¿Cuánto cuesta ser deshonesto?

La liberación de Cristóbal López y el cambio de carátula propuesto cayeron como un baldazo de agua fría en el gobierno, que empieza a perder la paciencia ante la sobreactuación de la justicia.

Por Javier Boher
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En el gobierno están preocupados por el accionar de la justicia. Aunque el poder ejecutivo deba dejar libertad de acción al poder judicial, parece que finalmente están empezando a entender que los intereses políticos de la caja negra judicial están lejos de ser algo para subestimar.
Las decisiones de los distintos estamentos del poder judicial se han convertido en un elemento de descrédito para el gobierno.
Si partimos de la base de que un número importante de la ciudadanía no entiende a la política más allá de las decisiones y acciones de quien ejerce el poder ejecutivo (en cualquier nivel), los polémicos fallos y resoluciones que emanan de esa corporación endogámica terminan por complicar la relación que el macrismo pretende entablar con la gente de a pie.
Cuando hace menos de un año se advertía de la debilidad de los argumentos para sostener las prisiones preventivas que tanto impacto mediático lograron, la gente menos atenta parecía no percibir que lo que estaba haciendo la justicia era ganar tiempo para reacomodarse ante el nuevo escenario que dejó la contienda legislativa que sorprendió con los números favorables a Cambiemos.
El episodio de la liberación de Cristóbal López y el cambio de carátula son un nuevo hito en la pesada matriz de corrupción que funcionó de manera aceitada durante tanto tiempo. Tal como afirmó ayer el fiscal Moldes, hay un elevado riesgo de que el empresario salga impune, al igual que quien le permitió sostener sus maniobras, el ex jefe de la AFIP Ricardo Echegaray.
¿Cuánto puede durar el apoyo que la gente expresó en las urnas el año pasado si lo que le devuelve el gobierno es una liviandad exagerada a la hora de relacionarse con la justicia en causas por corrupción?.
La persona que va a proponer el gobierno para ocupar el sillón que dejó vacío Alejandra Gils Carbó tiene en sus espaldas muchos reconocimientos por su desempeño, pero parece demostrar más una cara que pueda ser políticamente correcta que una firme voluntad de que sus fiscales investiguen la corrupción.
Las sucesivas muestras de “independencia” que ofrece el Poder Judicial exponen a un colectivo más preocupado por sostener sus privilegios que por proveer justicia para los que con sus impuestos sostienen sus prácticas de aristocracia burocrática.
Esa realidad -con las protecciones con las que cuentan los funcionarios judiciales para desempeñar su labor- choca con las exigencias de una ciudadanía que necesita ver que las acciones que atentan contra la integridad social y el bienestar general reciben sanciones ejemplificadoras.
Si ante un robo como el que perpetró López -infantería empresarial del ejército de desfalco comandado por el anterior matrimonio presidencial- la única pena es el pago de algún tipo de multa, ¿cómo se puede pedir que la gente común confíe en la justicia?
Todos en el gobierno saben que hay una guerra de largo aliento a librar con la justicia para tratar de devolver al país al plano de la normalidad que se declama. Pero así como decidieron proteger a Rafecas como parte de dicha estrategia, ahora harían bien en dar pelea para normalizar el funcionamiento del Poder Judicial.
Si los rumores y trascendidos son ciertos -y en el gobierno hay un creciente enojo por el volátil accionar de los magistrados- debemos estar atentos ante la posibilidad de que la guerra fría que se han declarado vaya escalando en intensidad, que en el mejor de los casos pueda llevar algo de transparencia a un factor de poder poco propenso a la imparcialidad.



2 Comentarios

  1. En materia de Justicia, evidentemente el APARATO POLITICO viene generando a traves de las sucesivas LEGISLATURAS, «huecos» legales que sumadas a las «dos bibliotecas» y la «subjetividad» del administrador de Justicia, queden márgenes para la impunidad. Como serà de SISTEMICO el yerro Judicial, que mientras en otros paises el caso Oldebrecht ha generado sismos en las màximas investiduras gubernamentales, en Argentina, ya por el tipico acostumbramiento y tolerancia a la corrupcción, parece una «anècdota» mas a todas las que se han relatado de hechos de corrupcción. La nuestra es una sociedad, en la que la CORRUPCCION, no es percibida como un MAL MAYOR, de lo contrario no se comprende como siendo una sociedad que es capaz de salir a las calles por un CEPO CAMBIARIO, o una LEY FISCAL QUE GRAVE AL CAMPO, como por los DDHH, NI UNA MENOS o MARIHUANA LIBRE, no salga a las calles para pedir por el FIN DE UNO DE LOS CAUSANTES DEL SUCESIVO FRACASO ARGENTINO, ¡LA CORRUPCCION ESTRUCTURAL!.

  2. ser honesto no cuesta nada más ni nada menos , tener principios ….y se lo q se enseñaron yo lo digo con mis enseñas se lo q es ser honesto xq soy honesta, tengo mis principios mi fe, y se q todo lo malo vuelve, la vida es un bumeran, eh visto como han vuelto las cosas q uno hace mal y daño

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