Sesma complica (por enésima vez) a Mestre: ahora, por la basura

La edil socialdemócrata, ajena a cualquier sentido de la oportunidad, plantea objeciones al convenio colectivo de los recolectores de residuos, a semanas de la adjudicación del servicio. El olguismo retruca, y pide que se deje sin efecto el proceso licitatorio en curso.



Por Felipe Osman

sesmaLaura Sesma impulsa, desde el unipersonal “bloque” Socialdemócrata que comanda, un proyecto de resolución que pretende instar al intendente Ramón Mestre a que ordene a la empresa estatal Crese (Córdoba Recicle Sociedad del Estado) denunciar el convenio colectivo de los recolectores de residuos, agremiados en el Surrbac (Sindicato Único de Recolección de Residuos y Barrido de Córdoba).
Desde ayer, otro bloque se ha sumado al pedido de Sesma, yendo incluso más allá. Se trata de la bancada olguista Fuerza de la Gente, presidida por Martín Llarena, que pide -además de la denuncia del convenio colectivo- que se deje sin efecto la licitación del servicio actualmente en curso.
Los argumentos de Sesma son atendibles. Sería realmente difícil encontrar a algún vecino de Córdoba que -después de leer el convenio colectivo negociado por Mauricio Saillen (Secretario General del Surrbac)- no piense que este incluye beneficios exorbitantes que encarecen gravemente la prestación del servicio de recolección. Podríamos, sólo para ejemplificar, mencionar que los recolectores reciben un plus del 100 por ciento por trabajar el día posterior a un feriado, o que deben percibir un “premio” por volver de las vacaciones, que se calcula como un porcentual sobre su salario.
A su vez, el bloque olguista señala -con toda lógica- que si se lograra renegociar el convenio colectivo y, quitando beneficios exagerados al sector, abaratar el costo de la mano de obra, esto sólo resultaría beneficiosos a las empresas que culminado el proceso licitatorio se hicieran con la adjudicación del servicio, ya que habrían calculado sus ofertas económicas considerando el “costo Surrbac” y luego no deberían pagarlo.
Lo que resulta absolutamente inexplicable es el sentido de oportunidad de la concejala Sesma. ¿Por qué plantear esta objeción ahora, cuando el proceso licitatorio se encuentra en sus fases finales? Además, ¿verdaderamente cree Sesma que en esta coyuntura, con el Surrbac en estado de alerta por las amenazas de Camioneros de reconquistar la provincia para sus huestes, podía negociarse un convenio menos oneroso para la ciudad? Parece difícil encontrar una respuesta afirmativa.
El pedido del bloque Fuerza de la Gente es comprensible. Incluso, si se lo juzga con la lógica de la oposición, puede hasta parecer oportuno. Porque la lógica de la oposición es habitualmente esa: ser un obstáculo para el oficialismo. Denunciarlo, demorarlo, no permitirle llevar adelante su agenda. A veces con buenas razones, otras no tanto. Pero, en fin de cuentas, no se aleja de su rol.
Una consideración aparte merece el proceder de Sesma. La concejala autodenominada Socialdemócrata no sólo llegó a la banca desde la cual hoy tiende celadas a Mestre gracias a éste, también fue llevada a un cargo en el Ejecutivo municipal por el actual intendente, durante su primer mandato al frente del Palacio 6 de julio.
Pero al parecer Sesma no tiene ninguna gratitud por el espacio político que le ha abierto las puertas de la función pública. Ni siquiera el necesario para obrar con algún dejo de conducta política, de organicidad con la alianza por la cual llegó a su banca. Lo que resulta entendible, entonces, viniendo de un bloque opositor, como la bancada olguista, resulta totalmente incoherente viniendo desde una banca perteneciente a Juntos por Córdoba.
Seguramente la edila socialdemócrata encuentre la motivación necesaria para liderar esta nueva cruzada contra el Surrbac en que siempre resulta rentable, en términos de imagen, ponerse en la vereda de en frente de estas “aristocracias obreras”, para utilizar un término acuñado por el célebre laboralista Jorge Sappia al momento de hablar del convenio colectivo de los empleados de Epec (Luz y Fuerza).
A fin de cuentas, fue su publicitado enfrentamiento con el Suoem el que la llevó a la Subsecretaría de Capacitación y Formación de Recursos Humanos durante el primer mandato de Mestre. Desde ese cargo Sesma redactó las condiciones de concursos hechos a medida del Suoem. En estos mentados concursos “abiertos” ingresaron más de cuatro mil contratados designados a dedo durante la inefable gestión de Luis Juez, y alguna media docena de ciudadanos de “a pie”: exactamente lo que quería el sindicato.
Tiempo después, en un alarde conjunto de ingratitud y sentido del humor, Sesma recordaría su paso por ésta subsecretaría como lo único “bueno” de la primera gestión del intendente.



1 Comentario

  1. Estos del Surbac, no cabe duda que son delincuentes. Lo veo todos los días al pasar frente a su sede en Maipú y también en la calle Lima, donde tienen su Obra Social. Es una de ir y venir de un ejército de chichas uniformadas que trabajan ahí, gente que se moviliza en autos de alta gama yendo y viniendo permanentemente, camionetas o sea se ve poder, riqueza, a simple vista. Típica ostentación de ladrones.

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