En dos años, la deuda aumentará más rápido que la generación de dólares

Quien asuma a finales de 2019 encontrará una economía más dependiente del financiamiento externo que la heredada en 2015. Argentina estará en un punto intermedio entre el endeudamiento legado por la Convertibilidad y el contexto diseñado por el kirchnerismo de poca deuda pero muchas distorsiones.

Uno de los principales cambios que instrumentó Cambiemos en la economía argentina fue el financiamiento del déficit fiscal: redujo la emisión monetaria y las colocaciones de deuda intra sector público, para dar paso al endeudamiento en los mercados de capitales.
Ecolatina advierte que la deuda pública relevante continuará en crecimiento, a la par que el bache del sector público nacional se achicará gradualmente. Asimismo, crecerá más rápido la que está en moneda extranjera que la capacidad de generación de divisas genuinas (exportaciones de bienes y servicios), agudizándose la fragilidad.
“La economía del 10 de diciembre de 2019 será considerablemente más dependiente del financiamiento externo que la del 10 de diciembre de 2015. Sin embargo, gozará de una menor cantidad de distorsiones”, sostiene el reporte de la consultora.
Por lo tanto, el panorama económico local luego de 2019 se ubicará en un punto intermedio entre el legado por la Convertibilidad (muy endeudado) y el kirchnerismo (poca deuda, pero una economía plagada de distorsiones). Dicho de otro modo, el gobierno que asuma en 2019 deberá lidiar con menos restricciones en el ámbito interno, pero afrontará mayores compromisos en el plano externo.
Desde 2016, creció el cociente de deuda pública relevante en moneda extranjera como porcentaje de las exportaciones y del producto. En consecuencia, la economía argentina incrementó su dependencia del ingreso de dólares financieros en un contexto de fragilidad externa (déficit comercial).
Producto del cambio en el mix de financiamiento, la deuda pública relevante casi se duplicó entre 2015 y 2017, pasando de US$ 85.000 millones al momento del cambio de gestión, a poco más de US$ 150.000 millones al cierre del año pasado, según datos de Ecolatina.
Cobran importancia los compromisos en moneda extranjera: alrededor de cuatro quintos del total de la deuda pública relevante está nominada en divisas. En este caso, el monto de deuda en moneda dura saltó más de 70% en los últimos dos años, al pasar de US$ 73.000 millones al cierre de 2015 a más de US$ 125.000 millones en 2017, es decir más US$ 50.000 millones.
Este panorama enciende luces de alerta para el mediano plazo, lo que provoca interrogantes en los inversores externos. Como reflejo de estas preocupaciones, sobresale la dinámica del riesgo país observada en 2018. Si bien este indicador se incrementó de manera generalizada a escala global, motivado por la incertidumbre internacional que desataron los rumores sobre la suba de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos, el impacto en Argentina fue mucho mayor que en el resto de los mercados emergentes.
Mientras que el spread de tasa (costo de endeudamiento) de los países en desarrollo aumentó 1,5% en el primer bimestre de 2018, el de Argentina saltó 15,4%, retornando a los niveles de mayo de 2017.
A contramano de estos indicadores que arrojan señales de fragilidad, el gobierno hace hincapié en el acotado nivel del cociente entre la deuda pública relevante en divisas y el PBI para demostrar la solidez de su esquema. En términos contables, corresponde tomar al valor del dólar del último día hábil del año para realizar la división en cuestión. Haciendo este cálculo, dicho indicador trepó 8,5 p.p. entre 2015 y 2017, al pasar del 19% al momento del cambio de gestión al 27,5% el año pasado. A pesar de su crecimiento, este ratio continúa en niveles acotados, incluso por debajo del promedio de la región (45%).
Sin embargo, este indicador es muy volátil, lo que le quita validez. En términos macroeconómicos, es más atinado considerar al promedio anual del tipo de cambio, a fin de observar una medida más estable, que elimine posibles desvíos propios de un día particular (el cierre del año). Haciendo este cálculo, el cociente saltó más de 10,5 p.p. en los últimos dos años, al pasar de 13,5% en 2015 a más de 24% en 2017.



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