Gonzalo Urtizberea, con el don de hacer reír

El actor se encuentra haciendo temporada en Carlos Paz, en la obra “Como el culo”, junto a un elenco de renombre.

Por Ariel Bogdanov

Una prolifera carrera como actor y director, acompañan a Gonzalo Urtizberea. Su intensa actividad artística tanto en teatro como en televisión y en cine, hacen imposible resumir su currículum. El actor se encuentra haciendo temporada en Carlos Paz, en la obra “Como el culo”, junto a un elenco de renombre entre los que se encuentran Víctor Laplace, Pablo Rago, Gustavo Garzón, Alejandro Paker y Miriam Lanzoni. En la obra que se presenta en el teatro Candilejas interpreta a Charles Haversham, dueño de la mansión y el supuesto muerto, en el asesinato por el que ronda toda esta comedia. Urtizberea, quien es uno de los que más risas despierta en el espectador, dialogó con Alfil y contó las sensaciones que vive en esta temporada.
“La verdad es que estoy muy contento por como marcha esta obra, que empezó en un diciembre tranquilo, pero que con el correr de los días fue creciendo”, comienza la charla el actor. “Estoy muy a gusto con mi papel, que es casi un actor mudo. El personaje mío es el muerto y no es fácil hacer de un muerto”, agrega Urtizberea con tono de broma. “Pobre chabón, realmente le pasa de todo, incluso una brusca caída que tuve que resolver porque la verdad es que me estaba golpeando y me dolía todo”, completa mientras muestra el moretón que le dejó su comprometida actuación.
-¿Qué recuerdos tiene de sus anteriores temporadas aquí en las sierras?
Los mejores. Había hecho temporada en el 2001 con “Sinverguenzas” y la otra vez que estuve, que la recuerdo “Matrimonios y algo más” en el 91, con producción de Giordano. Fue un éxito tremendo, era una obra que la rompía. También recuerdo que las calles estaban llenas y ahora no lo veo así, veo un poco menos de gente. Eso a la larga se nota también en las boleterías. De todas maneras estoy disfrutando muchísimo, es una gran ciudad Carlos Paz. Yo ya sabía donde venía. Conozco a la familia Meresman a quien le tengo un gran afecto y aprecio por todo lo que han hecho por el teatro. También está Daniel Comba y Javier Faroni que son personas que también contribuyeron mucho al crecimiento de esta plaza teatral.
-A simple vista se ve que formaron un gran grupo. ¿Es así?
Si, realmente el grupo que se formó es estupendo. Son todos grandes artistas y el gran desafío de esta obra es de hacer de malos actores, algo que no es tan fácil. La obra requiere de una gran precisión todo el espectáculo. Creo que es muy importante en esta obra, la dirección de Manuel González Gill maravillosa. El espectáculo fue probado en Buenos Aires, es una comedia inglesa, que como siempre los ingleses, aunque no me caigan simpáticos, hacen bien las cosas. No están metidos en el negocio de la producción y el cine, y les aparecen obras maravillosas sin necesidad de que tenga que ser un negocio, a diferencia de los Estados Unidos que viven el espectáculo como una gran industria.
-¿Desde cuando lo acompaña la capacidad de hacer reír?
Es algo de toda mi vida. Desde chiquito me gustaba mucho hacer reír. Hoffman decia que atrás de alguien que quiere hacer reír o cuenta chistes, hay un actor. Es las ganas de que el otro la pase bien, eso es hacer reír. La risa te da un placer. La escuchás desde el escenario y te sentís gratificado. Más la risa de esta obra que es una risa ingenua, sana y que explota. No va por la ironía, por la burla ni el golpe bajo, sino que nos estamos riendo de nosotros mismos. Escuchar a los chicos reír con esa sinceridad es muy gratificante. Ellos se ríen en partes distintas a los grandes y eso emociona. Para mí que llevo 40 años en esta profesión, casi siempre en humor, es un placer todo lo que pasa en esta obra.



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