Que el calor no nos ponga solemnes

Aunque el calor nos aplaste, no hay que dejar que las noticias lo hagan. Porque aunque estén de vacaciones como para hacer algo grande, siempre hay pequeñeces para charlar.

Por Javier Boher
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¡Buen día, amigo lector! ¿Cómo lo está tratando el verano? Seguramente los calores lo tienen transpirando como a contratado en el Estado nacional. Encima con el ajuste de tarifas del compañero Aranguren hay que hacerle al abanico con el librito de autodefinidos y sudokus porque el aire está muy caro.

Los templarios de Francisco

El que no la está pasando nada bien es el presidente de la Unidad Básica “Licio Gelli” del Vaticano, Jorge Mario Bergoglio, conocido bajo el seudónimo “Francisco”. Ahora ha salido la Guardia Suiza de los medios papales a defenderlo de los “ataques” que recibe en twitter. Medio que si sos el capo de una iglesia con 1200 millones de seguidores y el presidente de un microestado europeo no queda bien andar llorando que te atacan.



Según el hombre que habla desde el llano, al hombre de blanco lo pusieron en la grieta. Parece que el santo patrono de los peronistas no se siente cómodo teniendo fotos con cuanto procesado anda dando vueltas, sino que es todo un invento de los que no tienen fotos con él porque están celosos.

Como reza el dicho, nadie es profeta en su tierra. Después de que pasó la novedad de un Papa argentino, la gente empezó a desconfiar como cuando te llaman para ofrecerte una tarjeta de crédito sin costo. El latino-populista-progresista que llegaba a renovar la iglesia se quedó en palabras, como todos los populismos latinoamericanos.

Encubrió pedófilos, apañó dictaduras y no recibió a sus víctimas. Eso sí, no perdió oportunidad de criticar el malvado capitalismo y la falta de alma de las empresas. Porque el cinismo no radica sólo en Argentina y parece que aunque la evite, los vecinos trasandinos andan con ganas de hacérselo saber.

Los porteños y su frasco

Los que la van a pasar un poco mejor que el señor de la túnica son los que vayan a la piletrucha de Larreta. Toda una polémica por hacer una plaza húmeda en la que la gente no se pueda ahogar, que no use tanto cloro y no necesite guardavidas. Además es lo que se usa en el primer mundo -y todos sabemos la debilidad que tienen los parisinos del Río de la Plata por lo que está in en el norte-.

Entre las críticas a la pelopincho sin armar que puso el alcalde porteño se destacan las que señalan que -encima que no hicieron una pileta- la obra fue muy cara. Es decir, nada les viene bien. Una pileta sería más cara. Más barato sólo puede ser un regador en una plaza. O el agua que condensan los aires de las dependencias oficiales. Todo no se puede muchachos.

Esa necesidad de parecerse a sus primos lejanos del mundo desarrollado con la onda zen sustentable, con bicicletas y perros en el subte choca con la aberración que hicieron con los manteros. Después del desalojo les ofrecieron un subsidio para capacitarse, que va a salir de las arcas de la federación de comerciantes de Buenos Aires. Es como si después de que te entran a robar a tu casa y la policía los atrapa vos les tenés que pagar tres meses para que se capaciten y no vuelvan a entrar. Si lo otro es Andorra, esto es Angola.

Esa tensión entre civilización y barbarie otro pelado mucho más interesante que el geniol que comanda la city la resolvió inclinándose por la primera. Igual, qué sabemos los provincianos que todavía nos bañamos en el río.

El Mega DNU

Parece que Gatricio tuvo a su gabinete trabajando un par de meses para redactar un hiper-mega-archi DNU que va a terminar por no resolver nada de lo que se propone, como casi todas las veces que se usa ese instrumento. Varios sectores pusieron el grito en el cielo, por la república, el trabajo y sarasa.

Es notable como el discurso república-gobernabilidad se invierte casi a la perfección entre los períodos de tener el poder o mirarlo como como chico que mira los cachorros en la vidriera de la veterinaria. Ahora resulta que los que te sacaban un DNU hasta para decirte de qué color tenía que ser la bolsa de la panadería se horrorizan de lo que hace el gobierno de Miauri.

