Juez incombustible: quiere ser funcionario de Macri

El jefe del Frente Cívico calificó de “positiva” una gestión que concluyó en un fracaso

Por Alejandro Moreno

Luis Juez fue oficialmente echado ayer de la Embajada Argentina en Ecuador, aunque hacía dos meses que no desempeñaba realmente el cargo a pedido del país anfitrión, cuyos habitantes fueron ofendidos por el ex diplomático, a quienes calificó de “mugrientos”.

Ayer se publicó en el Boletín Oficial el decreto de cese de las funciones de Juez, que será reemplazado por Darío Giustozzi, una vez que el Senado de la Nación preste acuerdo para su nombramiento.

Juez vuelve temporariamente al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, pero su destino final se resolvería en los próximos días. El propio jefe del Frente Cívico dijo que para el lunes de la semana que viene, a las 11, tiene agendada una reunión con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y con el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Al tiempo que descartó su ingreso a la cartera de Defensa porque no está “preparado” para eso, reconoció que tampoco lo estaba para desempeñarse en el muy delicado arte de las relaciones internacionales.

El despido de su cargo de embajador lo encuentra a Juez con su habitual capacidad de autocrítica: nula. Una vez más, le echó la culpa al periodismo por reproducir la ofensa que él mismo dedicó a los ecuatorianos frente a los canales de televisión en la noche de los festejos por el triunfo electoral de Cambiemos.

En ese sentido, en una entrevista a radio Universidad, recordó que les había dicho a los periodistas que “jugar con una expresión lingüística podía traer dificultades”. Le llamó, así, “expresión lingüística” a su ofensa y “jugar” al derecho a informar.

El textual de Juez, en aquella ocasión, fue: “llegué hace media hora, me pegué una ducha, me puse un saco y una camisa, porque no quería estar con la ropa de esta mañana, van a decir que soy un mugriento y agarré hábitos ecuatorianos”. Y cuando quiso componer el desastre lo agravó así: “Ellos (el pueblo Otavalo) se visten a la mañana del sábado y están todo el fin de semana con la misma ropa. Me refería a eso, para no estar todo el día con el mismo atuendo pasé por casa a cambiarme… Para quienes no conocen la idiosincrasia, me refería a eso”.

Eso trajo una dificultad que quedó absolutamente subsanada”, imaginó ayer. En realidad la cancillería ecuatoriana informó en los primeros días de noviembre que ese país quería “reiterar la demanda transmitida a su homólogo argentino el pasado 27 de octubre de 2017, a fin de que el Gobierno argentino proceda a retirar al embajador Luis Alfredo Juez”. El comunicado oficial explicó que “el pedido es consecuencia de las expresiones ofensivas y segregacionistas proferidas en contra del pueblo otavaleño y de todos los ecuatorianos, las mismas que han causado profundo malestar y decepción por provenir del más alto representante diplomático de un país amigo, como es Argentina. Esa conducta no es compatible con el respeto y las mutuas consideraciones que tradicionalmente han mantenido ambos Estados y sus respectivos pueblos”.

No pasó absolutamente nada”, dijo Juez, como si nada. Incluso, se colocó en el papel de víctima de toda la situación: “a mí me incomodó en lo personal, muchísimo”. Para él, el balance de su gestión fue “positivo”.

Ahora, Juez quiere volver a ubicarse en el escenario político provincial, del cual se desbarrancó paulatinamente desde su irrupción en 2003, cuando ganó la Intendencia de Córdoba. “Yo quiero ser parte de un equipo que gobierne la provincia”, sostuvo. Para eso, pretende que Macri le abra las puertas del funcionariado nacional.



2 Comentarios

  1. Lo mejor que podría hacer Juez, para si y su flia, es volver al LLANO y vivir de su profesión. Cada nombramiento que acepte, será un desgaste mas en su ya casi inexistente figura como DIRIGENTE POLITICO SERIO de Córdoba. “LA PRUDENCIA ES LA VIRTUD DEL PRINCIPE”, decìa Maquiavelo. Juez, evidentemente, no cultiva esa virtud.

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