Dos años de Juri: elección directa, créditos y sociedad

Con la instauración de la elección directa, Juri logró trasladar el foco del Rectorado del proselitismo constante a la gestión académica.



El rector Hugo Juri logró, como efecto colateral de su reforma política, reducir dicha presión constante que tanto él (con la experiencia a cuestas de su primer paso por el Rectorado) como sus antecesores vivieron. La Asamblea Universitaria, otrora cuerpo elector del rector y el vicerrector de la UNC, permanece tras la reforma política como un cuerpo revisor del texto estatutario, además de retener la tarea (poco frecuente) de crear nuevas Facultades.
Esta redefinición del máximo órgano de gobierno universitario es lo que permite hoy al Rector tener una postura más relajada con respecto a los comicios del próximo 17 de mayo, reposando el hilado fino de cada Consejo Directivo a los respectivos Decanos y referentes del oficialismo.
Merced a ello, Juri y sus funcionarios están enfocando la mayor parte de su energía, a dos años de haber asumido, en lograr el mayor avance posible de cada proyecto de la agenda de gestión antes de concluir el mandato trienal, actitud que contrasta con los usos y costumbres del predecesor inmediato, Francisco “Pancho” Tamarit.

Reformas múltiples
En el discurso que dos años atrás Juri pronunció frente a la Asamblea Universitaria, minutos después de derrotar el intento de reelección de Tamarit, se comprometió a modificar el sistema de elección de autoridades unipersonales de la universidad en sus primeros meses de gestión. El físico saliente había realizado la misma promesa al asumir en 2013, pero no había puesto ningún esfuerzo en cumplirla.
La defección de Tamarit con respecto a la elección directa permitía especular con un sentido puramente enunciativo también en las palabras de Juri. Sin embargo, antes de cumplir ocho meses de gestión, el oficialismo consiguió imponer en la Asamblea Universitaria una reforma política histórica, que puso punto final a una discusión que ocupó por dos décadas los claustros universitarios.
La instauración del voto directo de los cuatro claustros (docentes, estudiantes, graduados y no docentes) para elegir decanos expone a los candidatos a un escrutinio masivo totalmente opuesto a las negociaciones palaciegas que rigieron durante la última década la elección indirecta, con voto exclusivo de los 18 consejeros de la Facultad respectiva. Esto obliga a los aspirantes a fortalecer su imagen pública y la publicidad de su gestión.
Algo similar ocurrirá con la elección del Rector, que el año próximo se realizará por primera vez con elección directa. Los electores, en ese caso, superarán las 120 mil personas.
De no haberse aprobado la directa, los comicios del próximo 17 de mayo serían determinantes para la elección del sucesor de Juri (quien ya depuso públicamente cualquier intención de ser reelecto), puesto que será allí donde se reconfigure la Asamblea Universitaria. Con el nuevo sistema, el Rectorado puede reposar en los hombros de sus caciques en cada unidad académica la estrategia electoral y proselitista.
La agenda de Juri, en paralelo, se centra en los grandes proyectos que quiere dejar como legado de su gestión: reconocimiento de trayectos formativos, universidades populares, y compromiso social estudiantil.
Este último proyecto, aprobado a pocas semanas de su asunción en 2016, fue con el que el Rector celebró ayer el segundo aniversario de su triunfo. Ciencias Económicas fue el escenario en el que Juri presentó el gestor web que se utilizará para administrar los proyectos y la participación de estudiantes de todas las carreras para cumplir con el voluntariado obligatorio.
Las universidades populares fueron eje de varias actividades recientes del gabinete rectoral, tras las que se completó un total de 16 centros esparcidos por todo el territorio provincial. Además, la Secretaría de Extensión tiene en gateras la apertura de otra treintena de universidades populares para lo que resta del año.
La Secretaría de Asuntos Académicos del Rectorado, en conjunto con sus pares de las Facultades, avanzan mientras tanto en los acuerdos interuniversitarios que permitirán una mayor movilidad estudiantil y la creación de nuevas carreras en diversas modalidades.
Estos avances contrastan con la chatura que caracterizó la gestión del ex rector Tamarit, un obsesivo de la negociación política cuyo legado universitario, de existir, encuentra en lo intrascendente su mayor virtud.



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