Para que la sepan todos

Desde hace siglos, en España cumple la función de himno nacional una marcha militar que carece de partes cantadas. Después de sucesivas propuestas de letras a lo largo del tiempo, el sábado pasado presentó la suya la cantante Marta Sánchez y recibió el respaldo del presidente Mariano Rajoy.



Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

Todos sabemos que el Himno nacional Argentino que cantamos está abreviado. Y no sólo ha sido reducido a su introducción instrumental, que es la que tararea la hinchada cuando se escucha sólo esa parte antes de la disputa de eventos deportivos internacionales. Ya había sido acotado antes, cuando se decidió cantar sólo las estrofas que nos enseñaron en el colegio, porque las otras envejecieron mal y se tornaron imprudentes. Eran las que supuraban odio contra los españoles, que cuando nuestro himno fue compuesto todavía se empecinaban en conseguir en el campo de batalla que las Provincias Unidas del Río de la Plata volviesen a ser colonia hispana.
Aquella versión original escrita por Vicente López y Planes enumeraba logros y actos de heroísmo y se refería a los “gritos de venganza, de guerra, y furor”, que surgían de las luchas por la independencia. “Se levanta en la faz de la tierra/ una nueva gloriosa nación./ Coronada su sien de laureles,/ y a sus plantas rendido un león”, rezaba el estribillo que se empezó a cantar en 1813 y que fue descartado (junto a otros largos tramos) en el año 1900, cuando el presidente Julio Argentino Roca consideró que algunos de los versos más belicosos no respondían a las políticas de estado de Argentina en el inicio del siglo veinte.
En ese momento, los españoles llegaban por millares al puerto de Buenos Aires dispuestos a ofrecerse como mano de obra barata. No parecía atinado darles la bienvenida con un himno en el que se denigraba explícitamente a ese país europeo, que durante siglos había gobernado estas tierras como si fuesen una extensión de sus propiedades. Los tiempos habían cambiado y, una vez consolidada la independencia, lo que ponía en peligro a los argentinos eran más bien las guerras intestinas, y no tanto los ataques desde el exterior.
Lo que probablemente muchos de nosotros ignorábamos, concentrados como estábamos en el nuestro, es que aquel enemigo de los albores de la nación carecía de un himno cantado. Cumple esa función una marcha militar que, de tanto ser ejecutada en actos protocolares, fue ungida por el rey Carlos III en 1770 como la canción representativa de España. Conocida en sus orígenes como Marcha de Ganaderos y luego como Marcha Ganadera, tomó al fin el nombre de Marcha Real, que es como se la reconoce en la actualidad, aunque siempre se mantuvo en su versión instrumental.
Cada tanto, surge una propuesta de ponerle letra, pero esos arrestos líricos nunca recibieron la bendición oficial, sobre todo porque los textos se atenían a las consignas de un momento (o de un gobierno) en particular, en vez de basarse en cuestiones más generales, que tuvieran que ver con la esencia del país y no con pasiones coyunturales. Más recientemente, en 2012 Joaquín Sabina dio a conocer su propuesta para el himno, pero su iniciativa era auspiciada por el partido Podemos y, por lo tanto, entró en los tironeos y negociaciones de la política, que rápidamente hicieron que la iniciativa pasara al olvido.
Hasta que el sábado pasado, la que propuso una letra fue Marta Sánchez. Y el país entero entró en ebullición, discutiendo si esa es la que definitivamente se cantará de aquí en más. Después de que la artista la interpretó por primera vez en vivo en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, los pronunciamientos a favor y en contra han puesto en vilo a la opinión pública. Sin embargo, ha habido un halago que no pasó desapercibido: desde su cuenta en Twitter, el presidente Mariano Rajoy alabó la propuesta de Marta Sánchez y dijo: “La inmensa mayoría de los españoles nos sentimos representados”. ¿Nace un himno?



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