Previsible: presionan a Daniele por espacios en nueva lista

El Suoem atraviesa por las típicas discusiones preelectorales. Un sector fuerte en áreas operativas pretende aprovechar la tensión y necesidad de su histórico líder para sacar la mayor tajada posible.

Las negociaciones son a contrarreloj. Al histórico paladín de los empleados municipales capitalinos se le antoja regresar a su puesto, pero quienes esperaron pacíficamente crecer por fuera de su sombra no se la harán fácil. Era previsible, el retorno de Rubén Daniele a la secretaria general del Suoem está atado a fidelidades.
Las reuniones de comisión directiva son diarias y la ausencia de dirigentes es notable. Significan. ¿Los faltazos pueden interpretarse como muestras de la escasa importancia que dan algunos referentes al regreso de quien fuera su líder por más de tres décadas? O bien, ¿son acciones deliberadas para minar la confianza de una agrupación gremial que no tuvo entre sus virtudes la cohesión?
Lo cierto es que el Suoem está atravesado por las típicas discusiones preelectorales. Con una salvedad: el proceso de renovación de autoridades que podría producirse 30 días después de oficializadas las renuncias, emana de un capricho particular y no del final natural de un ciclo democrático de conducción. Y como las elecciones internas de octubre de 2017, la puja entre Daniele y el intendente Ramón Mestre por ver quién le gana a quien abre una guerra de bibliotecas jurídicas peligrosa. Si Daniele regresa a su puesto, el radical lidiará con malo conocido; pero si el titular del Palacio 6 de Julio logra la intervención del Ministerio de Trabajo –como pretenden- las “costas” las pagará el gremio.
Pero para pensar en un blindaje ante incursiones del organismo que comanda Jorge Triaca, la lista de prioridades del Suoem los ubica en el conteo de fidelidades. Daniele debe saber si toda la conducción que avaló su plan de emergencia –la postulación de Biolatto en su lugar- en septiembre del año pasado, está dispuesta a dar un paso al costado para continuar con la segunda etapa de su proyecto.
Sucede que hay un sector que pretende aprovechar la tensión y necesidad de su histórico líder, para sacar la mayor tajada posible. El número dos del Suoem, Daniel “Chiquito” Fernández habría planteado sus pretensiones. Como hizo en la cocina de la lista que por primera vez no llevó a Daniele en el escaparate, el titular de la agrupación interna “La Rubén Daniele”, quiere aumentar su influencia en la conducción con más espacios. El signo de alerta surgió cuando Fernández faltó a la primera reunión de comisión directiva donde se reanudaba el “operativo retorno”.
Hay quienes relativizan la presión y la inscriben en el plano natural de cualquier pulseada política. Pero si las renuncias no son masivas, el proceso de revocatoria de mandatos es la opción..
“Por resolución de asamblea general extraordinaria o a pedido de hasta un 15% de los afiliados, la Comisión Directiva convocará a la realización de un plebiscito de afiliados para considerar la revocatoria del mandato de uno, varios o todos los miembros de la Comisión Directiva”, dice el artículo 101 del estatuto social Suoem y aclara que “se hará efectiva cuando haya sido apoyada por dos tercios del padrón”. Como se observa, no es una empresa sencilla.
Pese a que los abogados del gremio insisten que Trabajo no puede intervenir y desde el municipio aseguran que hay grises legales que habilitan su participación, a esta altura queda claro que Daniele quiere salvar el pellejo de su delfín. Biolatto asumió con la promesa de entregar el bastón de mando antes de junio. Si Daniele no concreta la maniobra antes, se acumularán promesas y la interna que quiso evitar no tardará en devorárselos.