¿Qué esperan los especialistas de la economía argentina?

Llegando a fin de año, ¿cuáles son las principales proyecciones de los especialistas sobre la economía argentina? Analicemos los pronósticos de inflación, valor del dólar, tasa de política monetaria y crecimiento económico para los próximos dos años.

Por Maria Cayre

A tres semanas de cerrar el año, el Banco Central dio a conocer el último informe de expectativas de mercado que saldrá durante 2017, y que corresponde a los datos relevados en noviembre (los datos de diciembre se conocerán los primeros días de enero del 2018). El Relevamiento de Expectativas de Mercado es un informe que la máxima autoridad bancaria confecciona todos los meses para realizar un seguimiento de las expectativas que tiene los principales especialistas y analistas, tanto locales como extranjeros, de las variables macroeconómicas más importantes del país.
¿Qué esperan, a un mes de finalizar el año, los principales especialistas de la economía argentina?
En cuanto al nivel general de precios o inflación, debido al aumento de los precios regulados en diciembre (particularmente aumento de las tarifas de servicios públicos), las proyecciones de inflación para el cierre de 2017 aumentaron levemente cerrando en 23,5%. Para el año 2018, las expectativas actuales consideran una posible inflación de 16,6%, mientras que mirando el 2019 se cree que el guarismo estará rondando los 11,3% anual. De cumplirse esto (o algún pronóstico parecido), será sin lugar a dudas, un exitosos plan de des-inflación de una de las economía que hace un año era de las más inflacionarias del mundo. Aunque estos número estén lejos de las metas de inflación propuestas por el central en su planificación inicial (recordemos que se estimaba llegar a 2019 con una inflación de entre 3,5% a 6,5%), planificación que seguramente fue más que nada pensada como ancla de un juego de expectativas; siguen siendo números más que respetables.
En relación a la tasa de interés de la política monetaria (la tasa que usa el Banco Central como ancla de la inflación y que determina el nivel del resto de las tasas de la economía), los especialistas afirman, que esperan que hasta marzo del 2018 esta tasa no sufra cambios. En este punto, hay que remarcar que en noviembre se acaba de elevar unos 100 puntos básicos, llegando actualmente a 28,75%. Luego de marzo del 2018 se estima que empezará a bajar (de la mano de la reducción de la inflación), terminando el 2018 en algún valor cercano al 22%. La reducción de la tasa de política monetaria, nos permitiría abaratar el financiamiento tanto personal como productivo, en desmedro de los altos rendimientos actuales de las inversiones financieras donde depositan hoy en día una gran cantidad de sus ahorros los argentinos.
Siguiendo con las variables importantes, nos encontramos con el tipo de cambio. El valor del dólar, que viene muy atrasado últimamente en relación el resto de las inversiones sustitutas (Lebacs, plazos fijos, acciones), se estima aumente un poco en los próximos seis llegando a estar entre los 17,8 y los 18,7 pesos por cada dólar; y creen que para finales del 2018 podría estar en los 20,3 pesos.
Por último, pero no por ello menos importante, está el nivel de actividad económica. O sea, el crecimiento. Los especialistas consultados creen que al cerrar el 2017 los índices finales de crecimiento estén cercanos al 2,9%. Para el 2018 se prevé que el crecimiento aumente muy moderadamente llegando a un 3,1%, en tanto que para 2019 un 3,3%. Un crecimiento más bien moderado, pero respetable comparándolo con el crecimiento de las economías del mundo en general en la actualidad.
En resumen, las proyecciones para los próximos dos años se basan en una inflación bajando levemente, lo que ayudaría a que Federico Sturzenegger permita una reducción de tasa de política monetaria y un apoyo a la inversión y al crecimiento económico, que hoy se ve ralentizado por las altas tasas de rendimientos financieros y el caro financiamiento productivo. En consecuencia, esto imprimiría un empujón a la actividad económica (tampoco deseemos tanto que mientras más ebullición económica más presión sobre la inflación), y a su vez ayudaría a la bajá del déficit que tanto anhelamos.
Sí, es un círculo de objetivos económicos que son contradictorios entre sí: bajar la inflación al mismo tiempo que bajamos la presión tributaria y queremos dejar de endeudarnos; bajar la tasa de política monetaria al mismo tiempo que bajamos la inflación y reducimos los subsidios a los precios regulados; reducir el déficit al mismo tiempo que bajamos la inflación y generamos puestos de empleo formal y de calidad. Si somos demasiado exitosos en alguno de estos objetivos, difícilmente lo seamos en algún otro. No quepa duda que la única manera de conseguir la consecución de todos ellos es de manera gradual y monitoreada. Habrá que esperar más allá de la gestión de Mauricio Macri (al menos de la actual) para ver a estos objetivos, siempre y cuando los gobiernos tomen buenas decisiones, medianamente culminados a todos.



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