluación pueda ser más precisa. Recién entonces habrá datos concretos sobre el pase de la suba de dólares a precios y, en consecuencia, su impacto sobre la inflación en el mes en el que el Gobierno esperaba empezar la baja. También en ese momento se podrá proyectar si la tasa alta se extenderá mucho más o podría comenzar a aflojar. Los especialistas no esperan alivio definitivo.
Hay coincidencia entre los economistas que el Gobierno corrió detrás de los hechos; pareció muy confiado en su “amistad” con los mercados. Entienden que el cambio en el plan fiscal para este año con metas más ambiciosas que harán caer el déficit primario hasta el 2,7% del Producto Bruto Interno y el financiero al 4,9% con un achicamiento del gasto público debería haber sido antes. “Más que decirlo hay que hacerlo”, repiten.
Como el recorte del gasto vendrá por la inversión en obra pública es obvio que habrá un impacto directo en el sector de la construcción, que es el que más venía creciendo y que iba a seguir expandiéndose del lado de la demanda de créditos para vivienda privada. Se trata, además, de recursos distribuidos en todo el país por lo que, seguramente, habrá intentos de consensos con los gobernadores.
Con la obra pública como corazón de la reactivación, ahora más que nunca el Gobierno tendrá las expectativas puestas en el Programa de Participación Público Privada (PPP) que tuvo hace unos días su primera licitación. Claro que la incertidumbre también alcanza a las empresas que presentaron ofertas.
Es que las compañías verán encarecido su financiamiento porque también, con la suba de la tasa de Estados Unidos, cambiaron las condiciones externas y ya no será tan fácil tomar créditos.
Otro capítulo que abren las medidas tomadas por el Gobierno se relaciona con cómo impactará la suba de tasas en el nivel de actividad. En ese aspecto los expertos coinciden en que también la desconfianza la hubiera golpeado, por lo que primer había que atacar la tormenta desatada en los últimos días.
“Con las semanas veremos si la tasa empieza a ceder”, señalan. Desde la Unión Industrial Argentina (UIA) la extensión del período de tasas altas tendrá efectos negativos sobre el nivel de actividad, en especial de las Pymes. “Son difíciles de soportar para todos”, definen.
El nivel del gasto público y las restricciones externas son los problemas de fondo para el dólar. Cuando el Gobierno decidió financiar el déficit fiscal con deuda externa-las tasas de interés internacionales eran bajas, pero los especialistas advirtieron siempre sobre la vulnerabilidad del país si el costo de pedir dinero afuera aumentaba. Fue lo que pasó.
La tasa del Central a 40% busca que el mercado argentino recupere atractivo para los inversores externos pero, a la vez, tiene daños colaterales, como es el impacto en la actividad interna si llegaron para quedarse.
Esta semana, además, volverá el debate por las tarifas. En el Ejecutivo miran a los gobernadores –una vez más- como potenciales colaboradores para que no salga el proyecto de moderación que elaboró el peronismo. Esta vez, y en función de la experiencia con Ganancias, la confianza no es total.
Hasta ahora, desde la Rosada descartan tener que convocar a los gobernadores. El viernes, sin embargo, en Haciendo se reunieron funcionarios de Economía de las provincias con nacionales para repasar la marcha del pacto fiscal. El ministro Nicolás Dujovne ratifica que hará cumplir el acuerdo y que no es necesario una revisión.
La idea de un “pacto 2” apareció cuando el presidente Mauricio Macri pidió a las provincias que eliminaran impuestos a las tarifas, es decir, que aceleraran lo previsto en el pacto firmado en diciembre. Los gobernadores entienden que es “improlijo” modificar en un acto lo que se discutió por semanas. “Si quieren, hablamos de nuevo”.