Las exportaciones agroindustriales quedaron por debajo de 2016

Parecen estar más condicionadas por factores locales (competitividad, clima) que afectan negativamente las cantidades colocadas, que por un problema de precios internacionales o de condiciones externas.

Las exportaciones en general no reaccionan –las operaciones en dólares corrientes, según Indec-están este año en un nivel prácticamente igual al del 2016-  y tampoco lo hacen las agroindustriales. De 22 cadenas que monitorea el Ieral en 11 las ventas al exterior  exportaciones caen en la comparación interanual; en 10 suben y en una se mantienen. Como las que pierden tienen más peso, el global se reduce un 3,6%.
El trabajo de Juan Manuel Garzón indica que, en términos generales, las exportaciones agroindustriales parecen estar más condicionadas por la dinámica de las cantidades que por lo que está sucediendo con los precios.
En materia de precios de exportación los valores medios del año que terminó son bastante similares a los del 2016 en un promedio grueso, aunque los matices al interior de los distintos grupos y cadenas productivas son importantes.
Hay productos con valores medios de exportación más altos en 2017 (azúcar, porotos, papas procesadas, aceite de soja, lácteos), y otros con precios más bajos (arándanos, hortalizas varias, pasta de madera, harina de soja, harina de trigo, carne bovina).
En términos generales, parecen estar más condicionadas por factores locales (competitividad, clima, etc.) que afectan negativamente las cantidades colocadas, que por un problema de precios internacionales o de condiciones externas. En 14 de las 22 cadenas bajo análisis el volumen físico de productos enviados disminuye en lo que va del año respecto al previo
Todas las cadenas realizaron colocaciones en el los primeros nueve meses del 2017 por US$ 24.682 lo que marca un retroceso del 3,6% respecto al 2016 y del 11,6% sobre la media del período 2012/2015; además, dos de los tres grupos muestran bajas en sus envíos: granos pampeanos y economías regionales, con variaciones de entre 5,3% y 1,6% (en relación a 2016), sólo el grupo de actividades vinculado a la producción de proteínas animales, el de menor ponderación a nivel del total, se expande el 12,8%.
En las economías regionales destacan los envíos de las cadenas de frutas finas, hortalizas y productos vinculados a los olivos; en estos casos las exportaciones superaron a las de 2016 y también a las promedio 2012/2015; registra muy buen desempeño la cadena bovina, con envíos en los niveles más altos de los últimos años y exactamente lo contrario en la cadena láctea, cuyas exportaciones todavía no hacen pie y se siguen contrayendo.
Los envíos de la cadena aviar se recuperaron pero todavía están bastante por debajo de los del período 2012/2015. Dentro de los encadenamientos agrícolas “pampeanos”, las exportaciones de las cadenas de soja y maíz generan menos divisas que el año pasado.
La contracara es el trigo. La explicación de la mejora se asienta en tres factores: subió el envío en el primer trimestre 2016 con operaciones que seguramente se venían postergando a la espera de cambios de política económica; hay demoras en la cosecha de soja y maíz en el ciclo 2016/2017 por los problemas climáticos y también hay retardo en la comercialización de la soja del mismo ciclo.
La generación de divisas asociada a cada cadena depende del volumen de envíos y de los precios que se logran en el mercado, por lo que una baja puede asociarse a un ajuste en las cantidades, en los precios o en ambas.
En materia de precios de exportación los valores medios del 2017 son bastante similares a los del 2016 en un promedio grueso, aunque los matices al interior de los distintos grupos y cadenas productivas son importantes. Hay productos con precios medios de exportación más altos en lo que va del año (azúcar, porotos, papas procesadas, aceite de soja, lácteos, etc.), y otros con precios más bajos (arándanos, hortalizas varias, pasta de madera, harina de soja, harina de trigo, carne bovina, etc.)



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