Reforma laboral desafía pax schiarettista

Una dilación en el tratamiento de las modificaciones al régimen laboral podría derivar en que se tensione el vínculo entre la Provincia y la Nación.

Desde su asunción como gobernador en 2015, Juan Schiaretti impuso su propia pax romana en el justicialismo cordobés, consistente en mantener un vínculo tan armonioso como sea posible con el Gobierno nacional. Los comicios legislativos del año pasado, así como las reformas previsional e impositiva aprobadas en diciembre, fueron dos grandes escollos para la estrategia del Gobernador, pero la pax resistió las adversidades.

Las modificaciones al régimen laboral, que completan la tríada de reformas impulsadas por el presidente Mauricio Macri tras su triunfo en las últimas elecciones, aparecen en el horizonte como un nuevo riesgo para el vínculo Provincia-Nación.

A la definición de la CGT Regional Córdoba de enfrentar el proyecto macrista en las calles y hacia adentro de la central nacional, se le sumaron este fin de semana las declaraciones de Miguel Ángel Pichetto, titular del interbloque de senadores que responde a la Liga de Gobernadores. El rionegrino deslizó que su bloque forzará una postergación de la discusión hasta tanto el Gobierno acuerde con la CGT.

Desafío temporal



La decisión de Schiaretti de colaborar con la aprobación de los proyectos de Macri se plasmó con el voto positivo de los cuatro diputados y el senador de Unión por Córdoba, aún ante la oposición manifiesta de la delasotista Adriana Nazario, que se independizó con un monobloque en Diputados y votó en contra.

Esa secuencia debería repetirse en el tratamiento de la reforma laboral, según los planes del Gobernador. Sin embargo, es el paso del tiempo lo que puede complicarlos.

En la última semana del 2017, fuentes de la CGT que conduce el estatal José “Pepe” Pihen dejaron saber que se encuentran en estado de alerta, ante las intenciones de la Nación de aprobar la reforma laboral en sesiones extraordinarias durante febrero.

El plan del sindicalismo cordobés consistiría en forzar una resistencia de la central a nivel nacional, con el apoyo del resto de las regionales del interior, a pesar del diálogo que los cabecillas porteños vienen manteniendo con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Si esto fracasase, la CGT Regional Córdoba estaría dispuesta a enfrentar en las calles las medidas cambiemitas, independientemente de la posición nacional.

Esto no es un dato menor, puesto que Pihen ocupa actualmente una banca en la Legislatura cordobesa, y se mostró recientemente como parte del resurgimiento del delasotismo. El otro cacique del peronismo cordobés, José Manuel de la Sota, se ha mantenido siempre en una postura crítica hacia el gobierno de Macri, que contrasta con la Schiaretti.

El riesgo de un alzamiento sindical dentro del peronismo cordobés se agudiza en el marco de la postura que este fin de semana expresó Pichetto en una entrevista a La Nación. El mandamás del interbloque Argentina Federal advirtió que el Gobierno nacional “debe arreglar primero con los sindicatos”, y que hasta tanto eso suceda, se opondrán al tratamiento de la reforma.

Si las palabras de Pichetto se verificasen en los hechos, la reforma laboral podría traer más de un dolor de cabeza al mandatario provincial. Una negociación dilatada a lo largo de febrero y marzo podría ser el caldo de cultivo para que su apoyo a Macri se vea condicionado por el fuego amigo.



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