Carolina Scotto, precursora de Cambiemos

La ex rectora aprobó hace diez años una ordenanza que fija tasas a los estudiantes extranjeros cuyas universidades de origen no contaran con convenios de reciprocidad con la Casa de Trejo. La norma constituye un antecedente casi exacto de la propuesta del gobernador Gerardo Morales con respecto a la atención médica a no residentes en nuestro país.

La polémica por la atención médica a extranjeros no residentes en nuestro país terminó en poco más de 24 horas y como era de esperar: el gobierno boliviano aceptó el pedido que hiciera el gobernador de Jujuy y otorgará servicios de salud en reciprocidad a los ciudadanos argentinos.
Sin embargo, durante el lapso de tiempo que duró la discusión, no faltaron las proclamas indignadas que pretendieron ver rasgos de xenofobia en la solicitud del gobierno jujeño con respecto a las prestaciones que brindaban sus hospitales públicos a visitantes de otros países.
Obviamente, las demostraciones de indignación provinieron de los sectores ligados al kirchnerismo y a sus compañeros de ruta. El cónsul de Bolivia en Jujuy sostuvo que veía “con muchísima tristeza, después de haber sido un Estado tan grande y que siempre tuvo una orientación humanitaria en el pasado, que no se vea con los mismos ojos la situación de los inmigrantes”, en obvia comparación con el gobierno de Cristina Fernández.
Infaltable, la ex dirigente social Milagro Sala, hoy procesada por diversos delitos, agregó dramatismo a la cuestión. “Jujuy es el laboratorio de todo lo macabro que quieren hacer en Argentina”, declaró desde la casa donde cumple prisión preventiva domiciliaria.
Curiosamente, un antecedente muy similar tuvo su origen en la Universidad Nacional de Córdoba durante la gestión de Carolina Scotto, quien años después fuera diputada nacional por el Frente para la Victoria y niña mimada del kirchnerismo local.
En el año 2008, a propuesta del Rectorado, el Consejo Superior trató una ordenanza que fijaba tasas a los estudiantes extranjeros que no fueran residentes en el país y cuyas universidades de origen no tuvieran convenios con la UNC.
Concretamente, la norma propuesta por la ex rectora dispone el cobro de una tasa a todo estudiante extranjero que pretenda realizar “estudios parciales” en la Casa de Trejo y cuya universidad de origen no cuente con un convenio que otorgue los mismos beneficios a los estudiantes cordobeses.
“Estudios parciales” significa el cursado de una materia o un cuatrimestre en alguna de las facultades de la UNC. Esto quiere decir que quienes posean residencia en nuestro país por razones de estudio y estén cursando una carrera completa están exentos de la obligación de abonar ese dinero.
La disposición comparte exactamente el espíritu de la petición del gobernador jujeño Gerardo Morales. La motivación, además, es compensar la inversión que la Universidad hace en la recepción de los estudiantes extranjeros.
Según la ordenanza aprobada en el Consejo Superior, el dinero recaudado se destina a financiar servicios administrativos y técnicos que requieran una adecuada atención a los alumnos internacionales que cursen estudios en la UNC, servicios de facilitación de trámites y seguimiento académico e institucional y otros gastos originados en el cursado de dichos estudiantes. Además, constituye un fondo ayudas económicas para los estudiantes regulares de la UNC que se postulen a estancias cortas o semestrales en universidadesdel extranjero que tengan convenios suscriptos con la UNC.
El argumento central del Rectorado de la UNC en ese entonces fue el criterio de reciprocidad, al que también apeló el gobierno de Jujuy en su solicitud.
“El concepto de movilidad estudiantil debe tener una cuota de reciprocidad, es decir que nuestra universidad sea capaz de enviar al exterior la misma cantidad de estudiantes internacionales que recibe. Competitivamente, por nuestra calidad académica y nuestra economía, somos un lugar muy apetecible para los estudiantes extranjeros. Esto demanda una logística importante, porque no es sólo recibirlos y derivarlos a las facultades. Implica tareas de orientación a la vida universitaria, alojamiento y todo lo relacionado con la vida cotidiana de estos chicos. Y nosotros no tenemos tanta estructura para hacer frente a esta realidad”, afirmaba la responsable de Relaciones Internacionales de la UNC durante la gestión de Carolina Scotto fundamentando la medida.
La sanción de la norma en el Consejo Superior de la UNC no tuvo mayores dificultades: todos los decanos prestaron su conformidad al igual que los representantes estudiantiles de todas las bancadas, incluidos los referenciados en el kirchnerismo.
Desde ese momento, nuestra casa de estudios cobra una tasa de U$D 350 a estudiantes de América Latina y U$D 500 a los del resto del mundo por cuatrimestre por sus estudios parciales.
Paradójicamente, la rectora Carolina Scotto otorgaba el Doctorado Honoris Causa a Evo Morales sin que se conocieran recriminaciones por la iniciativa aprobada tres años antes.