De romances y contradicciones

Entre los cálidos vientos que transportan la lujuria estival y las desatinadas frases y acciones de algunos personajes, el que se aburre en verano es porque tiene fría el alma.



Por Javier Boher
[email protected]

¡Buen día, amigo lector!. Como cada semana veraniega, sólo hay pequeñas historias que están como para sumarse y armar un resumen al mejor estilo “Tres a las nueve”, con Carmina Burana y todo.

Amores de Verano

Es increíble cómo pasan de rápido los noviazgos estivales. Que tal vedette está con tal empresario, que tal futbolista estuvo en tal boliche, que tal actriz deslumbró en tal playa, como si las hormonas no se cansaran desde la primavera hasta acá.

Ahora al chusmerío de la siesta parece que hay que agregarle una categoría nueva, la de los políticos. No es que nunca hayan estado en ese lugar. Nadie se olvida de la semana que hablaron del look “puna-chic” en la simulación de matrimonio del gaucho del closet y la señorita que nunca se repuso del abandono de Arana.

O de la unión proselitista entre la empresaria del calzado tonificador de glúteos y el intendente de Lomas de Zamora (que aunque esté en una fase de alopecia creciente no tiene un pelo de zonzo y es el armador más picante que tiene hoy por hoy el peronismo bonaerense).

Esta vez le tocó el turno a un caballero que viene de las frías tierras del sur, heredero de la exótica belleza que era propia de su padre (y de las bellas propiedades en exóticos lugares), Máximo Kirchner. Esta semana se conoció que se acaba de separar de su pareja y está nuevamente para salir a las canchas.

Después de haberse bajado algunos kilos (quizás por hacer los mandados entre las escaleras de diputados) se ha sentido empoderado como galán elegante y ha decidido salir a recuperar terreno perdido.

“Lo que no se trota de joven se galopa de viejo” decía mi sabio tío Quique. Después de pasarse la juventud jugando a la play vamos a ver adónde lo lleva esta simulación en la que lo quieren vender como un sex-symbol rosquero, más parecido a Carlos Saúl I de Anillaco que al Nestornauta.

La supuesta causante de la ruptura sería Gisela Marziotta, que pasó de trabajar con Lanata a candidatearse por Unidad Ciudadana. Así como hay mujeres que se operan para llegar a los diarios como Barbies humanas, parece que la nueva nuera de Cristina está en camino a convertirse en Playmobil humano, por su estética de Amélie del conurbano paquero.

Como parece que aquella startup de “Tinder K” que crearon en su momento está dando resultado, hay otra pareja que ahora -con los vientos cálidos por la lujuria veraniega- ha decidido empezar a mostrarse públicamente. Es la que forman la hija de Leopoldo Moreau y Agustín “me saqué el bigote para no parecer un viejo verde cuando me ven con ella” Rossi. Como buen ingeniero civil, el ex ministro de defensa (que a diferencia de Cerati, todavía no sabe adónde dejó el misil) está en proceso de reconstruir su carrera, apoyado en un ganador nato como su nuevo suegro.

“Otra vuelta de reloj”.

Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago

Esta semana, en el podio de chanta de discurso tenemos tres perlitas que no son ninguna sorpresa -porque hacemos deporte nacional de contradecir dicho y hecho-.

En primer lugar, la ex amada de Amado, a la que antes de abordar le recordaron que tiene asuntos pendientes con la justicia. Lo más interesante de la señorita de cabello cobrizo es que entre los que formaban la comitiva que se dirigía a Brasil estaba la niñera de su hijito. No tiene nada de malo de por sí, pero medio que si te la pasás hablando de lo popular, criticás a la oligarquía y defendés un socialismo utópico y romántico, no da para hacer lo mismo que hacía el Comandante Fort. No es que le pido que vaya a Las Toninas a comer sandwich de fiambrín y a escuchar tango en AM, pero un mínimo esfuerzo tiene que hacer, por la memoria de Néstor.

Dentro del cristinismo matriarcal duro, el que hizo un gran esfuerzo por estar a la altura de las grandes producciones de “a las leyes les doy un paseo por mis gónadas” fue “el Proxeneta de Recoleta” Eugenio Zaffaroni. El santo patrono de los garantistas marcó su profundo interés por la institucionalidad y el funcionamiento republicano cuando declaró que quiere que este gobierno se termine lo antes posible, que no llegue a 2019.

Por supuesto que cada uno está en su derecho de decir que no quiere que termine un gobierno. Ahora todos se rasgan las vestiduras, pero durante el kirchnerato bien que pedían pista para la arquitecta egipcia. Si uno no le puede reclamar a un gobierno, entonces Locke estaba equivocado, así como toda la doctrina liberal desde el siglo 17 para acá. El tema es quién lo dice y en qué términos. Una cosa es tirar esa bomba en un país europeo, en el que cargan en el lomo con dos guerras mundiales y millones de muertos -por los que aprendieron a valorar la democracia y el parlamentarismo- y otra cosa es acá, que nos pasamos medio siglo 20 entre botas y uniformes.

Rápidamente salieron los sommeliers de golpismo a pedir que el Sr. Z renuncie a su cargo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos porque sus declaraciones atentan contra la democracia en un subcontienente que no es fan de respetarla. No les parece ético…

¡No podés pedirle la renuncia a un tipo como el juez-fiolo y no al ministro de trabajo!. Usted disculpe mi exabrupto, amigo lector, pero no puede el Jefe de Gabinete salir a decir que el ministro es buen tipo y que cometió un error. “Es un tipazo, le consiguió laburo a 250 personas que metió al gremio y al Estado. Pero bueno, se equivocó y los nombró en negro y sin estar preparados, es un error que comete cualquiera”.

Así como el Capitán Gastronómico les advirtió sobre lo que puede pasar si tocan a los gremios, sepan que la gente también se cansa. Les dieron el voto porque se vendieron como el antibiótico republicano para la infección populista, no una homeopatía New Age que no cura nada. Por eso, si insisten en repetir recetas políticas, prepárense para la fiebre de una infección generalizada.



Dejar respuesta