Frenen a Triaca

Según difundieron algunos medios, el ministro habría despedido a una empleada por teléfono. Quizás por su enojo, la mujer realizó algunas fuertes acusaciones contra “la pata sindical” del gobierno.



Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

Parece ser que algunos miembros del gobierno están empeñados en equivocarse en gestos pequeños pero de gran impacto. Otra vez le tocó al ministro de trabajo, Jorge Triaca, quedando fuera de juego por un audio de whatsapp.

La mujer que lo denuncia se despachó con algunas historias sobre los supuestos manejos que realizaría el ministro en lo que respecta al trabajo en el Estado y algunas otras organizaciones bajo su órbita (pero no bajo su billetera).

El testimonio de la ex empleada da cuenta de las presiones a las que se la habría sometido por tener dos trabajos. Es que además de estar a cargo del cuidado de la quinta de la familia del ministro, éste la habría ubicado con un cargo en medio de la intervención al SOMU (luego de la detención de su titular, “Caballo” Suárez).

Siempre según la denunciante, al haberse realizado elecciones de normalización en el gremio, finaliza su vínculo con el mismo, a lo que se suma la situación con los Triaca. Así, de golpe se quedaría en la calle.

El hermano del ministro confirmó que el audio en que se escucha una voz masculina que le dice “no vengas, porque te voy a mandar a la concha de tu madre. Sos una pelotuda”, es de Jorge. Sin embargo, asegura que eso es posterior al despido -ejecutado por él y no por el ministro-.

Aunque la mujer afirma que trabajó en negro, quien ofició de vocero aseguró que todo estaba en blanco y que incluso están en medio de un juicio laboral.

Independientemente de quién pueda tener razón, ese audio es letal para el ministro. Quizás no logre torcer la opinión pública ni aumente el desprestigio del gobierno entre sus votantes por una expresión bastante coloquial. Pero lo que es seguro es que en medio de la tensión que existe entre el gobierno y los sectores más recalcitrantes de la izquierda clasista, el progresismo dogmático y el sindicalismo ortodoxo, esto los ayuda a reafirmar el relato opositor que se sostiene desde antes de que Macri asuma su gobierno.

Es difícil confirmar si es real que la empleada trabajó en negro, porque el denunciado tiene a su favor todos los resortes del estado. Por eso el foco de los opositores se posó sobre el trato del ministro a la mujer. Si un tercio del electorado cree ver un gobierno de CEOs fascistas y aristocáticos -que tienen en sus álbumes familiares parte de la historia de la derecha argentna, desde la Semana Trágica hasta la fecha- es muy difícil que con esto ceda la tensión.

En las cuentas para una elección es sabido que un tercio no es una mayoría, pero pasado ese momento y con un horizonte de un año y medio sin tener que medirse en las urnas, el gobierno haría bien en controlar estos deslices de funcionarios que sólo logran extremar las posiciones de los que se ubican del otro lado de la grieta. Aunque no se pueda cerrar, harían bien en acortarla, porque del otro lado -si bien hay cínicos que se aprovechan- hay muchos seres ideologizados que creen tener el deber moral de “resistir”.

Después de la polémica por haber ubicado a su familia en el Estado, Triaca vuelve a estar en el centro del ridículo. Aunque esas declaraciones sean una zoncera, no ayudan a la imagen que quiere dar de sí mismo el gobierno. Por eso, para no repetir la frase por la que tanto criticaron a Verónica Llinás cuando se refirió a Gabriela Michetti, que alguien frene al ministro para evitar que derrape de nuevo.



Dejar respuesta