Oficialismo presiona sobre “columna vertebral” del PJ: sindicalismo

Perón acuñó la frase según la cual “el sindicalismo es la columna vertebral del movimiento peronista”. Cambiemos buscará entonces limitar la reelección de las conducciones sindicales, o sumar elementos de presión para la negociación por la reforma laboral.

Por Felipe Osman

La diputada cambiemita Soledad Carrizo puso ayer nuevamente sobre el tapete un tema que en varias oportunidades ha sido traído a consideración de la opinión pública y el debate parlamentario: la modificación de la actual Ley de Asociaciones Sindicales. Vigente desde 1988, esta normativa ha “resistido” –tan sólo en los últimos tres años- a once proyectos que plantearon su reforma, los cuales “duermen” plácidamente en la Comisión de Legislación de Trabajo de la Cámara de Diputados.
En los últimos meses, el Gobierno Nacional se ha dado a la “caza” de algunos sindicalistas implicados hasta el cuello en casos de corrupción, y no le ha ido mal. Tras las detenciones de Omar «Caballo» Suárez, Juan Pablo «Pata» Medina y, recientemente, Marcelo Balcedo; y ante la manifiesta intención del oficialismo de ir en contra de ciertas estructuras de poder no formal, Carrizo entiende que se «abre una gran oportunidad» para debatir la limitación de la reelección en las asociaciones sindicales. Concretamente, propone modificar el artículo 17 de la ley 23.551, estableciendo un límite a la reelección que la actual normativa no prevé.
Sin embargo, y aunque el planteamiento de la diputada cordobesa es por demás oportuno, extraña que un proyecto de reforma que va en contra de una estructura de poder de tal magnitud, como lo es el sindicalismo en Argentina, provenga desde la periferia del poder, desde una banca tan lejana al epicentro de la toma de decisiones, integrado por Macri, Peña, Quintana y Lopetegui, y el círculo de sus allegados; y ni siquiera de un titular de bloque o de un congresal “primera línea”.
Más aún, cuando las tres reformas centrales planteadas por el oficialismo: previsional, tributaria y laboral, han surgido del seno del Ejecutivo, y han sido, las primeras dos, aprobadas en base a gestiones realizadas casi con exclusividad por Peña y Frigerio. ¿No es esta acaso una reforma de vital importancia como para que sea el Ejecutivo quien la promueva? ¿O quiere tantear la posibilidad de buscar una reforma sin comprometer a un funcionario de primera línea del ejecutivo?
Otras hipótesis pueden considerarse. Por ejemplo, podría cuestionarse si el planteamiento responde a una intención real y consolidada dentro del oficialismo de limitar el poder de los sindicatos y sus “zares”, o si, en realidad, es consecuencia de un actuar “inorgánico” de Carrizo, que con un ágil sentido de la oportunidad trae a colación el tratamiento de una cuestión central para lograr el saneamiento del poder sindical.
Resta también la posibilidad de que la Casa Rosada no pretenda realmente librar la ardua batalla que implicaría limitar la reelección de los “capos” sindicales, pero sí sumar un elemento de presión/negociación para doblegar la reticencia de la CGT a prestar su conformidad a la reforma laboral. Recuérdese que Pichetto suspendió primero su tratamiento de febrero a marzo, y supedito luego el apoyo del bloque del “PJ dialoguista” a un acuerdo previo entre el Gobierno y la central obrera.
Por otro lado, debe señalarse que coexisten, bajo la vigencia de la misma ley, distintas formas de poder sindical. Si bien hay gremios en los cuales las dirigencias se “eternizan” en el poder -como Daniele en el Suoem, Saillen en Surrbac o Chacón en Agec-, e incluso casos en los que se trastoca la presunta democracia por la cual deberían regirse en sistemas de relevo cuasi monárquicos –como el caso de Camioneros y el clan Moyano- otros sindicatos presentan una gran alternancia y rotación entre los dirigentes que integran sus comisiones directivas, como por ejemplo, la UEPC.
En otros casos, la rotación permanente es causa de una falta de consolidación sindical, como sucede en UTA, donde impera un “anarquismo” sindical.

Reacciones
Entre los principales referentes del gremialismo local, José Pihen, titular de las CTG Regional Córdoba, expresó a Alfil su disconformidad con el proyecto de modificación: “No estoy de acuerdo, nosotros no somos funcionarios. Confundir la representación sindical con la de un funcionario electo por el pueblo es erróneo. Desde luego que los arrestos Balcedo y “Pata” Medina son motivo de repudio de nuestra parte, y que además generan un daño muy grande hacia el sindicalismo al dejar una pésima imagen, pero ese es otro asunto. La actual Ley de Asociaciones Sindicales no debería ser modificada, porque garantiza la representación de los trabajadores por aquellos en quienes decidan confiarla.”
Por otro lado, Gustavo Pedrocca, titular de Suvico, entendió que la limitación a la reelección indefinida de las conducciones sindicales no constituye un avasallamiento a los derechos de representación gremial de los trabajadores. Aunque explicó que esta es su opinión personal, ya que las 62 Organizaciones, central obrera de la que es también titular, aún no ha tomado una posición al respecto.



2 Comentarios

  1. Esta chica representante del pueblo es la misma que pagaba los empleados de sus emprendimientos comerciales con plata del estado bajo la figura de «asesores «……un poco de memoria

  2. algun ser de este nuestro querido pais me puede explicar porque ruben daniele de 65 años se tuvo que jubilar y no puede ser secretario general del sindicato suoem y luis barrionuevo conductor de los gastronomicos tiene 75 años, cavallieri de los empledos de comercio 81 años y otros?

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