El joven Vázquez cantaba El chicoba (Segunda Parte)

Reconstruida a partir de fragmentos de citas, la figura de un galancete del ochocientos sobre quien muy poco sabemos, dejó al menos huellas de un breve y contenido fulgor en escenarios de esta región, donde se llegó a decir que era un Adonis.



Por Víctor Ramés
cordobers@gmail.com

donis y Afrodita, los amantes más bellos, obra de Antonio Canova (comienzos del siglo XIX)

El joven Vázquez era un juvenil actor que llegaba a Córdoba en la segunda mitad de junio de 1871. Vázquez viajaba con la Gran Compañía Española, Dramática y de Zarzuela, bajo la dirección de D. Juan Risso, una troupe de teatristas que podía presentarse al mismo tiempo en dos capitales más o menos próximas. En este caso la compañía venía de Mendoza y no era la primera vez que la troupe de Risso –y el joven actor– pisaban tanto el escenario de la ciudad cuyana como el de la Docta. Además de cantar la habanera o el candombe El negro chicoba, actividad en la que ya no detuvimos, Vázquez era actor y había participado en Mendoza, con la troupe de Risso, en la inauguración del Teatro Progreso de esa ciudad, en 1870. Por su parte, en Córdoba hay referencias a una venida anterior del actor, y de la compañía, presumiblemente también el año anterior.
En la temporada teatral cordobesa de 1871 atrae la atención esta referencia que se encuentra en el diario local El Progreso, un dato clave para conocer las virtudes del joven Vázquez y su proyección en la audiencia local. No es de extrañar que el encanto del actor despertase reacciones similares en otras plazas donde se presentaba. La publicación es del 20 de junio:
“Días pasados
Escuché esta conversación entre dos señoritas.
–Has estado en el teatro.
–No.
–Pues no has visto lo bueno.
¬–Qué ocurrencia.
– ¿Cómo qué ocurrencia? Pues te aseguro que compañía dramática como la que hoy funciona aquí no la veremos en mucho tiempo, debes saber que solamente con que esté en escena el adonis de las niñas, como se lo decía el cronista del Progreso la otra vez que estuvo el joven Vázquez, parece un jardín la escena, pues está interesantísimo, además que ha adelantado mucho en su trabajo hoy es uno de los primeros artistas de la compañía.
El otro día hablando con mamá aquel amigo, el de los sinapsismos; sobre la compañía dramática, lo recomendaba mucho a Vázquez pues decía ser un joven de muy buenas recomendaciones y que había dejado recuerdos muy honoríficos en todas las provincias, ya ves aunque no sea más que por él puede uno ir al teatro.
–Pues hermanita voy a rogar a papá que me lleve al teatro para verlo.
–Harás muy bien, y yo te dejo. Pues voy a la fotografía de Paganelli a que me saque un retrato para mandarlo a… ya saben a quien, a ver si se entusiasma y apura el casamiento que el invierno pasa.
Marchóse la sílfide y quedé felicitando a mi querido amigo por los buenos recuerdos que hacen de él en particular y a la compañía en general.”
Se puede extraer de la nota, pues, según habría expresado el mismo diario en una visita anterior, que Vázquez era “un Adonis”. Es decir un símil de aquel dios que remite a un culto femenino en que las mujeres se sentaban a llorar en la puerta por el bellísimo, y envía también al sonrojo y enamoramiento de la más bella, de Afrodita, desde que Adonis era apenas un bebé. Las diosas lo criaban y suspiraban esperando a que Adonis madurase. En Córdoba, esperaban a que volviese el joven Vázquez.
Entretanto, también el joven actor gozaba de predicamento entre los varones, de hecho la comparación con el dios heleno es atribuida a un periodista: y el autor de la nota recién citada se refiere a él como a “mi querido amigo”, alegrándose de que el público lo tuviese en cuenta en esta capital. En abono del predicamento de Vázquez en la platea masculina, resultan de interés dos menciones tomadas del ya citado trabajo de la investigadora Ana María Otero (Documentos musicales en la prensa de Mendoza Silo XIX), que remiten al diario El Constitucional de aquella capital. Se trata, en primer lugar, de una breve solicitada que publica ese diario, firmada por varios caballeros mendocinos y dirigida a Juan Risso. Aparece el 25 de junio de 1871, y da a entender que el actor podía hallarse suspendido, o postergado, en las funciones de la compañía, por motivos que no se mencionan. Es una presunción, pero tiene su base. En la solicitada se lee:
“SOLICITADAS. Al Sr. Risso director de la compañía dramática. Los que firman suplican a tan distinguido artista abra las puertas de la escena al artista Sr. Vázquez, si así lo hace le quedarán agradecidos. S.S.S. Modesto Sánchez, Agustín Moreno, Wenceslao Bates, Florino Barrera, José Carrion, José Zapata (…); según las firmas. Es copia.”
La respuesta también viene a través de El Constitucional, firmada por el actor y empresario, cabeza de la compañía, el 29 de junio:
“SOLICITADA. Sr. Editor del “Constitucional”. Dígnese insertar en su acreditado periódico las siguientes líneas, a lo cual quedará sumamente agradecido. S.S.S. Juan Risso
Señores D. Modesto Sánchez, D. Agustín Moreno & &. Muy señores míos: Accediendo a la petición que se han dignado uds. hacerme por medio del “Constitucional” del sábado 25 del presente, el Sr. Vázquez puede tomar parte en nuestros trabajos, siempre que, como es muy justo, acepte las proposiciones que le haga la compañía.
Aprovecho esta ocasión, para ofrecerles mis respetos y consideraciones. S.S.S. Juan Risso”
No es imposible que el joven Vázquez se hubiera malquistado con Risso, quizás por un desplante en un golpe de engreimiento juvenil. Claro que el director del elenco mostraba abierta la puerta para acogerlo de regreso. Y lo cierto es que sólo unos días después hay constancia de que Vázquez actuaba en Córdoba. Es creíble que Vázquez despertase, además, la ojeriza de otra sección de la platea masculina. Su retrato se completa de momento con una última cita del 9 de julio de 1871, en que el cínico director de La Carcajada, Armengol Tecera, comienza como sigue el comentario de una función a la que asistió:
“La Función del Jueves
Está demás decir que la función a beneficio del regordete RIsso, ha estado como para echarle vino encima. Solo al presumido Vázquez nos resta hacerle una recomendación y es, que no se afecte tanto y estudie un poquito más su papel; si esto lo hace, estamos seguros que será un actor de primera.
Ahora pasemos a examinar lo que nos hace cuenta.
Como lo habíamos prometido: el teatro en esa noche fue un verdadero acontecimiento. (…)”



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