Deja vu con la era K por el aborto

Al igual que Fernández de Kirchner, Macri se pronunció en contra de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo. No obstante, dentro del oficialismo hay distintas posturas, una situación que se da en casi todos los espacios políticos.



Por María Viqueira

Se perfila una nueva grieta entre los argentinos por el tema del aborto.
Hasta agosto del año pasado el asunto casi no figuraba en los discursos de la clase dirigente, salvo por casos como el de Victoria Donda
-cuyos fuertes en la arena política casi se circunscriben arengar por la liberación del cannabis y la interrupción voluntaria del embarazo-, de la referente del Frente de Izquierda Myriam Bregman -siempre dispuesta a llevar los debates al plano de la “lucha”- y de la representante del kirchnerismo Mayra Mendoza, una militante que se despegó de su líder máxima, Cristina Fernández de Kirchner, quien se pronunció en reiteradas ocasiones en contra de la práctica.
El encargado de introducir la discusión en plena campaña por las PASO fue el entonces precandidato a senador por la provincia de Buenos
Aires, Esteban Bullrich. Cabe recordar que en el marco de una entrevista radial, el ex ministro de Educación opinó que el lema “Ni una menos” también se aplica cuando se frusta la gestación de una beba. “Creo que la interrupción del embarazo es quitar una vida”, aseguró el integrante de Cambiemos, católico practicante.
Como era previsible, la opinión personal de Bullrich le valió una catartata de críticas y el asunto, indiscutiblemente problemático, sirvió como trampolín para que varios postulantes levantaran sus perfiles.
Durante el 2016, el Congreso no trató el asunto por falta de voluntad política del oficialismo y de la oposición. La última propuesta de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito fue suscripta por diferentes bloques y preveía que pudiera realizarse durante las primeras 14 semanas de gestación, tanto en el sistema de salud público como en el privado. Fue la sexta vez que se intentó que figurara en la agenda legislativa. La iniciativa fue lanzada por primera vez en el 2007 y contempla la legalización en cualquier caso.
Al igual que su antecesora, Mauricio Macri se pronunció en contra del aborto. En una entrevista con la agencia mexicana Notimex, dijo que apostaba por “defender la vida” y que durante su gestión no impulsaría ni respaldaría ninguna iniciativa al respecto.
En idéntico sentido se expresaron la vicepresidenta Gabriela Michetti, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Interior, Rogelio Frigerio.
La movida “Ni Una Menos” potenció la división, que ya existía. Durante el año pasado, el reclamo por el aborto se fue instalando paulatinamente y en las últimas movilizaciones para reclamar el cese de la violencia en contra de las mujeres figuró como una de las consignas más relevantes.
Ante ese panorama, el jefe del bloque PRO en la Cámara de Diputados, Nicolás Massot, aclaró que aunque el oficialismo no tiene una postura unificada (como casi ninguna fuerza), llegado el caso debatirá la legalización. De esa manera, si la discusión por el aborto llega al recinto parlamentario habrá un deja vu con la era K, cuando muchos legisladores del FpV desafiaron el punto de vista de la ex mandataria. Lo propio sucedería con el arco oficialista actual, ya que al menos dentro del radicalismo las opiniones se inclinan a favor de la legalización.
El 6 de marzo se presentará nuevamente un proyecto de ley (el séptimo en la materia) respalado por varios espacios políticos; entre ellos, Cambiemos.
Además, diputadas de distintas bancadas ya anunciaron que pedirán una sesión especial para el 8 de marzo –el Día Internacional de la Mujer- con el objetivo de debatirlo.
No obstante, ese reclamo no cuenta con el apoyo de Cambiemos, que se inclina por el camino de los canales ordinarios, a saber: mesa de entrada, giro a comisiones (Salud, Legislación General, Familia y Presupuesto), dictamen y debate, primero en Diputados y, de prosperar, en el Senado.
Con la discusión ya instalada en la agenda mediática y política y tras varias marchas a favor del aborto, este año el articulado tiene chances de llegar al recinto; al menos, a la Cámara Baja.
Soledad Carrizo, diputada nacional por Cambiemos, sostuvo que hay consenso sobre la necesidad de “escuchar las voces que se han manifestado”.
“Es necesario iniciar el debate sobre un derecho que hoy la sociedad está exigiendo. Lo peor que podemos hacer es no poner los temas sobre la mesa. Abramos el Congreso y demos un debate serio”, expuso la cordobesa. A su vez, valoró que seguramente la discusión se extenderá durante varios meses.
“Hemos madurado muchísimo y hoy nos podemos sentar en la misma mesa pensando de manera diferente. Es lo que la sociedad está esperando, que demos los argumentos por el sí y por el no”, acotó con mesura.
Uno de los puntos que seguramente generará polémica es el argumento que sostiene que los abortos clandestinos representan la primera causa de mortalidad entre las mujeres.
Al respecto, el Observatorio de los Derechos del Varón y del Niño difundió una nota que circuló rápidamente en las redes, que contiene estadísticas que desmienten aquella apreciación y, con ello, que se trate de un “grave problema de salud pública”, como aducen las impulsoras de la campaña.
Acudiendo a cifras públicas, la periodista Claudia Peiró, para Infobae, consignó que aquéllos representan el 0,025 % del total de defunciones femeninas, sin diferenciar entre provocados y espontáneos, precisando que según el Ministerio de Salud de la Nación durante el 2016 los decesos por abortos voluntarios o naturales fueron 43.
En ese sentido, destacó que pese a que cuando se debate la legalización el tema del riesgo de vida para la mujer que se somete a la práctica ilegal es uno de los más esgrimidos, llamativamente no va acompañado de ninguna estadística.
Por su parte, Mónica del Río, directora del portal Notivida, subrayó que aunque mueren muchas más mujeres por desnutrición o por suicidio que a consecuencia de un aborto provocado esos decesos no ocupan el mismo espacio ni en los medios de comunicación ni en los reclamos del movimiento feminista.



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