Mestre (solo en el escenario) acelera la gestión municipal

El intendente busca que las obras en la ciudad apuntalen sus chances provinciales.



El vacío político que experimenta la política provincial quedó reflejado en que un desconocido, para la mayoría de la gente, vocal del Tribunal Superior de Justicia debió hacerse responsable de la conducción del Poder Ejecutivo. Los principales protagonistas del elenco provincial están ausentes, ya sea por un viaje de gestión, como el caso del gobernador Juan Schiaretti en España, o por vacaciones.

Mientras tanto, el intendente Ramón Mestre, que ya cumplió con el descanso de verano, completó una semana muy intensa en inauguraciones de obras en los barrios y en anuncios de licitaciones para nuevos emprendimientos.

El “obrador” que promociona la publicidad municipal, aseguran en el Palacio 6 de Julio, comienza a dar réditos en las encuestas. Si el cálculo de los consultores mestristas es correcto, el intendente ha ido mejorando su imagen en la ciudad de Córdoba, lo cual es una condición imprescindible para tratar de ganar la elección del 2019.

Ramón Mestre quiere ser el candidato a gobernador el año que viene por la alianza Cambiemos. Para ello, debe superar algunos obstáculos, pero siempre los resultados de su gestión en la Municipalidad de Córdoba serán decisivos.

Los mestristas creen que su jefe no tiene rival en la carrera por la candidatura mayor en Cambiemos. Razonan, en primer lugar, que el PRO no tiene un postulante serio. Caída la operación de Andrés Fassi, destruida por el supuesto favorecido, las luces vuelven a apuntar al diputado Héctor Baldassi, quien aprovechó el verano para recorrer el interior en busca de nuevas amistades. En el mestrismo no le ven al ex árbitro “volumen” suficiente para ser candidato a gobernador. Los cordobeses no se lo tomarían en serio.

Dentro de la UCR, los que ya anunciaron que quieren competir son Mario Negri y Dante Rossi. Negri lo hace con su habitual estilo difuso: dice que quiere ser gobernador y no candidato, lo que sugiere que no estaría dispuesto a embarrarse para llegar a la postulación.

Los mestristas no creen que, finalmente, Negri vaya a enfrentar al jefe de Confluencia en una interna. Así, muy optimistas, sostienen que la única valla es la que pueda poner el peronismo con su candidato.

Para vencer a Juan Schiaretti, quien iría por la reelección, en el Palacio 6 de Julio se apoyan en encuestas que, juran, le dan a Mestre ventaja sobre el peronista. El mayor impulso lo obtendría en los departamentos del interior, pero, vuelven a jurar, los números de la Capital mejoran de la mano de la obra pública.

Por eso, esta semana Mestre dedicó buena parte de su tiempo a cortar cintas y a demostrar que el barullo que fue la ciudad el año pasado respondió a que se hacían obras que, ahora, ya empiezan a ser disfrutadas por los vecinos.

“Obras, no palabras”, fue uno de los eslóganes de su padre, el último radical gobernador de Córdoba, y sería la exigencia del presidente Mauricio Macri para apoyar, o no entorpecer, la candidatura provincial. También por eso, el perfil político de Mestre sería disimulado, aunque las recorridas por los festivales del interior son evidentes y naturales intentos de mayor proyección.



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