Crecen las advertencias por el aumento del déficit financiero

Hay interrogantes acerca de la sustentabilidad del presente esquema de endeudamiento y, además, la presencia del Estado quita chances a los privados de acudir al financiamiento.

El Gobierno nacional mostró que, por primera vez en 13 años, los ingresos crecieron más que los gastos en 2017 y, de esa manera, dio una señal de que podría repetir la ecuación este año. Tiene como objetivo, reducir el déficit fiscal en 0,7 puntos porcentuales y alcanzar el 3,2% del PBI.

En esa línea se propone disminuir en un punto porcentual los subsidios económicos, negociar paritarias cercanas al 15% y mantener en términos del PBI el gasto de capital apostando a las inversiones del sector privado, principalmente vía el esquema de participación público-privada.

Ecolatina señala que en el último tiempo se fueron llevando a cabo distintos cambios en materia fiscal: la reforma tributaria, previsional y el pacto fiscal, medidas buscan apuntalar diversos frentes, darle un nuevo ordenamiento al federalismo fiscal; generar una mayor competitividad no cambiaria; lograr un ahorro previsional.

“En este sentido, se comprende cómo el frente fiscal es una de las madres de las batallas para el gobierno, ya que está dispuesto a asumir el costo político que le pueden implicar las medidas tendientes a ordenar las cuentas públicas”, describe la consultora.

Pero en el reporte destacan que desde el Palacio de Hacienda sólo se están enfocando en acotar el rojo primario; sin embargo, los intereses de la deuda se encuentran en constante crecimiento: saltaron 0,6 puntos porcentuales del PBI en el último año, al pasar de 1,6% en 2016 a 2,2% en 2017.

El año pasado el déficit financiero (que incluye el pago de intereses de la deuda pública netos de vencimientos intra-sector público) alcanzó $150.108 millones, trepando 79% interurbano. Si no se tuviera en cuenta el ingreso por parte del blanqueo, se observaría una caída del 14% interanual, explicada por un incremento interanual del 22% por parte de los intereses.

Con el dato de diciembre, durante 2017, el déficit primario acumuló $404.142 millones, aumentando 18% interanual nominal, debido a un crecimiento de los ingresos totales por 23% interanual mientras el gasto primario lo hizo en 22%.

Sin embargo, si se corrige el efecto del blanqueo, el déficit hubiera caído interanualmente alrededor de 1,1%, dado que los ingresos totales habrían crecido (+29%), es decir siete puntos porcentuales por arriba del gasto primario (+22%).

“De cara al futuro –advierte Ecolatina- deberían fijarse también pautas explícitas para este resultado; de lo contrario, comenzarán a abrirse interrogantes acerca de la sustentabilidad del presente esquema de endeudamiento”, agrega.

Este año la recaudación se verá empujada por los ingresos provenientes del revalúo de bienes a los que se agregará el aporte de $ 20.000 millones del Banco Nación al Tesoro. El mayor intercambio comercial con Brasil –que empieza a recuperarse- sumaría otro impulso.

Crecimiento y pago de cupón

Según el Gobierno la economía creció un 2,9% en 2017, con un aumento en particular en el nivel de actividad del 0,7% en el cuarto trimestre respecto del tercer trimestre del año pasado. Son cifras preliminares que si se confirman -en septiembre próximo, cuando se conozca la cifra definitiva), no se deberá pagar en diciembre el cupón ligado al PBI por el crecimiento del año pasado.

Este año se podría dar un crecimiento del 3% y una inflación del 18%, alejada de la meta del 15%, pero en un sendero descendente. De este modo, se podría romper la “maldición de los años pares”, que determinó que la economía registrara una recesión en 2012, 2014 y 2016.

Por otro lado, las autoridades económicas reconocen que el problema más acuciante es el del creciente déficit de la cuenta corriente. No sólo es insostenible para las cuentas del Estado seguir acudiendo al financiamiento para afrontar el gasto público sino que implica reducirle las chances en el mercado al sector privado pueda acceder a los fondos que requiere la concreción de inversiones.

Si el rojo se achica, se requeriría menos crédito y se dejaría más espacio para quienes lo necesitan para inversiones.



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