Kirchnerismo cordobés lanza señales de unidad a UPC

Referentes enrolados en Unidad Ciudadana admitieron que evalúan la posibilidad de alianza con el peronismo cordobés. De esta manera de suman a la ola unitaria que alientan diversos sectores en todo el país.

Los leales a la ex presidenta de la nación, luego del duelo que significaron los últimos comicios legislativos, aparecen como los principales promotores de la muy mentada unidad del peronismo. Los dirigentes locales parecen sumarse a la tendencia.
Hay factores que explican el giro de un sector político que, a nivel provincial, viene evolucionando desde una posición netamente opositora al gobierno provincial a planteos cada vez más proclives a una confluencia.
El kirchnerismo cordobés nunca se configuró como un armado orgánico. Desde su aparición, estuvo conformado por distintos agrupamientos con orígenes diversos y culturas políticas plurales.
El principal, si no el único, elemento que los mantenía abroquelados era la lealtad a Cristina Kirchner y al autodenominado “proyecto nacional”. Sus liderazgos reflejaron esa diversidad originaria: fueron desde Carolina Scotto, figura “independiente” con arraigo en el progresismo de origen universitario, a Eduardo Accastello, dirigente de dilatada trayectoria en el peronismo tradicional.
Internamente, el espacio reunió desde agrupamientos tradicionales de izquierda “nacional” (Partido Comunista, Nuevo Encuentro, La Jauretche), sectores de tradición peronista (Movimiento Evita, La Cámpora) e incluso facciones de remoto origen radical (FORJA). Luego de la derrota de 2015, cada tribu se trazó una estrategia propia adaptada al nuevo escenario.
Los subgrupos más afines al justicialismo buscaron rápidamente una vía de regreso a la estructura partidaria. A partir de esto, el bloque legislativo que se había formado en las últimas elecciones provinciales (Córdoba Podemos) fue sufriendo deserciones graduales hasta quedar reducido 5 integrantes de los 8 originales. Además, quienes hoy permanecen en el bloque no parecen imaginar un destino común.
En las últimas elecciones nacionales, esta inestabilidad en el espacio kirchnerista permitió que Pablo Carro, sindicalista y proveniente del sector universitario, pudiera lograr la cabeza de la lista.
La presencia de Cristina Kirchner como candidata en la provincia de Buenos Aires y la consecuente nacionalización de la campaña electoral le permitieron retener gran parte del electorado que acompañó al gobierno anterior y, a partir de eso, obtener una banca en la cámara de diputados.
En las últimas semanas, varios dirigentes que participan del archipiélago de grupos kirchneristas tuvieron distintos gestos que hacen pensar en una posibilidad de acuerdo con el peronismo oficial de Córdoba.
La reunión entre Gabriela Estévez, referente de La Cámpora en la provincia, con Natalia De la Sota fue la foto que graficó estas intenciones. El cónclave fue organizado por HaideGiri, dirigente kirchnerista pero con un extenso recorrido en el peronismo cordobés.
Más allá de que, pasado el encuentro, voceros de ambos sectores lo calificaran como una charla sin agenda fija motivada por coincidencias generacionales; quienes conocen el espinel del justicialismo saben que constituye un gesto de acercamiento.
Por otro lado, el diputado nacional Pablo Carro afirmó en una entrevista realizada en el diario Perfil Córdoba que es posible un diálogo con el peronismo local. Según el dirigente gremial, la condición indispensable es que Unión por Córdoba gire hacia un perfil “progresista” y decida enfrentarse a Mauricio Macri.
En el mismo sentido se expresa Martín Fresneda, quien se muestra comprensivo con el gobernador Juan Schiaretti ante lo que califica como “extorsión” del gobierno nacional hacia su administración. Apuesta a que, más cerca de las elecciones, el justicialismo cordobés se muestre más distante.
Sin embargo, el principal factor que empuja esta táctica unitaria tiene que ver con cuestiones menos relacionadas con la ideología y más con la matemática electoral. Los dirigentes del kirchnerismo cordobés temen que, como lo viene afirmando, Cristina Kirchner no sea de la partida en el 2019. Si eso ocurriera, perderían su principal activo político ya que ninguno de los referentes locales tiene peso propio.
En ese caso, tienen que apresurar un proceso que los acerque a uno de los dos espacios en los que, todo indica, se dividirá el escenario político cordobés. Obviamente todos optan por Unión por Córdoba, la justificación cae de madura: “parar al macrismo”.