Durán Barba lo hace de nuevo: la falacia de gobernar según encuestas

Jaime Durán Barba volvió a hablar. El principal asesor presidencial devolvió al centro de la escena un debate con una historia de conflicto en el país.

Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

Aunque su imagen no lo demuestre, el ecuatoriano es un provocador nato. Formado en la más positivista tradición norteamericana, es un convencido de que todo se puede medir, incluso los sentimientos y emociones de las personas. Así es que cada tanto se destapa con alguna frase que escala rápidamente hasta alcanzar los titulares de los diarios.
Esta vez el tema que rescató el asesor del presidente Macri caló hondo en el debate público. En sus declaraciones afirmó que la inmensa mayoría de las personas apoya la pena de muerte, en una clara provocación al discurso progesista y garantista que hace años impera en el país.
Sólo que esta vez, montado al escándalo por el Caso Chocobar, las declaraciones tienen un carácter de gravedad diferente a lo que puede ser un período de relativa tranquilidad. Ofrecer sacrificios cuando la gente está sedienta de sangre no parece ser una buena decisión.
La principal falla del argumento duranbarbista es pensar que la voluntad de la mayoría debe ser ley. No siempre las masas están en lo correcto y este es un caso que lo refleja claramente.
La pena de muerte estuvo vigente en nuestro país entre el golpe de estado de 1930 y el año 1984 (cuando Argentina suscribe al pacto de San José de Costa Rica). No hace falta ahondar en los años de bonanza económica y libertades políticas que durante aquel período abundaban en los sueños y escaseaban en la realidad.
Durante los sucesivos gobiernos -de iure y de facto- la pena de muerte fue incapaz de resolver los problemas de la sociedad, más vinculados a oprtunidades educativas y laborales que a políticas represivas. Aunque la pena de muerte pueda ser un recurso efectivo para eliminar personas que puedan ser un riesgo para la sociedad, no elimina las causas por las que dichos sujetos emergen y cometen sus actos.
Siempre es más fácil subirse a la ola del pedido por mano dura y pena de muerte que contrarrestarla con afirmaciones potentes. Hay debates que no se pueden dar, sea por una cuestión de progreso humano o por imposibilidad legal. En este caso en particular, el abolicionismo argentino se basa en una concepción humanista de la justicia (donde la vida es un derecho inalienable) que está respaldada por pactos y tratados internacionales de jerarquía constitucional.
Si bien Durán Barba da en la tecla cuando afirma que quienes piden más represión son las clases populares (por estar más expuestos a situaciones de abuso, inseguridad y violencia que los sectores de mayores recursos), omite decir que esa misma gente es la que menos cree en las instituciones de seguridad y Justicia (a las que sufre regularmente).
La omisión del ecuatoriano es importante, porque alrededor de tres cuartas partes de la población tiene una imagen negativa sobre el rol del Poder Judicial. Justamente, la gente que pide pena de muerte lo hace porque se siente desprotegida ante el accionar de los jueces. Si se unieran ambas variables en la pregunta, probablemente la inmensa mayoría de la gente contestaría que no avalaría la pena de muerte aplicada por estos jueces.
Uno de los principales argumentos en contra de la pena máxima es que es una solución definitiva que conlleva el riesgo de cometer un error que no puede ser enmendado. Si esa decisión va a estar en las manos de una Justicia que habitualmente falla -en las diversas acepciones de la palabra- según cuestiones sociales, culturales, étnicas, de género o por inestabilidad emocional de los responsables, el riesgo social es enorme.
Por eso, aunque el asesor presidencial tire afirmaciones tan severas, no hay que olvidarse de que no gobierna ni legisla. Afortunadamente, sólo es un técnico que acompaña a los que toman las verdaderas decisiones políticas, aquellos que están atados a la voluntad popular por un mandato de confianza que los orienta, y no por una encuesta que los obliga.



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