Procesamiento de CFK condiciona fugas K en Córdoba

Diputados y legisladores cordobeses se vieron obligados a defender a la expresidenta tras el pedido de detención ordenado por el juez Claudio Bonadio.



El juez federal Claudio Bonadio produjo una sacudida al tablero político nacional con su decisión de solicitar al Senado el desafuero de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner para consumar su detención.
Aunque de improbable cumplimiento a causa de las relaciones de fuerza que dominan la Cámara Alta del Congreso, la orden judicial fue suficiente para producir réplicas en el escenario local. Obligados por las circunstancias externas, los dirigentes del kirchnerismo cordobés tuvieron que defender públicamente a la principal referente de su espacio.
Apenas se conoció la noticia, las tribus K cordobesas comenzaron a difundir una convocatoria, que se concretó en la tarde del jueves en la ex plaza Vélez Sarsfield. Allí se hicieron presentes algunos de los diputados y legisladores del kirchnerismo para ponerle voz al enojo de la militancia contra la decisión judicial.
Tras varias semanas de rumores y trascendidos sobre posibles pases del kirchnerismo a Unión por Córdoba, la coyuntura legal de Cristina pone a los dirigentes K en una incómoda situación, donde mantener un bajo perfil puede ser contraproducente y costoso de cara a la militancia.

Cerco judicial
La resolución del juez Bonadío en la causa por el Memorándum con Iran, que investigaba el fiscal Alberto Nisman antes de morir en circunstancias aún no aclaradas, incluyó la detención de la ex mandataria nacional y de otros cinco ex funcionarios y referentes del kirchnerismo: el ex secretario legal y técnico Carlos Zannini, el ex canciller Héctor Timerman, y los dirigentes Luis D’Elia, Fernando Esteche y Jorge Khalil.
La disposición tomó por sorpresa a la dirigencia cordobesa, que reaccionó con una convocatoria a para concentrar en la plaza Agustín Tosco (ex Vélez Sarsfield) como una manera de contener a la conmovida militancia.
El pedido de detención no es el primero que involucra a figuras visibles de la década kirchnerista. Además, la composición del Senado, que debería habilitar el desafuero de la ahora senadora Cristina Fernández, permite prever una votación frustrada en este caso. Sin embargo, la robustez del liderazgo que la ex presidenta mantiene sobre su espacio estremeció a sus seguidores.
El acto público estuvo encabezado por el diputado Pablo Carro, que había jurado su cargo un día antes en Buenos Aires, y los legisladores provincial Martín Fresneda y Carmen Nebreda. La diputada camporista Gabriela Estévez, por su parte, se mostró en Buenos Aires acompañada de otros miembros de su bloque, aunque no habría estado presente en la conferencia de prensa brindada por Fernández de Kirchner.
Mientras la procesada se defendió en Buenos Aires argumentando que su pedido de detención consiste en un “intento de disciplinamiento” a pocos días de que asuma su escaño de senadora, sus adláteres locales esgrimieron que la orden del juez Bonadío es una operación “para ocultar que el pueblo rechaza la reforma laboral y previsional que intentan imponer para seguir entregando el país”.
Las fuertes declaraciones de apoyo a Cristina ponen límites a los diálogos de algunos dirigentes con la estructura del peronismo provincial. Tanto Carro como Fresneda han sido señalados como posibles pases entre ambos espacios, trascendidos que despertaron olas de desconfianza dentro del kirchnerismo local.
La ex mandataria es una línea roja para la conducción de Unión por Córdoba, por lo que los movimientos de los parlamentarios K en defensa de Cristina dificultan entendimientos, aún cuando estos se lograsen bajo un paraguas “anti Cambiemos”, estrategia a priori poco probable por el vínculo que une al gobernador Juan Schiaretti con el presidente Mauricio Macri.



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