El realismo de Heidi

Mientras el PRO es un fenómeno todavía inclasificable, la gobernadora de Buenos Aires es la figura más novedosa dentro del espacio oficialista. Pragmatismo con rumbo ideológico, lo suyo es realismo puro.

Por Javier Boher
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¡Muy feliz año, amigo lector!. Lo lindo de esta época es que ya llega el verano, el calorcito y todos se distienden. Vamos a ver a los políticos pasear por festivales, playas o ríos con su sonrisa habitual, tratando de aprovechar el buen humor de la gente que ha decidido darse una vueltita para distraerse.

Entre los destinos turísticos más buscados está la costa atlántica, sin ninguna duda. Aunque el agua está más fría que el plantel de River que descendió con Belgrano, a la gente le gusta ir a apilarse a una playa más angosta que la vereda de Caseros a la altura del Amparo de María.



Con un pasado aristocrático, “la perla del Atlántico” se convirtió en un símbolo del turismo popular después del peronismo. Mar del Plata es la cara del turismo zoológico que se alimenta en dudosos restaurantes de diente libre y se entretiene en chabacanas obras de teatro de revista protagonizadas por los personajes del año de la revista Gente del ’87.

En plena inauguración de unos balnearios públicos se dio un choque entre la Heidi de Hierro y un grupo de guardavidas. El video se viralizó rápidamente para que los groupies de Mariu terminen su 2017 llenos de amor y esperanza, enamorados de la cenicienta bonaerense.

Gestos como ese hacen que su imagen positiva sea la más alta entre todos los políticos argentinos. Mientras el PRO es un fenómeno todavía inclasificable, la gobernadora de Buenos Aires es la figura más inclasificable dentro del espacio oficialista.

Por momentos muestra la pasión de un caudillo peronista que se para en la caja de una camioneta para hablarle a 20 personas, pero otras veces parece una madre compungida por un hijo al que le rompieron el corazón. Se puede mostrar fanática de “la idea”, pero rápidamente saca a relucir el pragmatismo que se necesita para navegar la política.

Hay dos elementos que la diferencian del promedio de los políticos: es mujer -toda una excentricidad en cargos ejecutivos- y es politóloga -al igual que Marcos Peña-. Esto último le da una visión estratégica que el político de bar y comité no tiene, por eso se ha trazado un ambicioso caminito para romper la maldición de Rocha y los gobernadores bonaerenses.

Eso le permitió ver que en el choque con los guardavidas no podía perder. Se la dejaron servida en bandeja: si se bajaba y la golpeaban o forcejeaban, ella era víctima (y ellos unos monstruos). Si se bajaba y se corrían, pasaba lo que pasó: las redes hablando de la “leona”. Maquiavelo para principiantes.

Lo realmente le incomoda a sus detractores es que sea mujer. Cuando JP Feinmann (aquel filósofo que parece un vieja bohemia) dijo que Vidal podía terminar en una red de trata nunca se imaginó lo que se venía: lo poseyó el prejuicio de que la mujer no puede ejercer responsabilidades.

El choque del otro día descolocó al kirchnerismo. Mientras “dentadura británica” Cerruti salió a respaldar su coraje, gran parte del feminismo niunamenista quedó sin rumbo. Como el GPS sólo las deja seguir algunas rutas, prefirieron negarla. Al final, mujer valiente es la que tira piedras, va al tetazo o pide subsidios. Si no coincide con el ideario progresista, sólo se planta porque tiene el respaldo del Estado, no porque quiera.

Los frentes para 2018

Como descansa menos que amortiguador de moto de gorda, ya se planteó las próximas batallas. Algunas se estarían por largar después del envión de la victoria en las elecciones, como es el caso de la eliminación de las jubilaciones de privilegio de jueces que son investigados por mal desempeño y el pacto fiscal con los intendentes. Otras van por otro round.

Para los primeros (grandes beneficiarios de los barros de la política) se viene una ofensiva legislativa. Es difícil que no consiga los votos: nadie que criticó los recortes a las jubilaciones de los viejos pobres puede oponerse a los recortes a las de mercenarios ricos.

Los segundos van a sufrir lo más clásico de la política: disciplinamiento por chequera. Los intendentes díscolos no tienen salida, porque se cortan los adelantos y se bloquean las garantías a los créditos: o suben los impuestos o recortan el gasto. Bien al horno.

La pelea que va a tener otro capítulo es la de la educación. Primereó como el que se sienta cerca de la parrilla para servirse los mejores cortes y largó dos bombazos de año nuevo que aturdieron a los desprevenidos.

Limpió a los que no están recibidos y dan clases (casi como el chamán o el médico chino que aprendió viendo tutoriales en youtube y ejerce en una choza en San Marcos Sierras) y rescindió contratos de los que tenían tareas repetidas. Toda a la pera para que el nada astringente de Baradel se atore con el choclo y la caipirinha en la playa.

Hasta acá llegamos, amigo lector. Me imagino que usted no debe ser de los que se siguen ciegamente a la gran esperanza de la “Argentina blanca” -concepto del fumígeno Turco Asís-. Porque del fanatismo por un líder sólo salen fundamentalistas que burocratizan los procesos disruptivos que abren los liderazgos carismáticos. Queda avisado.



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