Dybala, por ahora no

Gustavo, hermano del delantero de Juventus, manifestó que a corto plazo no participará de la vida política de Instituto, aunque no descarta su aspiración de ser presidente de “La Gloria” en futuro cercano. Defagot lo invitó a participar. No hubo avances.

Por Federico Jelic

“Por el momento, no deseo ser presidente del Instituto, pero ¿quién sabe algún día?”. La frase continúa resonando por los pasillos de Alta Córdoba, con algo de alivio en algunos sectores políticos del club y con incertidumbre en otros rincones. Las declaraciones pertenecen a Gustavo Dybala, hermano mayor del delantero de Juventus, Paulo Dybala, también habitual en la Selección Argentina, nacido en semillero de la entidad albirroja, quien días atrás había tomado notoriedad pública su ambición (extraoficial) de convertirse en conducción de Instituto en los comicios del año que viene. Pero después de consultar a fuentes cercanas y al propio “candidato”, el rumor no tomó mayor trascendencia.
De todas maneras, hay cierta desilusión o con ánimos más expectantes, que imaginaban un lanzamiento más poderoso y mediático. Aunque al final de cuentas se trató más de un apellido de fuste por el barrio que seguramente buscará posicionarse a nivel imagen para el futuro. Y ese nido es precisamente el apunte a tener en cuenta.
Asimismo, el oficialismo con Gastón Defagot a la cabeza, acusó recibo de la noticia y mantuvieron nexos en algunos momentos, pero puntalmente porque son conscientes de que algo se está gestando. Aunque no le dan los años de antigüedad estipulados vía estatuto para participar de los comicios del año que viene, no es casualidad que desde que tomara relevancia la información, justo cuando Dybala se dio de alta como socio activo de Instituto. Todo un indicio.

Candidato sin poder serlo
“Nunca dije que voy a ser candidato a presidente de Instituto, no tengo la antigüedad y no llegaría al 2019 que son las elecciones próximas”. Con esa frase, el flamante socio e hincha de Instituto Gustavo Dybala avisó que no se presentará a los próximos escrutinios del club, porque legalmente no le está permitido por reglamento. No cuenta con los requisitos fundamentales para aspirar a ese cargo ejecutivo. Es decir, tiene cuatro meses de socio, como punto de partida. Y se precisan cuatro años en esa condición como para poder ser candidato o postulante a la presidencia, avalado por la Junta Electoral.
Pero de todas maneras, deja sembrada una semilla para los futuros sufragios. Estará ausente en la próxima contienda electoral pero después vaya uno a saber. La intención del mayor de los Dybala es contribuir a futuro de la vida institucional de la Gloria, ya que aclaró que tiene en mente un trabajo serio responsable, acompañado de “proyectos para involucrarse políticamente con la institución”. Hoy, la bomba está desactivada, pero…
Entre sus objetivos e ideas, está la explotación “al máximo” del predio de La Agustina y de todas las disciplinas, ya que sostiene que “Instituto es un club muy rico desde lo social”. Frases repetidas y remanidas en la vida política, es verdad, pero al menos es un aliciente como para empezar a creerle su objetivo político.
Está claro que su imagen sobresale por su situación familiar con Paulo, ídolo de Instituto, embajador a nivel mundial, y que por Alta Córdoba toca y transforma en oro todo lo que bendice, más en tiempos aciagos desde lo deportivo. La “Joya” sería vital para el proyecto, con fondos económicos y por vinculaciones con diversas marcas dispuestas a aportar e invertir. Como programa institucional, se habla que sería efectivo el acercamiento de importantes auspiciantes (¿una firma de indumentaria mundialmente conocida?) más obras y remodelaciones en el estadio Monumental “Juan Domingo Perón”
Gustavo Dybala sabe además que cuenta con el apoyo de hinchas a disgusto con el oficialismo y ven en su postulación una nueva ilusión renovadora de dirigentes. “Mucha gente que me lo hizo saber por las redes y privadamente son de ámbitos importantes y de influencia social” supo decir, a modo de eufemismo, para no citar a dirigentes del fútbol provincial y nacional, más empresarios cercanos al rubro. “También tengo el aval de mis hijos, que es el más importante”, fue otra de sus confesiones. Todo esto lo entusiasma a trabajar activamente en Instituto en un futuro no muy lejano.
Pero claro, todo esto para dentro de cuatro años.

Defagot y la charla
No son de tener mucho contacto pero lo mismo existieron conversaciones. No hubo voluntad de unidad porque tampoco era ese el objetivo. Defagot se supo comunicar con Gustavo Dybala, por la posibilidad de auspicio de la marca de indumentaria y otros posibles negocios de sponsoreo con la entidad, más alguna colaboración con el predio donde entrenan las inferiores. No pasó nada concreto. Solo hubo una charla respetuosa y amena, sin definiciones. Es decir, Dybala al no poder competir con votos en 2019, prepara el terreno para las subsiguientes elecciones. Defagot se sacó algunos interrogantes de encima, más que nada porque es consciente que podría convertirse en un real o virtual competidor de poder si tienen que enfrentarse en las urnas.
Pero el oficialismo se encargó de aclarar que no pusieron palos en la rueda. Que si hay una fuerza política que puede presentar una propuesta superadora a nivel institucional, será tomado como saludable, sobre todo porque el propio Defagot pone en duda su continuidad al término de su mandato. No está convencido del todo de ir a una reelección, a pesar de que sigue siendo uno de los nombres más potables en la consideración pública.
Igual, hubo promesas de continuar el diálogo. Instituto hoy no tiene conformada una oposición real y organizada, y la seguidilla positiva de tres partidos consecutivos eliminó algunos fantasmas que siempre caen sobre la conducción cuando la pelota no entra y pega en el palo. El equipo de a poco elimina amenazas con el descenso y busca ilusionarse en zona de liguilla por el ascenso a Primera División, a pesar de que cedió demasiado terreno en esa batalla.
El concurso preventivo comenzará a abonarse en julio de 2019, con 30 millones de pesos a pagar en 10 años, por lo que el estado financiero dejó de figurar en terapia intensiva. De todas maneras, el apellido Dybala no es uno más por Alta Córdoba, y si el río suena, es porque algo se está pergeñando por lo bajo, a pesar de que tenga solo cuatro meses de vigencia el carnet de socio del mayor de los Dybala.



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