Propuesta temprana de un conservatorio

Aunque las ideas, en tanto entidades imaginarias hasta que no se concretan, constituyen aportes más bien insustanciales para la historia de los hechos, resulta de interés compartir una iniciativa que brotó en Córdoba en 1871: la de crear una academia de música.



Por Víctor Ramés
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“Música en familia”, pintura de Gustav Igler, comienzos siglo
XIX.

En 1871, el panorama de la capital no mostraba una actividad musical sostenida ni progresiva. Recién comenzaban a juntarse las semillas de lo que más tarde fructificaría en iniciativas institucionales de enseñanza musical. Entretanto, eran los profesores y profesora particulares los encargados de la formación de algunos discípulos y discípulas, quienes no alcanzaban un estatus que se pudiera llamar profesional. En primer lugar, ni siquiera corresponde mencionar ese concepto, ya que un profesional es alguien que se dedica por completo y hace su medio de vida de la actividad que desempeña. Y lo cierto es que en Córdoba no estaban dadas las condiciones para tal cosa.

Había una banda o dos, y algunos coros colegiales; y si había músicos en la ciudad, su actividad principal, entre espaciados conciertos de aficionados, era la enseñanza, con la que algunos lograban subsistir. Había pianos en muchas casas burguesas, que tocaban en general las señoritas por una suerte de mandato de género y lo hacían en tanto aficionadas, aunque una o dos podían destacarse en ese nivel.

Sin embargo, la idea de crear un conservatorio ha de haber rondado por las cabezas, porque se echaba en falta una posibilidad de formación y de perfeccionamiento, y es seguro que habría jóvenes candidatos y candidatas para ello. Y no está de más mencionar, para completar el panorama, que los oídos melómanos se nutrían de las compañías líricas visitantes que a intervalos llegaban a la ciudad a presentarse en los teatros existentes. Lo cierto es que la primera iniciativa relativa a establecer una institución formadora de futuros músicos que se hará realidad, tendrá lugar recién en 1884 con la creación del Instituto Musical. Éste funcionó de 1884 a 1886; y más tarde el Instituto Nacional de Música, desarrolló su labor entre 1887 y  1890. En su concreción tendrían parte destacada algunos profesores de música europeos que se irían estableciendo en la ciudad, a partir de 1849 y en forma pausada, como Innocente Carcano, el mencionado Van Marcke que llegaría a ser la cabeza de aquel proyecto, Francisco Amavet y más tarde José Plasman, Carlos y Gastón Marchal y Andrés de Rademaeker, entre otros.

De allí que cobre importancia, al menos como testimonio de la voluntad de contar con una institución formativa musical por parte de la sociedad cordobesa, la iniciativa que señala el diario El Progreso en febrero de 1871, y que aquí citamos:

Conservatorio de música

Sabemos positivamente que el profesor de piano y canto señor Don José Belmaña, piensa presentar a la Municipalidad, un proyecto para el establecimiento de un Conservatorio de Música.

No podemos menos que aplaudir tan noble idea, por estas razones; primero, porque será el primer Conservatorio de Música que habrá en la República, segundo: por ser un establecimiento que hará honor al país y de gran utilidad para una ciudad donde hay tanta afición al bello arte música, y tercero; porque las personas que aprendan en el Conservatorio, será con todos los principios del arte.

Además, el Señor Belmaña, aceptará en el Conservatorio, cierto número de alumnos de ambos sexos, que acrediten ser pobres.

¡Cuántas de estas infelices criaturas que andan errantes, sin poder recibir educación por falta de recursos, saldrán notabilidades, que harán honor al suelo que las vio nacer!

Este Conservatorio se abrirá el primer año, con las clases de solfeo, piano y canto, y el segundo año y siguientes, con las de instrumentos.

Juzgando la tarea penosa para que pueda dirigirla un solo profesor, nos permitiremos indicar al profesor señor Don Francisco Amavet, para que uniendo estos distinguidos profesores sus conocidos y relevantes conocimientos en el  sublime arte de Bellini, Mozart, Beethoven, etc. fuera más llevadera esa penosa carga.

Concluiremos felicitando al señor Belmaña, por el adelanto y progreso de que con su feliz idea quiere dotar a Córdoba.

No dudamos que la Municipalidad comprenderá lo grande que es el pensamiento del señor Belmaña, pues que puede hacer célebres y felices a innumerables criaturas, que por falta de educación estaban destinadas a quedar en la oscuridad.

Tan luego como sepamos que ha presentado el proyecto, volveremos sobre este importante asunto.

K.”

La sugerencia que se permite aportar el diario sobre otro profesor que residía en la ciudad y cuyo conocimiento era sólido para encarar la enseñanza sistematizada, recae en Tomás Amavet, quien dictaba clases particulares y de hecho se convertiría catorce años más tarde en el sub-Director del Instituto Musical que dirigiría Gustavo Van Marcke. Amavet había nacido en Toulouse, Francia, en 1840, y residía en Córdoba desde comienzos de 1871, donde un aviso ofrecía sus servicios como “Profesor de piano y de música instrumental y vocal”, en su domicilio en la calle Tucumán 55 y 57. En 1873 sería nombrado director de la Banda de la Provincia.

En lo referido a lo que señala la noticia citada sobre la no existencia de un conservatorio de música en Buenos Aires, es cierto en términos generales, ya que el Conservatorio de Música de Buenos Aires se fundaría por iniciativa del  compositor Juan Gutiérrez  en 1880; un antecedente en la formación musical porteña, sería el caso de la creación en 1822 de la Escuela de Música y Canto por Juan Pedro Esnaola, y varias décadas después, en  1874, la de la Escuela de Música y Declamación de la Provincia de Buenos Aires, a cuyo frente estuvo el mismo Esnaola.

Una nueva mención a la iniciativa de maestro Belmaña en Córdoba se publica –sin aportar nuevos datos- a fines de febrero de 1871, con propósito dar apoyo a la buena recepción de la misma por parte de la Municipalidad:

Conservatorio de música

Con placer hemos visto que el señor Belmaña se ha presentado a la Corporación Municipal, pidiendo autorización para la instalación de un Conservatorio de Música

Simpatizamos con la idea y esperamos que la nueva Corporación Municipal prestará su eficaz apoyo al proyecto del señor Belmaña, aprobándolo en todas sus partes.”



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