Se insinúa posible interbloque feminista en el Concejo

El raid de proyectos para pasar del cupo femenino a la paridad de género en el Legislativo municipal parece estar propiciando el nacimiento de un interbloque feminista ad hoc para aprobar estas ordenanzas.



Por Felipe Osman

concejoDesde que Miriam Acosta –titular de la comisión de Género en el Concejo Deliberante- fue desplazada de la Presidencia Provisoria del cuerpo para ungir en su lugar a Gustavo Emilio Fonseca, en el recinto no se habla de otra cosa que de los proyectos de ordenanza que impulsa la dirigente feminista, junto a concejalas de otros bloques, para hacer realidad en el legislativo municipal la afamada “paridad de género”.
Eso sí, debe aclararse que todo este ejercicio de comunicación post facto de las propuestas enarboladas por el recientemente surgido “interbloque feminista”, no tuvo como antecedente una instancia previa de discusión puertas adentro de la bancada oficialista.
De hecho, de entregarnos a la divertida labor de contar votos entre los bloques, caeríamos en cuenta de que este conjunto de iniciativas -impulsadas por la reciente ex- casi no suscita divisiones en otra bancada que la de Juntos por Córdoba. Toda una muestra de organicidad por parte de quien pretendía sostenerse al frente de un cargo que demanda –sine quanon- pericia para construir consensos dentro del cuerpo.
Esta actitud, que no pocos concejales han calificado de “revanchista”, de la aún titular del la comisión de Género, habría despertado cierta antipatía, cuando no un franco enfado, en algunos de sus compañeros de bancada.
Ahora bien, dentro de este proto-interbloque feminista no todas sus participes comulgarían con la causa en igual medida. En palabras de un allegado al Concejo “existe una diferencia de intensidad en la participación y el interés”. Podría hablarse entonces de un “núcleo duro” integrado por representantes de casi todos los bloques: Miriam Acosta (Juntos por Córdoba), María Eugenia Terre (Frente Federal de Acción Solidaria), Nadia Fernández (Unión por Córdoba), María Josefina Almada (Fuerza de la Gente), María Victoria Flores (Pensando en Córdoba) y María Eugenia Reales (Vamos). El resto de las mujeres que acompañan los proyectos de paridad de género, lo hacen desde una posición más pasiva.
Laura Sesma, titular del bloque unipersonal Socialdemócrata, se mantuvo al margen del grupo encabezado por Acosta. El motivo de esta distancia difícilmente encuentre otra explicación de la mala relación que las ediles mantienen desde que Sesma señalo, tiempo atrás, que su compañera no estaba “capacitada” para desempeñarse al frente de la Presidencia Provisoria del Consejo.

Cavallo
A pesar de que los mandatos de la siempre tibia corrección política desaconsejan terminantemente oponerse a estas iniciativas, algunos ediles se han animado a sentar posición abiertamente en contra de ellas. Y tal vez quien con más vehemencia lo ha hecho sea el radical Lucas Cavallo, integrante de la comisión de Género y titular de la comisión de Legislación General.
Cavallo consideró que los ediles han sido elegidos para representar los intereses de los vecinos y no está entre ellos el tema de la paridad de género.
Además, exageró hasta caricatura la proposición feminista. Anticipó que “para que el debate sea más interesante y la paridad más seria”, propondría incluir al proyecto que la fórmula de intendente y vice deba ser integrada por ambos sexos, y que deban alternarse por periodos un hombre y una mujer al frente del Ejecutivo.
Habrá quienes prefieran ver en esto un simple ardid discursivo que pretende sacar de escala las proposiciones de quienes comulgan con los proyectos de paridad de género para rebatirlas. No obstante, nadie podrá cuestionar que la oferta del edil refleja la más pura y absoluta versión del fifty/fifty. Claro que establecer una regulación rígida en cuanto a la conformación del Legislativo municipal sería limitativo, en cierto punto, del derecho de la ciudadanía a elegir a sus representantes libremente.

Los proyectos
El pasado miércoles fueron presentados tres proyectos que buscarán, convertidos en ordenanzas, instituir la paridad de género en el Concejo.
El primero de ellos pretende modificar la Carta Orgánica, cuyo artículo 132 establece que las listas de candidatos a concejales, convencionales y miembros del Tribunal de Cuentas no pueden superar el 70% de candidatos de un mismo sexo. “La proporción debe garantizar la inclusión de un candidato de distinto sexo cada tres”, precisa. La enmienda pretende elevar este “cupo” al 50 por ciento, transformándolo en “paridad”.
El segundo intentaría la modificación del Código Electoral Municipal en igual sentido.
El tercer proyecto intenta modificar el reglamento interno del Concejo para que se aplique también el criterio de paridad en la distribución de los cargos, no sólo en la estructura de conducción, sino también en comisiones y bloques.
Finalmente, también se baraja la posibilidad de incluir un cuarto proyecto, que tendría por fin adherir a la ley provincial de cupo femenino.
Las últimas tres iniciativas referidas necesitarían de la mayoría simple, y no estarían lejos de encontrar el apoyo necesario para convertirse en ordenanzas. Este provendría, principalmente, de la oposición.
En cuanto al proyecto que pretende la modificación de la Carta Orgánica, el artículo 160 de esta norma establece para su enmienda la necesidad de mayoría agravada, es decir, deberá reunir el apoyo de 21 de los 31 concejales para aprobarse.



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