Macri trastabilla; CGT Córdoba fija protesta para 29-M

En un plenario de todas las regionales, el titular del SEP, José Pihen, propuso conmemorar un nuevo aniversario del Cordobazo con una movilización en el centro de la ciudad. Ratificarán su rechazo a las políticas del Gobierno nacional, en medio de una crisis de confianza.

Por Yanina Passero
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Los gremios cordobeses celebraron el Día del Trabajador desunidos, como siempre, pero cada vez más distanciados del presidente Mauricio Macri. Las espadas del líder de Cambiemos no pueden mostrar resultados: pese a los esfuerzos vertidos, la pata sindical macrista sigue en la lista de pendientes de la coalición nacional. Incluso, endurecieron su postura varios dirigentes sectoriales otrora “dialoguistas” con la Casa Rosada.
Atento, el peronismo cordobés actuó en consecuencia. En el 2019, todos los esfuerzos serán bienvenidos para lograr que Unión por Córdoba logre su sexto gobierno consecutivo. Los cegetistas José Pihen y Mauricio Saillen recibieron pruebas vivas del renovado interés. Primero, el senador nacional Carlos Caserio dedicó al titular del SEP un elogioso párrafo de su discurso en la cumbre del PJ Federal, sede Córdoba. Después, por la onerosa fiesta del secretario general del Surrbac desfilaron funcionarios provinciales, miembros del Concejo Deliberante y autoridades del PJ local.
Los mensajes pueden interpretarse como el primer intento oficial de enmendar la “proscripción” de los sindicatos peronistas de la campaña legislativa de 2017. La CGT Córdoba aceptó las disculpas y volvió a agitar un antimacrismo que, dicho sea de paso, exhibió sin matices desde el 10 de diciembre de 2015 a la fecha.
En el último plenario de todas las regionales de la CGT, Pihen presentó una moción que obtuvo el beneplácito de todos los miembros. En Río Cuarto, el pasado viernes, los presentes aprobaron la realización de una movilización provincial el próximo 29 de mayo. Otra efeméride cargada de simbolismo fue elegida para refrescar las críticas al Gobierno.
El microcentro cordobés será el escenario de una protesta que imaginan masiva. La central obrera extenderá la invitación a miembros de la CGT Rodríguez Peña y otros núcleos gremiales. Si bien no hablan de paro (por razonable prudencia), la alta expectativa de los promotores de la marcha anticipa que será una jornada complicada en las calles y en las reparticiones públicas.
El contexto se presenta inmejorable para los planes de cada pata del PJ. En un traje que le queda incómodo, el de opositor, el peronismo integró la lista de causas de una de las crisis más profundas que logró dilatar –por ahora- el Gobierno nacional. El mercado financiero mostró su desconfianza con la escalada del precio del dólar. Pero entre los múltiples factores explicativos que expusieron los ministros de Macri, no puede relativizarse el más grave, en términos políticos: el mandatario nacional no controla el Congreso de la Nación.
Su plan de recuperación estuvo atado a fidelidades que hoy exhiben comportamientos dudosos. Varios gobernadores incumplen con las mandas del Pacto Fiscal (por caso, la rebaja de Ingresos Brutos) y diputados que responden a dirigentes aliados insisten con talar una rama fundamental de la maquinación amarilla: el sinceramiento del precio de la energía eléctrica domiciliaría y el gas. El caso ilustrativo lo ofrecen los legisladores cordobeses que, pese a los “reproches” del gobernador Juan Schiaretti, pretenden integrar la entente que busca ejercer una atribución del Ejecutivo: regular el precio de las tarifas.
Mientras Macri trastabilla por el escepticismo económico y el malhumor social que testimonian las encuestas, el combo se completa con el sindicalismo cordobés, dispuesto a pasar de los enunciados a la acción concreta para exponer su rechazo a las políticas del Gobierno nacional. Esta vez, están dispuestos a “ganar la calle”.