Extender el efecto

A 28 años del lanzamiento del disco “Mixed Up” de The Cure, el líder del grupo, Robert Smith, ha filtrado información sobre la próxima salida en vinilo de una reedición de ese álbum, que estará acompañada por “Torn Down”, la largamente anunciada continuación de aquel proyecto.



Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

smithEntre otras cosas, la cultura reggae le aportó al rock un manejo de la consola de los estudios de grabación que se hizo cada vez más complejo y que permitió extraer nuevas combinaciones de sonidos que revolucionaron el panorama. El subgénero del dub, con Lee “Scratch” Perry a la cabeza, fue el que más lejos llevó estas manipulaciones, a través de remezclas que deformaban la grabación inicial, realzando sus partes instrumentales y sus estribillos. El uso de cámaras provocaba una reverberancia que derivaba en una atmósfera hipnótica, destinada sobre todo a que quienes escuchaban entraran en un trance bailable bajo la bola de espejos.
Desde otro rincón (que luego llegaría a acuerdos creativos con el dub), también aportaban lo suyo a este juego apasionante los productores europeos de la música disco, que se prendieron en el envión de géneros estadounidenses como el funk y el soul, para desplegar sobre ellos los nuevos chiches electrónicos. Ellos también apostaron a la magia de la consola, y empezaron a fabricar versiones extendidas de algunas canciones, que sobre todo tenían como destino los boliches y que eran requeridas por los dee jays como pan caliente. El hip hop tuvo mucho que ver también con estas técnicas de trabajo que florecieron entre finales de los setenta y principios de los ochenta.
Lo concreto es que una de las excentricidades que caracterizaron a la discografía ochentosa fue la aparición de los remixes; ediciones en doce pulgadas de canciones que, generalmente, reunían dos requisitos fundamentales: eran muy conocidas y podían transformarse hasta promover la euforia danzante. Fue entonces habitual encontrarse con EPs que, aplicando este procedimiento, veían la luz después del disco donde estaban los temas originales. De cada álbum pop exitoso, cabía esperar uno o dos de este tipo de derivados, que no batían récords de ventas pero se integraban al merchandising.
La moda no tardó en llegar a la Argentina, donde pudieron a escucharse remezclas que fueron muy populares, como la de “Uno, dos, ultraviolento” de Los Violadores y la de “Nada personal” de Soda Stéreo. Al ser contemporánea del apogeo del rock nacional, la tendencia fue adoptada por los intérpretes de militaban dentro de ese estilo. Y, en especial, por aquellos que, desprejuiciadamente, se prestaban a experimentar con sus propias composiciones, utilizando hasta las últimas consecuencias las posibilidades que se abrían a partir de los desarrollos tecnológicos que estaban modificando el campo del sonido.
Artistas de muy diversa extracción probaron con aplicar estos juguetes a su repertorio. De Madonna a New Order y de INXS a Depeche Mode, fueron numerosos los nombres que se animaron a practicar estas cirugías mayores, incluyendo a algunos intérpretes inesperados. Como los rockeros góticos de The Cure, que primero tuvieron lo suyo con la extensión de hits como “Close To Me” y “Why Can’t I Be You”, hasta que en 1990 se dieron con el gusto de publicar “Mixed Up”, un álbum doble de remezclas, en el que sometían a ese tratamiento a los que habían sido sus más grandes éxitos hasta la fecha.
A 28 años de ese lanzamiento, el líder del grupo, Robert Smith, ha filtrado información sobre la próxima salida en vinilo de una reedición de “Mixed Up”, que estará acompañada en las bateas por “Torn Down”, una largamente anunciada continuación de aquel proyecto. Por supuesto, es el mismo Smith quien está detrás de esta iniciativa. Y no ha sido otro sino él quien ha estado al comando de los potes que, con su subibaja, le han insuflado nuevos bríos a un puñado de canciones que, aunque ya sonaban de forma magistral, todavía podían permitirse extender su efecto.



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