Con aval de la Justicia, Daniele sueña improbable nuevo mandato

La jueza Keselman dispuso la nulidad del decreto que “jubiló” al sindicalista. Pero la Municipalidad recurrirá la sentencia, que no surtirá efectos hasta quedar firme. Igual, el aún secretario general del Suoem pretende acortar el mandato de la dirigencia electa para postularse para un nuevo ciclo.

Por Felipe Osman

Ayer se conoció la sentencia por la cual la jueza Sofía Keselman declaró la nulidad del decreto que dispuso el “estado jubilatorio” de Rubén Daniele. Desde el Suoem la noticia fue recibida con gran entusiasmo, pero lo cierto es que el fallo carece de todo efecto hasta quedar firme. Y en la Municipalidad ya se encuentran avocados a la confección del recurso de apelación que interpondrán contra la sentencia de Keselman.
Recapitulemos. El 27 de julio el intendente Ramón Mestre firmó un decreto por el cual se dispuso el “estado jubilatorio” del aún secretario general del Suoem. La jugada apuntaba a imposibilitar la postulación del “agente Daniele” a un nuevo mandato al frente del sindicato que lidera, ininterrumpidamente, desde el retorno de la democracia.
El Suoem recurrió -en sede judicial- el decreto, alegando que, por encontrarse amparado por la tutela sindical (establecida en la ley de asociaciones sindicales) el intendente debía antes pedir su desafuero para luego poder decretar su estado jubilatorio. Keselman no falló entonces sobre el fondo del asunto, pero sí otorgó al gremialista una medida cautelar por la cual posibilitaba su postulación a un nuevo mandato al frente del sindicato.
Pero aún con esta venia judicial Daniele decidió –por propia voluntad- bajar su candidatura. La razón: un fallo definitivo en contra podía propiciar que el sindicato quedara acéfalo, y el Ministerio de Trabajo de la Nación tendría la mesa servida para intervenirlo. Téngase en cuenta que el Gobierno nacional comparte con el municipal los mismos “colores”.
Pero Daniele, lejos de apadrinar una sucesión que lo alejara del sillón que después de más de treinta años considera propio –el de la Secretaría General del Suoem- urdió un plan por demás rebuscado para aferrarse al cargo. El primer paso, respaldar la elección de Beatriz Biolatto (su pareja) como secretaria general. Lo logró. El segundo, aguardar que un fallo definitivo aclarara su situación judicial, para luego pedir a la nueva conducción que renuncie a sus cargos, llamar a una asamblea general, acortar el mandato de Biolatto, convocar a una nueva elección y, ahora sí, postularse como candidato.
El plazo que Daniele tendría para realizar toda esta enrevesada estratagema sería hasta mediados del 2018. Hasta entonces –presume- sus “compañeros” de la dirigencia electa del Suoem sostendrán el “acuerdo interno” por el cual renunciaran a sus cargos para abrirle las puertas a su regreso.
Supongamos, incluso, que en el gremio la “lealtad inquebrantable” de sus compañeros los lleve a renunciar a sus puestos para ungirlo, por decimosegunda vez, como secretario general. Aún así, las posibilidades de que la causa judicial llegue a puerto favorable a las pretensiones de Daniele son remotas.
En primer lugar, desde el Palacio 6 de Julio indican que la cuestión ya se ha tornado abstracta. En el recurso de apelación que la semana próxima presentarán ante la Cámara Laboral sostendrían, como uno de sus argumentos más fuertes, que Keselman obró excediendo sus facultades al disponer la nulidad del decreto que resolvió el estado jubilatorio del gremialista. La jueza, que sí tiene competencia en materia derivada de la Ley de Asociaciones Sindicales (en este caso, tutela sindical), carece de competencia para declarar la nulidad de un acto administrativo (el decreto). Sólo podría haber declarado su inoponibilidad a Daniele.
Por otro lado sostienen que el sindicalista omitió recurrir, en sede administrativa, el decreto en cuestión en el plazo oportuno (30 días hábiles), con lo cual éste ya quedó firme.
Pero además, la Asesoría Letrada niega que la Municipalidad estuviera obligada a iniciar el proceso de exclusión de la tutela sindical establecido legalmente. Entienden que este procedimiento es necesario cuando se pretenda despedir a un empleado por “justa causa”, pero no cuando simplemente se busque decretar la jubilación de un agente. En resumen, indican que jubilar a un empleado no es asimilable a despedirlo, ya que “la jubilación es un supuesto de extinción de la relación laboral una vez cumplidos los requisitos previstos en la ley, independientemente de la protección sindical de la que (Daniele) goza”.
Finalmente, debe resaltarse que aún en el caso de que la justicia diera la razón al gremialista, la resolución llegaría, muy probablemente, demasiado tarde para que pudiera completar el intrincado plan que lo llevaría, otra vez, a la conducción del Suoem.



1 Comentario

  1. ¡Es la mejor noticia para Mestre! Asi como la vigencia de Cristina Fernàndez termina siendo funcional a los intereses de Macri, lo mismo sucede con Daniele. La gran mayoría de los CORDOBESES aborrece a este chupasangre de todos los presupuestos municipales que se nutren con el esfuerzo de millares de Cordobeses que no ven NI OBRAS NI SERVICIOS DE CALIDAD, en muchos casos porque EL RUBRO SALARIOS se lleva la mayor parte del presupuesto anual. Para colmo, en mas de una oportunidad, se ha dirijido a quienes debería agradecer por pagar las tasas y contribuciones de las que cobran sus MUY BUENOS SUELDOS, de manera AMENAZANTE Y HASTA EXTORSIVA.

Dejar respuesta