El clásico empate de siempre, Panal contento

La igualdad 1 a 1 entre Talleres y Belgrano en un Kempes con ambas hinchadas fue tomado con algo de alivio desde Casa de Gobierno, porque la fiesta fue general y no hubo incidentes que lamentar. Una muestra cabal de organización, para reposicionar a la provincia. ¿Hubo complicidad en el resultado?



Por Federico Jelic

En el clásico que disputan Belgrano y Talleres, ambas hinchadas permanecen juntas en el desarrollo del partido bajo la consigna ” somos rivales, no enemigos”. Télam

“¿A qué hora empatan hoy Talleres y Belgrano, alguien sabe?”, era la chicana con la cual se alertaban en broma algunos hinchas en la previa del clásico cordobés, denominado como “Copa de la Amistad”. Ya pasaron cuatro igualdades consecutivas, tres de manera oficial en Primera División y otro en amistoso en julio de 2016. En este caso, la particularidad que pregonaban desde el Panal, la policía de Córdoba y la Agencia Córdoba Deportes fue un mensaje de paz, amor, amistad y tolerancia entre ambas hinchadas. Córdoba asumía el riesgo de organizar un clásico masivo con ambas parcialidades, en tiempos donde la Superliga aún no permite la habilitación de público visitante en las canchas, a raíz de los angustiantes episodios de violencia que azotan al futbol y a la sociedad en general. Era casi una película de suspenso pero con final feliz.

Y se pudo controlar todo, no hubo incidentes, fue empate 1 a 1 y la fiesta en las tribunas fue total. Bah, casi. No faltaron esos escépticos que dudaron de la legitimidad u honorabilidad del resultado. Con el tradicional latiguillo de que la igualdad estaba “arreglada” como en los anteriores partidos, para que no se generen disturbios y que Córdoba salga bien parada a nivel nacional. Más allá de estas válidas especulaciones de acuerdo a cómo se fueron dando las acciones, el honor es para el operativo de seguridad y Casa de Gobierno, demostrando que están a la altura de las circunstancias en materia logística y que Córdoba puede organizar sin inconvenientes un partido con ambas hinchadas. Un mensaje para AFA y Casa Rosada, que contó con colaboración (o complicidad) de ambos equipos dentro y fuera de la cancha.

Penal, gol y empate

Se dio todo en cuatro minutos o menos. Iban 42 minutos del segundo tiempo, el partido ya había caído en una letanía pronunciada y hasta algunos ya ensayaban la despedida del estadio. 0 a 0 inamovible. Belgrano jugaba con 10 hombres por la expulsión de Cristian Lema (salvaje patada a Tenaglia) y eso quizás le daba algún indicio para soñar a Talleres. Con superioridad numérica tenía más el balón hasta que llegó el penal. Sequeira derribó a Emanuel Reynoso de imprevisto y el árbitro no dudó en sancionar. Todos de pie en sus asientos. La ejecución a cargo de de Lucas Olaza fue deficiente (llamativamente) y el arquero Lucas Acosta contuvo el remate pero en el rebote Jonathan Ménendez lo mandó a la red. 1 a 0, con un hombre más, a falta de tres minutos para el cierre, nada hacía presagiar un cambio de mando. Algarabía por barrio Jardín.

Por eso lo de Belgrano tenía sabor a épica. Fue por la hazaña con todo y lo consiguió al minuto siguiente, en la acción que continuaba. Cabezazo de Godoy y adentro, contra muchos pronósticos, sobre todo de los que ya habían abandonado sus butacas para emprender regreso a su hogar, masticando bronca. Pasó todo lo bueno en dos o tres minutos. Gritos, cargadas, festejos, pirotecnia y chau, cada uno contento a su casa. El libreto es genial de una película de suspenso, pero no faltaron las intrigas y la desconfianza por parte de los hinchas sobre el accionar de los protagonistas. La sospecha nunca falta.

Rivales, no enemigos

El mensaje de una sana convivencia fue recurrente en los medios de comunicación, desde el gobierno provincial y también de todos los organismos competentes e involucrados en la “Copa de la Amistad”. Por eso es que algunos empíricos no titubean al sentenciar solapadamente un “estaba arreglado el clásico”. Es que de acuerdo a muchas visiones, el partido era un tubo de ensayo para Córdoba, una plataforma política para que pueda demostrar su sobrada capacidad de organizar un  duelo de gran convocatoria con dos parcialidades. Un tiro por elevación a la casa madre del fútbol argentino. Como diciendo “En Córdoba sí se puede, mirá”.

Y eso que el acceso fue caótico. Porque las obras de culminación del anillo perimetral de la avenida Circunvalación se encuentra en pleno proceso de obras y compartían en menos de 500 metros el ingreso al Mario Kempes. Todo eso con escombros cerca de los hinchas, y en medio de los cánticos provocadores de siempre.

El folklore, las cargadas, eso nunca falta como condimento en un clásico. Lo único que hubo para lamentar fueron los cantos xenófobos que son habituales de la hinchad de Talleres sobre sus pares de Belgrano, motivo por el cual el partido fue detenido por espacio de cinco minutos en el primer tiempo. Nada más. Desde la policía federal y local contabilizaron diez detenidos por contravenciones menores, la mayoría de ellos por saltar vallados y alambrados al no portar entrada. Solo queda la duda en saber cómo la barra albiazul llegó a ingresar un gran arsenal de fuegos artificiales que fueron detonados en el entretiempo. Porque el show de luces detrás de la platea “Gasparini” era cotillón por parte de la organización. Estalló justo en el penal de Talleres.

Operativo aprobado

Ocurre que desde el Gobierno Provincial lucen orgullosos. Como diplomados en materia de seguridad, justo a dos días donde Córdoba volverá a estar en boca de todos a nivel nacional con la etapa final del Rally Dakar que oh casualidad, terminará en el Panal. Ya se regalan entradas para disfrutar del show de los motores.

Córdoba quería borrar la mancha indeleble tras la muerte de Emanuel Balbo causada entre propios hinchas de Belgrano y en parte se logró revertir la imagen, sabiendo que ese episodio nunca prescribirá en el ánimo de la sociedad. Lo mismo eso no quita lo efectivo del operativo de seguridad. Un dispositivo a la altura, con unidad judicial móvil, con el sistema de control de “Tribuna Segura” y ningún incidente que entorpeciera el ambiente.

Casa de Gobierno tuvo desquite del año pasado, cuando el mal estado del campo de juego impidió la realización del clásico, y a pesar de que se desarrolló en una orografía no ideal y con un césped en poco estado óptimo fue todo una fiesta. Y ahora llega el Dakar. Pero igual la idea de tregua con funcionarios como conciliábulos induciendo a un reparto salomónico y los plantes como cómplices ya quedó instalado en la atmósfera. Clásico en paz con dos hinchadas, ese será el título de tapa y foto principal en el diario del Panal. Y con copias remitidas a AFA y a Casa Rosada.



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