Dos años de Macri: inflación, déficit y dólar planchado condicionan el 2018

La actividad económica repuntó, pero hay problemas que siguen sin que la solución aparezca a corto plazo y que impactarán en el próximo año. Las tasas le ganan al dólar con su consecuente efecto sobre inversiones y exportaciones.

Por Gabriela Origlia

A dos años de la asunción de Mauricio Macri como presidente la economía empieza a dar señales de recuperación, con algunos sectores que se reactivan muy fuerte –como la construcción-y otros, como el consumo, que vienen más lentos. La inflación que no cede lo esperado, el atraso cambiario y el alto nivel de endeudamiento para cubrir el déficit son los problemas más preocupantes, en especial, porque no hay perspectivas de solución a corto plazo.
Después de un 2016 en el que el Producto Bruto Interno (PBI) cayó 2,3 por ciento, este año el crecimiento neto rondaría el 1% (entre 3% y 3,5% en total). Fue a partir de mayo cuando los indicadores empezaron a mejorar y se notaron las mejoras en la producción industrial y en la construcción. Recién en la mitad del año los “brotes verdes” se visibilizaron aunque todavía no aparecieron las inversiones proyectadas desde su asunción por el macrismo. A esta altura es claro que le erraron al diagnóstico: un cambio de signo político puede generar más credibilidad y ser más “amistoso” con los capitales pero eso necesariamente no se traduce con la llegada de dinero.
De hecho, hasta ahora los que arriban vienen tentados por las tasas que en los actuales niveles ofrecen una rentabilidad que no se consigue en ningún sector de la economía real. Ese condicionante no sólo corre para los inversores externos, sino que es una de las principales preocupaciones de los empresarios locales que reclaman por el costo del financiamiento.
Respecto del déficit, después del contundente triunfo en las legislativas el Ejecutivo logró un acuerdo clave con los gobernadores para controlar el aspecto fiscal. Que las provincias lo cumplan tiene que ver con que la Nación podrá disciplinarlas a través del recorte de transferencias por fuera de la coparticipación. Es un punto a favor.
Pero también es cierto que hoy el mayor problema lo tiene la Nación y la reducción de gastos es más lenta que la que se requeriría. La baja de los subsidios es uno de los factores que le permite ir acomodando los números; la contracara es que para sostener esa tendencia las tarifas tienen que subir y presionan la inflación.
En el pacto fiscal la administración central se comprometió a terminar con los subsidios a la energía de CABA y el Amba en 2019 y del transporte en 2021.
La reforma tributaria está marcada por el gradualismo, con lo que las bajas de impuestos propuestas empezarán a sentirse en dos años; en cambio las alícuotas que suben lo hacen de manera inmediata. El proyecto no sorprendió a nadie porque con un déficit de magnitud es impensable una reducción de cargas importante.
Otro frente es el de la balanza comercial, que este año registrará un récord histórico. El acumulado ya duplica el de 2015. La matriz productiva argentina implica que mientras mejor le va a la actividad más aumentan las importaciones.
En noviembre, por ejemplo, las compras argentinas a Brasil crecieron un 30,5 por ciento con respecto al mismo mes del 2016 mientras que las ventas se contrajeron un 6,3% interanual, interrumpiendo una racha de tres meses seguidos en los que las exportaciones venían en alza. Con el resultado del mes pasado, la balanza comercial acumula en enero-noviembre un rojo de 7364 millones de dólares y se encamina a cruzar por primera vez en la historia la barrera de los 8000 millones de dólares en un año.
Además de la matriz productiva, pesa el atraso cambiario. Los expertos coinciden en que el dólar seguirá planchado lo que complica a los exportadores y golpea a las economías regionales, claves para el desarrollo de las zonas más postergadas del país.
El dólar quieto y la inflación en alza marcan el último tramo del año; los precios en noviembre y este mes subirían en torno al 2 por ciento por las alzas en los combustibles, en tarifas y en servicios privados. Así en el año cerrará cerca del 24 por ciento con su consecuente impacto para el 2018.



1 Comentario

  1. Siguiendo el “metodo” empresarial. Al gobierno de Macri hay que evaluarlo por los RESULTADOS QUE MUESTRE A FINES DEL 2018. Se toman los indicadores de pobreza,inflaciòn, desocupaciòn, deserciòn escolar,mortandad de niños a nivel NACIONAL y de mejora en el arraigo en las Pcias a nivel federal, ya que esto indicarà que hay politicas FEDERALES sustentables que evitan la migraciòn hacia centros urbanos en el intento de buscar una mejor vida y que terminan hacinandose en villas o barriadas miserables. Acà no valen los “argumentos” ideologicos, ni “aguantar los trapos” ni la dialectica justificatoria. ¡HAY O NO HAY MEJORAS! Esa evaluación es OBJETIVA Y PRAGMATICA- Asì de simple. En realidad ESE deberìa ser enfoque de los CIUDADANOS para TODOS LOS GOBIERNOS. Pues como EMPODERADORES nunca deberìamos “regalarle” nuestro voto a quienes SE PROPONEN PARA SERVIRNOS.

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