Para la Bolsa cordobesa, este año definirá el futuro de la economía

Un trabajo del Instituto de Investigaciones Económicas señala que se abre la “oportunidad” para que PBI retome un “sendero sostenido de crecimiento”. Debe reorientarse el crédito al sector productivo, seguir bajando la inflación y concretarse los anuncios de inversión.



Por Gabriela Origlia 

Licenciado Diego Dequino

Para la Bolsa de Comercio de Córdoba este es el año clave para determinar el futuro de la economía argentina. En la presentación del trabajo “Economía argentina 2017. Habla el interior” elaborado por el Instituto de Investigaciones Económicas, Diego Dequino enfatizó que se abre la “oportunidad” para que PBI retome un “sendero sostenido de crecimiento”.
En esa línea planteó que es clave que se redireccione el crédito hacia sectores productivos, que la inflación continúe bajando y que los anuncios de inversión maduren y se efectivicen. También señaló que el sector externo de bienes reales y servicios no financieros será reactivo a las señales de precios; el resultado fiscal será la “causa y consecuencia” de la evolución de la actividad económica.
En lo que hace al frente fiscal, describió que entre 2004 y 2011 el PBI creció el 70% y la presión fiscal –a contramano de lo que podría pensarse- subió 21%; el panorama se deterioró con el paso de los años hasta llegar al déficit. Después, con la actividad prácticamente estancada, siguió subiendo la presión fiscal 9% respecto al Producto y el resultado siguió complicándose mientras que la deuda pública aumentó.
En 2016 esa tendencia se quebró. La presión fiscal se redujo en los últimos dos años y alcanzó en 2017 el 30.4% del PBI; el déficit fiscal se estabilizó en 6,2% del Producto mientras que la deuda pública aumentó “muy marginalmente” como porcentaje del Producto hasta alcanzar el 53,7%.
“Desde este año el resultado fiscal dependerá exclusivamente de lo económico, antes estaba contaminado de la creatividad contable en el sector público”, apuntó Dequino.
Con foco en el 2017, el rojo fue de $629.000 millones de los cuales $404.000 millones corresponden al déficit primario y el resto a pago de intereses; el primero es financiado con la emisión de Letras del Tesoro y Letras intra Estado mientras que la deuda se apalanca con la colocación de bonos. A criterio de la Bolsa, este esquema es “más sano” para el manejo de las finanzas.
Sobre el frente externo, recordaron que desde 2011 en adelante las reservas se derrumbaron y se deterioró el resultado del balance de pagos; el año pasado la balanza de pagos registró un rojo de 3000 millones de dólares; la de servicios, de 8000 millones y la renta de inversión, 12000 millones. La inversión extranjera directa mostró 7000 millones de dólares en positivos, casi la misma cifra de lo que drenó el turismo.
“Los problemas de productividad se reflejarán en las reservas –dijo Dequino-. El esfuerzo por traer inversiones tiene una contracara en la salida de dólares por las ventajas de precios en el exterior”.
A la hora de evaluar el tipo de cambio y los términos de intercambio, el reporte señala que el indicador de competitividad que elabora el Instituto da, a precios presentes, un valor de $23,40. El año pasado los valores de competitividad cambiaria estuvieron por debajo del margen mínimo. Este primer bimestre, con la suba de los últimos meses, el tipo de cambio real vuelve a estar  “en la zona de confort, por encima del margen mínimo” y en un valor casi idéntico al del momento de la unificación del mercado de cambio.
“El tipo de cambio en Argentina se asocia a cuestiones institucionales y de mercado y este año será más claro en señales de precio”, confió Dequino.
Sobre la inflación 2017, insistió en que este año es crucial para determinar si habrá un nuevo período de menor suba de precios con mejora del Producto, “si se abre un período más sano en esta materia”.
Respecto del mercado de créditos y la tasa de interés, repasó que en 2016 la característica estuvo en las Lebacs y el año pasado en los hipotecarios cuando, en cinco meses, se otorgaron 60 mil préstamos haciendo saltar la serie de 0,7% del PBI a 1,3% del Producto. La proyección es que en cinco años se alcancen los 120.000 por año.
Si este pronóstico se diera, los hipotecarios representarán una séptima parte del déficit habitacional de la Argentina, calculado entre 3 millones y 3,2 millones de viviendas.  Para Dequino el foco del mercado debe estar también en el sector productivo, donde el spread es muy bajo por el escaso impacto del segmento en el mercado total.



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