Una hectárea de campo en Santa Fe paga más impuestos que en Córdoba

Por la suba de precios internacionales, el incremento del dólar, la menor participación de la soja en el área sembrada y la baja de los derechos de exportación bajó el índice que elabora la Fundación para el Desarrollo Agropecuario de la Argentina (Fada) y que mide la participación de los impuestos sobre la renta agrícola. Es de 64,1%; esos factores le ganaron al impacto negativo de la sequía.

En Buenos Aires el peso del Estado alcanza el 64,9%; en Córdoba, 62,5%; en Santa Fe, 66,5%; en San Luis 55,7% y en La Pampa, 63,7%.
En los casos de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y La Pampa, Fada considera los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol mientras que para San Luis, sólo se toma soja y maíz, que cubren el 95% del área sembrada.
El fundamento de que el índice puntano sea mucho más bajo que el resto es por la importancia del maíz en esa provincia.  “Mientras que a nivel nacional hay dos hectáreas de soja por cada una de maíz, en San Luis hay 0,8 hectáreas”, apunta David Miazzo, economista jefe de la entidad.
En cuanto a los impuestos nacionales, son más altos en términos absolutos en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, y más bajos en San Luis y La Pampa. Se consideran el Impuesto a las Ganancias, Créditos y Débitos e IVA.
Las cargas provinciales presentan divergencias. En todas las provincias analizadas se paga el  inmobiliario rural; Santa Fe tiene el más alto y San Luis, el más bajo. Ingresos Brutos es del 1% en Buenos Aires y San Luis y del 0,5% en La Pampa; En Córdoba y Santa Fe la actividad está exenta.
Buenos Aires y Santa Fe tienen tasas municipales, mientras que La Pampa tiene las guías cerealeras. San Luis y La Pampa tienen impuestos al estilo de aduanas internas.
Una hectárea en Santa Fe es la que más paga en la sumatoria de impuestos locales y provinciales, seguidos por Buenos Aires, medidos en pesos. Si se mide en porcentaje del valor de la producción, Santa Fe y Buenos Aires tienen un valor similar del 4,3%.
En lo que hace a costos, los gastos de fobbing representan entre el 8% y el 11% de todo lo involucrado en una hectárea de maíz.
El flete, en el caso del maíz representa el 22% de los costos en Buenos Aires, en Córdoba el 23%, en San Luis el 26% y en La Pampa el 23%. En Santa Fe, como el grueso de la producción se encuentra relativamente cerca de los puertos, representa el 15%.
Sumados estos dos factores son el 35% de los costos para Buenos Aires y Córdoba, 30% para Santa Fe, 37% para San Luis y 36% para La Pampa.

Nacional
Cada $100 de renta que genera una hectárea agrícola promedio, $64,1 se lo llevan los distintos niveles de gobierno; hace un año el nivel fue de 66,2%.
David Miazzo, economista jefe  de la entidad señala que hay un factor negativo que hace subir el índice, la sequía (provocaría una baja del rinde promedio del 25% en la hectárea aunque todavía no está definida la cifra final) y cuatro que lo empujan a la baja: la suba de precios, el incremento del dólar, la menor participación de la soja en el área sembrada y la baja de los derechos de exportación. En marzo, en la comparación interanual, los precios internacionales subieron por encima de los internos. El de la soja se incrementó 3% y el local para el disponible aumentó 17%. En el caso del maíz, las alzas fueron equilibradas, de 14% en ambos mercados.
Cuando el dólar evoluciona por encima de la inflación, genera un impacto positivo sobre los sectores exportadores, ya que hace incrementar los ingresos (en dólares) por encima de los gastos (que, en parte, son en pesos). Así la devaluación del peso implica que se amplíe el valor de la producción y hace descender la participación del Estado en la renta agrícola. En los últimos 12 meses, la devaluación fue del 31,5%, unos cinco puntos por encima de la inflación.
Al ser la soja el único cultivo con derechos de exportación, la participación del Estado es del 69,9%, mientras que en el maíz es del 50% . Al reducirse la producción de soja en el área sembrada, baja el índice general. Creció el área de maíz y de trigo y la soja pasó de representar el 62% al 52%.
En enero se inició la baja de 0,5% por mes de las retenciones a la soja, con lo que saltaron del 35% en 2015, a 30% en 2016 y 2017, a 28,5% ahora.  La baja de 1,5% que acumula este año representa unos seis dólares por tonelada.



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