Chiqui Tapia quiere ocupar otra silla

El presidente de AFA suena como posible vicepresidente de Conmebol, acompañando la gestión de Domínguez en el ente superior del fútbol sudamericano.

La Asociación del Fútbol Argentino cedió mucho terreno en el mapa político de Fifa y Conmebol (Confederación Sudamericana), después del proceso normalizador con la intervención de Armando Pérez y el comité Regularizador, más miles de batallas intestinas que no llevaron a ninguna parte, solo a una división que todavía se está pagando políticamente. Las consecuencias de la muerte de Julio Grondona, el FIFAGATE, el bochornoso empate 38 a 38 entre 75 miembros en las elecciones de 2015, más la renuncia de Luis Segura, fueron lastres difíciles de digerir y superar, que mancharon la transparencia del ente madre del fútbol argentino, privando su accionar para futuras representaciones. AFA necesitaba una renovación, un cambio de imagen, pero era sabido que dicha tendencia iba a tomar tiempo en impactar.
Y así fue nomás como en la cumbre de Fifa en Bogotá (Colombia) en 2016, mientras Armando Pérez coqueteaba con una foto con el titular Giani Infantino, por detrás el comité ejecutivo se acomodaba para ungir al colombiano Ramón Jesurún, que cubrió la vacante de Segura. Después de 28 años, Argentina perdía una vital representación en Conmebol y Fifa. Pecados por las irregularidades y las desprolijidades de AFA, consecuencias de acefalía y sobre todo, falta de transparencia. Fue tomado como un descenso a la B Nacional, mientras el “eje del Pacífico” (Chile, Perú, Colombia y también Ecuador) sumaban poder e influencias en el continente.
En vano fue la postulación del titular de River Plate, Rodolfo D’Onofrio, cuyas especulaciones daban cuenta de un inminente nombramiento reemplazando al ausente Segura. Pero ahora, desde 1988 a esta parte, no hay sillas argentinas en cargos ejecutivos. Insólito.
El tema ahora es que el titular de AFA, Claudio Tapia, apunta a recuperar parte del espacio desperdiciado, que Argentina casi lo tenía como miembro permanente. Lo descuidó por soberbia y por errores impropias de una de las asociaciones más poderosas del mundo, quedando fuera de la mesa chica en la toma de decisiones sudamericanas.
La carta de Tapia en virtud de ese gran objetivo político, no es menor. El “Chiqui” anda con chiquitas. Merced de sus buenas relaciones con el presidente la Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez, se acomodó como su compañero de fórmula en las elecciones de mayo, que tendría mandato con vigencia hasta 2022.

Tapia negociador
A saber: es un secreto a voces que por una cuestión de imagen, los altos mandos no pueden ser ocupados por naciones que son potencia, como Brasil y Argentina. Y como la sede de Conmebol figura legalmente en Asunción del Paraguay, los presidentes por lo general corresponden al país “guaraní”. Domínguez, el actual, su antecesor Juan Ángel Napout y el histórico Nicolás Leóz son ejemplos nítidos de este precepto. Oh casualidad, los últimos dos se encuentran imputados y procesados por el Fifagate y la cesión fraudulenta de los derechos de TV de las Copas Américas futuras y otras administraciones poco corrientes.
Por eso es que Tapia no descansa. Y gracias a sus habilidades políticas, figura como candidato a vice en el organismo superior del fútbol sudamericano, acompañando a Domínguez en su reelección. La nueva cumbre de FIFA en Sudamerica tendrá lugar en Lima (Perú) en abril, con novedades con importantes con relación a las autoridades
La novedad surgió en el Congreso del Consejo de Conmebol que se llevó a cabo en Lima, Perú, del que participó también el presidente de la Fifa, Gianni Infantino. El acuerdo que llevaría a Tapia a uno de los sillones de la Conmebol (en reemplazo del colombiano Ramón Jesurún, quien seguirá siendo el representante en la Fifa) ratifica que la vicepresidencia primera seguiría en manos del venezolano Laureano González, mientras que la vicepresidencia tercera quedaría para el chileno Arturo Salah.
Con la presencia de Tapia en una de las vicepresidencias de la Conmebol, la AFA comenzaría a recuperar lugares de relevancia en el organismo que rige los destinos del fútbol de Sudamérica y en el que había perdido presencia por la crisis que se suscitó con el fallecimiento de Julio Grondona. Cabe recordar que el primer intento para elegir un sucesor desembocó en el bochornoso 38-38 entre los candidatos Luis Segura y Marcelo Tinelli. Esa fallida elección desembocó en idas y vueltas, incluida la intervención de la FIFA a través de un triunvirato (Armando Pérez a la cabeza), que finalizó luego de 488 días en la asunción de Tapia al frente de la AFA, en marzo de 2017.
El sillón que ocuparía Tapia fue pretendido hace un par de años por el actual presidente de Boca, Daniel Angelici, pero en aquella instancia la Conmebol descartó esa posibilidad, porque “no pasó el test de idoneidad que exige la entidad”. Entre otros tópicos de agenda, el próximo gobierno del ente sudamericano deberá resolver la licitación de los derechos comerciales de sus principales torneos de clubes (la Copa Libertadores, la Sudamericana y la Recopa) para el ciclo 2019-2022, además de la organización de la próxima Copa América que se disputará en Brasil en junio del 2019.

Cambio de imagen
Al final el bloque “ascenso unido” que ungió a Tapia como presidente de AFA fue el impulso necesario para meterse en la carretera política y no frenar más. Guste o no algunos aspectos de su imagen, o de sus manejos poco claros apoyados con sectores gremialistas (es yerno del líder perpetuo de la CGT Hugo Moyano, también presidente de Independiente y vice de AFA), el “Chiqui” logró restablecer conexiones con Fifa y se encamina a realizar el gran salto de su gestión en Rusia 2018. Primero consiguió que el Tribunal de Disciplina redujera de cuatro a uno los partidos de sanción a Lionel Messi por insultar a un juez de línea en Argentina-Chile y estuvo cerca de que el TAS cambiara su fallo para que no le restituyan puntos a Chile y Perú. Aunque al final a los chilenos le salió el tiro por la culata. No así a los peruanos, que volvieron a un certamen ecuménico después de 36 años.
Ahora las gestiones están enfocadas en obtener formalmente la organización tripartita del Mundial 2030, conjuntamente con Uruguay y Paraguay. Se sabe que el candidato de fuste es Argentina por encima de todos. Habrá stands publicitarios en Moscú y todas las sedes hasta del gobierno de Mauricio Macri para fomentar la propaganda en Rusia. Y Tapia estará abocado a eso, mientras el 11 de mayo próximo sea votado como vice de Conmebol, ostentando la recuperación de los mandos de poder en Sudamérica.



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