En 2017 la coparticipación registró el menor crecimiento de los últimos tres años

Los envíos por ese concepto y leyes especiales aumentaron 1,5 puntos porcentuales menos que entre 2016 y 2015. Hay diferencias intrarregionales que muestran que, si bien el sistema tiene características redistributivas, presenta disparidades difíciles de explicar objetivamente.



coparticipaciónEn diciembre la remisión automática de fondos a las provincias en concepto de coparticipación y leyes especiales en un monto equivalente a $71.635 millones, el 30,5% mayor a lo enviado en el mismo mes de 2016. Si el cálculo se hace anual, fueron $754.337 millones lo que implica que las gobernaciones recibieron $191.301 millones más que en 2017. La tasa de crecimiento registrada fue de 34% interanual, un incremento de 1,5 puntos porcentuales inferiores al aumento anterior.

Esto significa que en 2017 la coparticipación registró el menor incremento de los últimos tres años. El dato deriva de un estudio del Iaraf y señala que Buenos Aires es la provincia que más fondos recibió en concepto de coparticipación y leyes especiales, con $137.303 millones. En el otro extremo se ubica Tierra del Fuego, con $8.868 millones

En el análisis de la la coparticipación per cápita que reciben las provincias, basado en criterios económicos y demográficos se obtienen cuatro grupos homogéneos que permiten dividir las jurisdicciones en altos ingresos y alta densidad (AI-AD); altos ingresos – baja Densidad (AI-BD); bajos Ingresos – alta densidad (BI-AD) y bajos Ingresos – baja Densidad (BI-BD).

Si se comparan las jurisdicciones que tienen alta densidad poblacional, se observa que existe una diferencia marcada entre aquellas que tienen altos y bajos ingresos: ese grupo recibió prácticamente el 60% en términos per cápita de lo que lo hizo el segmento de bajos ingresos, lo cual resultaría lógico atendiendo al criterio redistributivo de recursos.

A su vez, si se comparan las jurisdicciones de baja densidad la diferencia no resulta tan marcada, ya que las de altos ingresos recibieron el 90% de lo que recibieron las de bajos ingresos.

Si se desagrega el análisis por provincias, los montos acumulados a diciembre evidencian una importante variabilidad entre provincias de un mismo grupo. En el caso de las jurisdicciones de AI-AD se aprecia que Santa Fe es la jurisdicción que más coparticipación por habitante recibió, con $20.307. En el otro extremo se encuentra Buenos Aires, con apenas $8.067 por habitante.

En el caso de AI-BD, Tierra del Fuego recibió $55.176 por habitante, mientras que Chubut acumuló a diciembre $19.925 por habitante. En el grupo BI-AD también existe una marcada heterogeneidad en término de los fondos coparticipables enviados. En un extremo se ubica Chaco, con $30.707 por habitante, y en el otro Misiones con $20.117 por persona.

Por último, en el grupo BI-BD, Catamarca recibió $47.170 por habitante mientras que para Salta los envíos representaron menos de la mitad ($20.640 por persona)

Claramente, estas diferencias intrarregionales muestran que, si bien el sistema actual de coparticipación posee características redistributivas, en algunos casos presenta disparidades difíciles de explicar objetivamente.

La nueva ley, demorada

Hace un año Nación y provincias plantearon que empezarían a discutir una nueva ley de coparticipación para corregir los desequilibrios existentes que pueden resumirse en que los gastos se descentralizan en las provincias y municipios pero los recursos se centralizan en el nivel nacional y esas diferencias buscan ser compensadas por trasferencias.

Entre 2005 y 2016 las transferencias giradas por la Nación aumentaron de 7,7% a 8,7% del PBI. Sin embargo, los fondos dirigidos a las provincias redujeron su peso tanto en la recaudación nacional como en la provincial. Pasaron de representar 37,7% de los recursos tributarios nacionales en 2005 a ser 33,9% de ellos en 2016. Las automáticas fueron 28 % de los recursos tributarios nacionales en 2016, igual que once años atrás, aunque incluyendo los recursos del Fondo Sojero creado en 2009. Por su parte, las discrecionales cayeron de 8,8% en 2005 a 5,7% el año pasado.

Las transferencias a las provincias también redujeron su participación en el total de los recursos provinciales. Pasaron de representar 57,6% en 2005 a 50,8% en 2016. Las automáticas pesaban 44,2% y el año pasado fueron 42,3%, mientras que las discrecionales cayeron de 13,4% a 8,5%.



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