UTA preacuerda con FETAP nueva tanda de reingresos

El gremio de los choferes estaría ultimando los detalles para la recontratación de una veintena de choferes despedidos tras el paro de junio de 2017. Si se confirman, se sumarían a los 100 empleados que volvieron a cumplir funciones después de las elecciones legislativas.

Por Yanina Passero
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utaLa comisión normalizadora de UTA se muestra confiada a la hora de lanzar la primera promesa del nuevo año: la revisión de los despidos de otra tanda de choferes que adhirieron al salvaje paro de los primeros días del junio de 2016. La seguridad descansa en un logro que parecía irrealizable antes de la renovación de representantes de la Cámara de Diputados de octubre pasado.
El intendente Ramón Mestre sostuvo su posición más allá del acto democrático. Pero lo cierto es que las empresas a las que el radical entregó la explotación del servicio resolvieron indultar al gremio de los choferes que bregaba por la reducción del saldo fatal –en términos institucionales- por la huelga que paralizó el transporte por nueve jornadas consecutivas.
Un total de 100 conductores cesanteados fueron recontratados por el directorio de las tres empresas privadas nucleadas en Fetap. Pero el detalle más curioso vino dado por la suma al staff (históricamente masculino) de las trolebuseras ante las que Mestre resolvió mostrarse impiadoso.
¿Las empresas desafiaron la autoridad del titular del Ejecutivo municipal? ¿Actuaron con la venia oficial? Interrogantes que quedaron flotando en el aire y en los pensamientos de los 800 mil usuarios que se vieron afectados mientras duró uno de los conflictos más acuciante que vivió la prestación en los últimos tiempos.
Mestre repudió, naturalmente, el accionar de los empresarios que permitieron a la UTA “hacer borrón y cuenta nueva”. Lo hizo por el imperio de la coherencia, pero también porque tenía motivaciones políticas. El radical fue favorecido por el beneplácito popular durante el conflicto que inició por un reclamo salarial y terminó con un abanico de pedidos que confundió el eje del último paro registrado en el sistema.
Los pasajeros fueron rehenes de los choferes por nueve días, pero la bronca entendible de los usuarios fue parcialmente aplacada con el plan de emergencia que instrumentó la Municipalidad y el despido de 183 empleados. Mestre redirigió los dardos que inicialmente apuntaban a su gestión hacia los autores del descalabro: los delegados liderados por Marcelo Marín (Aucor) y Sonia Beas (Tamse).
Lo cierto es que inobjetables fuentes sindicales afirman que en febrero estarían en condiciones de celebrar 20 reingresos más. Si se cumplen los pronósticos, de los 183 cesanteados originalmente sólo 63 quedarían a la espera de que se concrete un nuevo acuerdo, parte III.
Si no hubo un guiño del Ejecutivo a la entidad que gerencia la familia Romero, el mérito de la negociación correspondería a la UTA que, luego del desafío de revertir una cifra histórica de despidos, podrá enfocarse en el fortalecimiento del gremio.
Este año habrá elecciones internas y urge a la UTA Nacional despejar este nubarrón en la historia de la seccional para controlar una de las variables más políticas que se tomarán en la campaña. También al interventor cordobés, Gustavo Gigena, quien asoma con chances ciertas de velar por los derechos de los afiliados por los próximos cuatro años.



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