Salud: el sector tiene alta formalidad laboral, por encima de la media

Emplea a unas 293.000 personas en el país; en negro sólo está el 21%, un valor alto para la Argentina. Representa al 9,3% de los servicios privados del país.



Unos 293.000 trabajadores dependen del sector de la salud en el país, un rubro que evidencia crecimiento constante en la creación de puestos de empleo en sintonía con indicadores de elevada productividad. Un trabajo de los economistas Marcelo Capello, María Laura Caullo y Gerardo García Oro del Ieral señala que en los últimos 20 años evolucionó 50%.
La incidencia de la informalidad en el sector es aproximadamente la mitad –el 21%- de la tasa general para el total del ámbito privado en la economía, por lo que más de la mitad de los trabajadores del sector están ocupados en puestos requirentes de alta calificación.
La variación interanual en el empleo registrado fue siempre positiva durante la última década, a pesar de las intermitencias observadas en la economía, alcanzando, entre 2006 y 2008, una mejora interanual del 7,8%.
El mayor porcentaje de asalariados no registrados se da en instituciones de cinco o menos empleados (54,9%), reduciendo su incidencia cuando se trata de establecimientos de entre 26 y 100 personas (15,5%) y llegando al 9,2% cuando se trata de instituciones con más de 100 trabajadores.
Los empleos generados por el sector privado de la salud representan cerca de la totalidad del rubro de servicios sociales y de salud (91%) y en términos comparativos con otras actividades y un cuarto (24%) de la cantidad de empleos registrados en el total de la industria manufacturera (que emplea a 1,2 millones de trabajadores asalariados registrados).
El sector representa el 9,3% del total de servicios privados del país, y el 4,4% del total del empleo registrado, siendo uno de los sectores con mayor generación de fuentes de trabajo. El 54,6% ocupa puestos que requieren calificación profesional o técnica, siendo que, en el total general de la economía, solo el 15,4% de los trabajadores tiene esa instrucción.
Esta cifra se acerca al doble, en cuanto al empleo de profesionales y recursos altamente calificados, en comparación con los sectores que ocupan los siguientes lugares en cuanto a incidencia de asalariados en puestos que requieren de mayor calificación.

Más datos
En los últimos 12 años (desde 2004 a 2016) la participación del sector salud en el PBI argentino creció medio punto, básicamente empujado por el sector privado. Después del pico, en 2009, en que el sector público fue responsable del 66% del gasto en prestaciones, hay una tendencia a que el reparto sea más equitativo; los privados explican hoy alrededor del 45%.
Los datos se desprenden de un informe del Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba que -con la metodología de la Organización Mundial de la Salud (OMS)- midió el gasto público y el privado; en conjunto alcanzaron el 10,3% del PBI. De ese global, el 4,3% corresponde a obras sociales (nacionales, provinciales, Pami y de otro tipo); 3% se explica por hospitales y dispensarios públicos y el resto (otro 3%) es el que realizan los argentinos de su bolsillo, por encima de aportes a las obras sociales.
La división de los recursos destinados a salud fue serpenteante: mientras que entre 1995 y 2004 era equitativo entre el Estado (51%) y los privados (49%), desde ese año el sector público gana terreno y alcanza el 66% de las erogaciones en 2009, cuando otra vez empieza a crecer la participación de los privados.
El año pasado el PBI por habitante de la Argentina fue de US$19.900 a paridad de poder adquisitivo; las actividades ligadas a servicios de salud privados generan US$465 del total; desde 2004 hasta el cierre del año pasado su Producto a paridad de poder adquisitivo creció 102%. Las del sector público producen US$183; con un alza del 80% en el mismo período.
El multiplicador de empleo de la salud es superior, por ejemplo, al de la enseñanza tanto pública como privada, donde una decena de empleos en el área estatal no tiene correlato indirecto y, en el privado, se crean tres.
En lo que respecta a la inversión, cada $1000 puestos en el sector por el Estado aumenta $413 la facturación en el resto; el mismo monto de los privados implica un incremento de $633. En Córdoba, por ejemplo, el impacto de esta ecuación es similar al de la construcción, un motor de crecimiento para el distrito.
Para el Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa, es necesario que para definir las regulaciones y la política fiscal para el sector se aplique una mirada de “entramado” y no sectorial.



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