La negociación docente bajo la lupa política

Modificadas las metas de inflación para el año en curso, los sindicatos están alerta para evitar una mala negociación salarial, y tampoco encuentran calma en las acciones del gobierno.



Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

Como todos los años, los primeros gremios en empezar a negociar sus salarios son los que representan a los docentes. Inexplicablemente, el gobierno ha tensado la cuerda al establecer una serie de parámetros que marcan muy fuertemente la cancha antes de sentarse a negociar, entre ellas un aumento del 15% sin cláusula gatillo.

Donde más se nota esto es en provincia de Buenos Aires. Con un largo historial de choques entre gobierno y sindicatos, parece que este año no va a ser la excepción. Con el barbado Roberto Baradel como cara visible, SUTEBA -la expresión local de CTERA- supo sostener larguísimos paros que durante mucho tiempo dieron sus frutos.

Tras un primer año en paz, el segundo año de gestión vidalista supuso un fuerte choque, ante las elecciones inminentes y la relevancia de PBA para el futuro del kirchnerismo. Para evitar un ascenso de la izquierda clasista en el frente interno, SUTEBA finalmente llegó a un acuerdo con el gobierno que terminó no siendo favorable a ninguna de las partes.

A fines de 2017, el gobierno bonaerense anunció que no se iba a permitir que continuaran en funciones aquellos docentes que no tuvieran título habilitante o no estuvieran en proceso de obtenerlo. Primer golpe contra el aparato sindical y poco meritocrático que co-gobernaba en la educación pública de Buenos Aires.

La semana pasada, tras conocerse el caso de las afiliaciones compulsivas y las afiliaciones múltiples, el gobierno de María Eugenia Vidal encaró un proceso de desafiliación vía internet. De esa manera, atacó la fuente de financiamiento con la que contaban algunos gremios. Doble efecto: menos recursos para la burocaracia sindical y más plata en el bolsillo de los docentes que había sido compulsivamente afiliados.

El miécoles el gobierno nacional volvió a golpear al sindicalismo docente al establecer mediante un decreto reglamentario el valor mínimo del salario docente (un 20% por encima del salario mínimo, vital y móvil) y un cambio en la composición de la mesa de diálogo que une a gremios y gobierno. A través del nuevo instrumento, CTERA verá reducida su representación en la mesa, quedando en igualdad con UDA, CEA y AMET, mientras que SADoP deberá sentarse en una mesa aparte por representar a los docentes privados.

Están dadas todas las condiciones para que el inicio del año sea conflictivo. En Córdoba, donde la provincia había anunciado un acuerdo que incluía a SEP y UEPC, esta última dio marcha atrás al declarar su titular que el trato no los termina de convencer.

Más allá de lo que pase en Córdoba, todos los ojos van a estar puestos en Buenos Aires. ¿Por qué motivo el gobierno puede estar tratando de imponer unas condiciones de negociación tan rígidas?. La respuesta, casi seguramente, es política y no económica.

Hay dos cuestiones importantes. En primer lugar, probablemente la gobernadora de Buenos Aires esté buscando un “Efecto Mestre-UTA”. En ese escenario, ante un conflicto previsible (como casi todos los años) la gobernadora puede plantarse en no dar el brazo a torcer. Con una altísima popularidad, y sin ceder ante personajes identificados con el kirchnerismo, busca equiparar el gremialismo docente al cristinismo ortodoxo.

En segundo lugar, hay que recordar que aún falta debatir la reforma laboral. Marcos Peña ya adelantó que eso se va a dar en los tiempos normales del Poder Legislativo, por lo que recién en marzo o abril llegaría a las cámaras. No es lo mismo para un gobierno que no tiene mayoría en ninguna de ellas enfrentarse a un sindicalismo que llega fresco de las vacaciones que a un sindicalismo desgastado por un mes de conflicto docente. La gente se cansa rápido de esa omnipresencia mediática gremial.

Por eso hay que estar atentos a lo que pase en una negociación que se toma como referencia para los otros sindicatos que entablan diálogo después que los docentes. En lo que parece que va a ser un año cargado de conflictos, este va a ser particularmente importante para los planes del gobierno.



Dejar respuesta