Igual de trucho es que los que en las épocas del kirchnerato lloraban al lado del cadáver de la recién asesinada república ahora pongan tono solemne para decir que se necesita garantizar la gobernabilidad y desburocratizar el país para que llegue la lluvia de inversiones, a la que por lo visto también también la afectó la sequía que está liquidando cultivos.

Vamos a hacer caso omiso del plagio al decreto del dúo dinámico Menem-Cavallo, porque de última sólo copian de hace menos de 30 años y no de hace 50, como los que deliran Masacre de Trelew cuando los desalojan de una ruta, o cordobazo cuando se movilizan por el aumento del boleto de colectivos.

Usted lo sabe bien, amigo lector: la necesidad tiene cara de hereje. El gobierno va metiéndose en terrenos escabrosos para lograr su cometido, pero la necesidad política es así. Los amarillos recalcitrantes dicen que son distintos, porque ellos no matan fiscales. El kirchnerismo en su segundo año tampoco, y también decía ser distinto, ¿o no se acuerda de la transversalidad a la que se sumaba el petiso que era intendente de la docta?.

Desde muy chiquito me dijeron que uno no sólo tiene que ser bueno, también debe parecerlo. Si usted conoce a alguien de la mesa chica, por favor hágales saber que al revés también aplica: no sólo deben parecer buenos, también deben serlo. Porque sino, antes de que se den cuenta van a terminar siendo los malos.



1 Comentario

  1. Bienvenido Papa Francisco a la Patria Grande. (Carlos Del Campo / Córdoba)
    Lo recibimos con sus propias palabras del Prólogo al libro “Una Apuesta por América Latina” de Guzmán Carriquiry (Sudamericana 2005)
    “En las próximas dos décadas América Latina se jugará el protagonismo en las grandes batallas que se perfilan en el siglo XXI y su lugar en el nuevo orden mundial en ciernes. Carezco de la competencia política y técnica para entrar en la consideración de muchos problemas —no es ésa la tarea de un Pastor de la Iglesia—, pero en el libro se condensan con clarividencia, sabiduría y determinación los desafíos ineludibles para la educación y la construcción de un camino de esperanza. Ante todo, se trata de recorrer las vías de la integración hacia la configuración de la Unión Sudamericana y la Patria Grande Latinoamericana. Solos, separados, contamos muy poco y no iremos a ninguna parte. Sería callejón sin salida que nos condenaría como segmentos marginales, empobrecidos y dependientes de los grandes poderes mundiales. «Es de grave responsabilidad —afirmaba el Papa Juan Pablo II- favorecer el ya iniciado proceso de integración de unos pueblos a quienes la misma geografía, la fe cristiana, la lengua y la cultura han unido definitivamente en el camino de la historia (…) América Latina debe propender a un crecimiento económico autosostenido, significativo y persistente; un combate contra la pobreza y por mayor equidad en una región que cuenta con el lamentable primado de las mayores desigualdades sociales en todo el planeta; una reforma del Estado y la política para que estén efectivamente al servicio del bien común (…) Los ingentes problemas y desafíos de la realidad latinoamericana no se pueden afrontar ni resolver re-proponiendo viejas actitudes ideológicas tan anacrónicas como dañinas o propagando decadentes subproductos culturales del ultraliberalismo individualista y del hedonismo consumista de la sociedad del espectáculo. Llama la atención constatar cómo la solidez de la cultura de los pueblos americanos está amenazada y debilitada fundamentalmente por dos corrientes del pensamiento débil. Una, que podríamos llamar la concepción imperial de la globalización” (…) “La otra corriente amenazante es la que, en jerga cotidiana, podríamos llamar el «progresismo adolescente»: una suerte de entusiasmo por el progreso que se agota en las mediaciones, abortando la posibilidad de un progreso sensato y fundante relacionado con las raíces de los pueblos. Este «progresismo adolescente» configura el colonialismo cultural de los imperios y tiene relación con una concepción de la laicidad del Estado que más bien es laicismo militante”
    “Estas dos posturas constituyen insidias antipopulares, antinacionales, antilatinoamericanas”

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