Canciones con aroma a lluvia y pan

Las canciones existen para no olvidar las experiencias. En ellas viven los aromas, los colores y las texturas de los paisajes y la historia. La memoria se multiplica en la conjunción de los acordes y la belleza poética.



Por Santiago Pfleiderer
san.pflei@gmail.com

“Aromito Caburé somos nosotros, árbol serrano y pájaro americano, somos nosotros mismos en armonía con nuestro destino de cantores populares.” Así definen a su música, así viven en concordancia con el ambiente, con la naturaleza, con el arte mágico de las manos. Así el arte, el primitivo ritual de descifrar la naturaleza para cambiar el destino de los días, se convierte en rutina que se rompe por sí sola.
Aromito Caburé es un dúo folklórico integrado por Julia Sánchez -nacida en San Francisco, Córdoba- en voz y Christian Toto Dománico -nacido en Córdoba Capital- en guitarra y voz. Desde el año 2011 viven en Villa Colanchanga, Rio Ceballos.
Julia Sánchez estudió trabajo social en la UNC y Toto estudió Profesional Gastronómico y luego Profesorado de Música en el Instituto de Cultura Aborigen (ICA). Actualmente Julia y Toto se dedican a la música y hacen productos caseros de panadería que ellos mismos venden en su barrio, “ya que la panadería más cercana es a 6 kilómetros”, dicen. “Estas dos actividades nos permiten estar en movimiento y hacer nuestras actividades a donde estemos”, agregan.
Como tantos otros artistas, Julia y Toto eligieron los rincones serranos para conectarse con la tierra y la tranquilidad, y desconectarse de las infumables rutinas agobiantes de las grandes urbes. Desde uno de los parajes más hermosos de nuestras sierras este dúo ofrece un ramillete fresco y perfumado de bellas canciones.
Para conocer más acerca de la historia y la propuesta de este dúo que derrama hermosas canciones, charlamos con ellos.
-¿Cómo surge Aromito Caburé? ¿Qué cosas necesitaban decir, bajo qué lenguaje?
-Aromito Caburé comenzó su camino allá por 2014 después de un hermoso viaje que hicimos por el norte Argentino y Bolivia; también fue un viaje hacia lo más profundo de nuestra musicalidad, ahí nos encontramos en los infinitos silencios de la humanidad, en el andar sonoro del viento cuando choca la piedra. Ahí, sin decirlo, una complicidad única había nacido entre nosotros. Aromito Caburé somos nosotros, árbol serrano y pájaro americano, somos nosotros mismos en armonía con nuestro destino de cantores populares.
-El dúo es folklórico pero también hay reminiscencias del folk rock, ¿qué influencias manejan y cómo se va construyendo el repertorio?
-Las influencias son muy diversas: desde Charly García, Spinetta, Gardel, Pugliese, Mercedes Sosa, Teresa Parodi , Silvio Rodríguez, Serrat, Violeta Parra, Víctor Jara y mucho folklore; músicos y poetas como Cuchi Leguizamón y Manuel Castilla, Hamlet Lima Quintana, Ramón Ayala, Chango Rodríguez, Atahualpa Yupanqui, Buenaventura Luna. Aunque las verdaderas influencias son nuestras familias que desde tiempos anteriores abrazan y amasan la música como forma de sentir y trascurrir la vida. Cada momento de nuestra vida, cada recuerdo, suena y huele a música.
-Se viene el primer disco, Colanchanga. ¿En qué proceso está, cómo se sostiene una producción independiente?
-Estamos orgullosos de decir que ya está en el proceso final que es el de la fabricación o replicación. Pasamos dos años grabando y editando en La Barba Records con la producción musical de Carlos Ravotas que le puso su magia a este proyecto. Trabajar de manera independiente desde el arte es una elección de vida que se lleva acabo con mucho sacrificio pero con la satisfacción de elegir uno su propio rumbo. El disco se llama Colanchanga. Grabamos nueve temas, algunos del cancionero popular como “El cosechero”, y otros de compositores amigos como “Gato del trovador” del cordobés Rubén “Culi” Taborda, y con diversos músicos invitados con los cuales iremos compartiendo las próximas presentaciones de nuestro disco.
-¿Qué le aportó Sierras Chicas al contenido del disco, además del título?
-Las Sierras Chicas y los fríos inviernos aportaron el calor necesario para que naciera nuestro disco y el repertorio entero que nos acompaña, además de un hogar donde poder matear tranquis con mi hija Lucia, las y los amigos, en un lugar desde donde mirar nuestra cultura y desde donde transitarla. En otras palabras, una nueva identidad donde sentirnos solidariamente hermana



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