“Viva la sensatez”

El estado de salud del ex canciller Timerman desató un debate sobre los alcances de la justicia y la salud. Cuando lo que manda es la pasión por sobre la razón, las decisiones pueden conducir a lugares oscuros.



Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

Personaje necesario y emblemático para lo referido al ominoso Memorándum con Irán, Héctor Timerman fue central en el giro en la política exterior cristinista. Defensor del viraje populista y el acercamiento a regímenes cuestionados, supo olvidar su exilio en Estados Unidos y su cargo como embajador en aquel país.
Su trayectoria –contradictoria- dejó ver más una actitud acomodaticia que la llegada de la madurez, siendo que desde su cargo de máxima autoridad diplomática ninguneó a Israel ante la protesta luego del acuerdo con los iraníes (pese a que aquel país había intercedido para la liberación de su padre, cuando había sido secuestrado por la dictadura).
Durante el Proceso de Reorganización Nacional, desde sus medios supo operar en favor del régimen de Videla, clamando por mano dura, ensalzando la figura del dictador y cuestionando el accionar de los grupos terroristas. Su crisis de la adultez -con su montonerismo tardío y su sumisión a los dogmas progresistas- lo puso en el lugar incómodo en el que se encuentra hoy.
Con prisión domiciliaria por su presunta responsabilidad en el mencionado pacto por la impunidad iraní, recién ayer se le dio la excarcelación por razones humanitarias. Mientras el coro garantista de defensores de la progresía lloraba por su delicado estado de salud y el ensañamiento innecesario dada su deteriorada condición, muchos recuerdan como esos mismos aplaudían y vitoreaban, desde el revanchismo, que los responsables de la última dictadura murieran en cárceles comunes, conectados a sondas o imposibilitados de moverse ni siquiera para usar el baño.
Por eso es incomprensible la postura de algunos sectores que festejaron la decisión de Estados Unidos de rechazarle la visa para que viaje a tratar su enfermedad. Si bien las razones del país del norte son comprensibles (porque la razón de estado no entiende de razones humanitarias), festejar una tácita condena a muerte demuestra lo bajo que pueden caer muchas personas.
Los norteamericanos no olvidan que renunció a la ciudadanía estadounidense para asumir la cancillería, o que ordenó requisar el equipaje de la misión diplomática de aquel país, en una clara violación del derecho en la materia. Por más que aquella decisión sea entendible, esta reedición de “Viva el cáncer” por parte del núcleo más pútrido del anti-kirchnerismo sólo demuestra que hay muchas personas a las que no les interesa ser distintos a los que ya no gobiernan, sino tener el poder que aquellos supieron tener.
Por aquello que dicen de que “uno cosecha lo que siembra” es que Timerman se encuentra hoy en la situación en la que está, rechazado por los que lo acogieron en el exilio, vilipendiado por los que defendió en la dictadura, usado con fines políticos por los que lo pusieron de rostro de un acto de traición a la patria. Y atrás de todo eso, ese revanchismo estúpido que pretende negarle a una persona -sin importar quién sea- el acceso a un tratamiento para que pueda prolongar su vida.
En otros tiempos, se hubiera escrito “viva el cáncer”. Hoy, superada esa etapa de fanatismo y enconos viscerales, debería hacerse culto de la razonabilidad como “bálsamo” a aplicar en las heridas que aquellos tiempos de odio dejaron.



4 Comentarios

  1. Concuerdo. Nadie recuerda el pasado “procesista” de Timerman padre e hijo. Lo que no implica la negación a la posibilidad de tratamiento a la gravísima enfermedad que sufre. Es de bien.
    No obstante, por lo expresado por los trolls cambiemitas, especialmente Andahazi y Fernando Iglesias, no estoy seguro que el “Viva el cáncer” sea de otros tiempos.

  2. Rechazo todo acto de revanchismo…por mas que uno desprecie a una persona…sobre todo cuando esta se encuentra enferma….mucho menos q cuando se trata de expresiones de un payaso mediocre como Fernando Iglesias…en cuanto a la acusacion de traicion a la patria, tiene mas dudas que certezas, con mas olor a persecutas politicas que a un rezonamiento cierto, teniendo en cuenta los antescedentes de corrupcion del juez Bonadio,

  3. Sr. Javier Boher, no recuerdo un escrito suyo ni parecido a este en favor de los que ya murieron dentro de las cárceles, de un lado o de otro, por lo que me permito sólo decir que sus dichos no son la verdad, es solo su pensamiento. Los demás tenemos derecho a ver el tema desde otros ángulos y no por eso somos menos en esto del pensamiento. Este “señor” como mínimo tiene al menos la mirada de la duda por ello goza de estos momentos, otros ni eso.

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