Confundidos

Cuando esta semana se anunció que The Pretenders serían los teloneros del concierto de Phil Collins del 20 de marzo de 2018 en el Campo Argentino de Polo, muchos coincidieron en que era una elección adecuada, sin recordar el pasado punkie de la cantante del grupo, Chrissie Hynde.

Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

Archifamosa en la Argentina de los años ochenta como cantante del grupo The Pretenders, que en 1986 estampó el tema clásico de la música pop “Don’t Get Me Wrong”, nadie en ese entonces hubiera sido capaz de referenciar a Chrissie Hynde con el punk. Por el contrario, se la asociaba con esa catarata de hits que sonaban en la radio por esos años y que, así como a veces irradiaban el brillo del tecno o sensibilizaban al público bajo el formato de una balada, también eran capaces de presentarse vestidos con los ropajes del rocanrol edulcorado que tantos grandes éxitos forjó.
Y es que, cuando Pretenders empezó a tomar estatura dentro del panorama internacional, en los primeros ochenta, se asoció su sonido a la new wave, un movimiento que no fue tal, porque más bien fue una categoría inventada por los sellos discográficos como herramienta de marketing. Allí figuraban bandas inglesas y estadounidenses tan disímiles como The Police, The Knack, Dire Straits o The Cars. Envueltos dentro del mismo paquete artístico, los Pretenders encajaban a la perfección junto a esa camada de intérpretes que heredaban del punk sus ansias de volver a las raíces, aunque reducían al mínimo los componentes más provocadores.
Pero Chrissie Hynde no sólo había participado del jubileo del punk londinense, sino que había estado presente en su propia génesis. Desde Estados Unidos, había arribado a Inglaterra en 1973, con apenas 22 años y la idea fija de trabajar en la revista New Musical Express, aunque tras apenas unos meses en esa redacción, terminó atendiendo una tienda de ropa. Por supuesto, no era una boutique cualquiera. Era nada menos que “Sex”, el negocio donde Malcolm McLaren y Vivienne Westwood vendían indumentaria saomasoquista y prendas de descarte, un material muy preciado para los jóvenes que muy pronto animarían la punkitud.
Allí, Chrissie conoció a los Sex Pistols y les propuso a Johnny Rotten y Sid Vicious que se casaran con ella para así obtener la ciudadanía británica, pero la oficina del registro civil estaba cerrada por vacaciones y ella tuvo que irse a Francia y luego volver a Estados Unidos. Retornó a Europa en 1976 y se estableció otra vez en Londres, donde se vinculó con uno de los futuros miembros de The Clash: Mick Jones. Su periplo incluyó también proyectos junto a músicos que después iban a ser parte de Generation X, Visage, Damned y Culture Club, hasta que en 1978 armó The Pretenders.
Por eso, cuando esta semana se produjo el anuncio de que ella junto a su banda serían los teloneros del concierto de Phil Collins del 20 de marzo de 2018 en el Campo Argentino de Polo, muchos coincidieron en que era una elección adecuada, porque probablemente la mayoría de los fans del cantante gustan también de The Pretenders. La consagración del grupo coincidió con el lanzamiento como solista del batero y vocalista de Genesis, y sus canciones han sonado al unísono a lo largo de esos años, en las por entonces novedosas emisoras de frecuencia modulada.
Todo parece armónico y encantador, salvo ese pasado punkie de Chrissie Hynde, en el que ella tocaba con músicos que detestaban el rock progresivo de Genesis y que, probablemente, aborrecían las composiciones que entonces aportaba Phil Collins, llenas de preciosismos y de mensajes cifrados. A la larga, las trayectorias que en aquel entonces estaban distanciadas, se confunden ahora sobre un mismo escenario y comparten un idéntico auditorio. Los años han cerrado muchas de las heridas que dejó aquel tumultuoso periodo en el que una generación rockera le pasó factura a la que la precedió. Y quiso empezar de cero, sabiendo que era imposible.



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