En River, los muertos votan

El juez Bonadío postergó las elecciones en el club de Núñez después de que, a raíz de una denuncia legal por parte de la oposición, se detectaran irregularidades en el padrón electoral, en el que socios ya sin vida figuraban inscriptos.

Por Federico Jelic

riverSospechas se ciernen sobre la legalidad de las elecciones en River Plate. Y no es la primera vez que esto sucede. Mientras el mundo se mantenía expectante por el sorteo del mundial de Rusia y los rivales que debería enfrentar la Selección Argentina, en Nuñez versiones indicaban presencia judicial y postergación de los comicios. Un daño institucional ¿Cómo es eso?
Mientras el actual presidente Rodolfo D`Onofrio busca mantenerse en el poder por un nuevo mandato, la Justicia hizo su parte, por intermedio del juez más mediático del momento. Claudio Bonadío, a cargo del Juzgado Criminal y Correccional Federal número 11, decidió suspender los comicios hasta nuevo aviso. ¿Qué ocurrió? Su juzgado hizo lugar a un reclamo de la oposición. Diferentes denuncias e investigaciones realizadas daban cuenta de la existencia de unos 5 mil socios fallecidos que aún figuraban en el padrón electoral. Por ende, dicha autoridad optó por no habilitar la celebración de los comicios. La polémica y las declaraciones cruzadas no cesan, en un escenario político que no dista demasiado de las cuestionadas gestiones de Daniel Passarella y José María Aguilar.

La sospechas
En River vale todo, y siempre hay algún escándalo que sale a la palestra en tiempos electorales. Como la ingrata noticia de que la barra brava reclamaba un porcentaje de la millonaria venta de Gonzalo Higuaín al Real Madrid, dejando expuesto a Aguilar y a varios miembros de esa comisión.
En este caso, Antonio Caselli, Carlos Trillo, Leonardo Barujel y el propio D’Onofrio eran los contendientes para presidir el club con más títulos en el fútbol argentino, pero la pugna electoral se vio empañada por denuncias que parecen tener cierto asidero.
Es que en la recta final de cara al acto comicial existieron momentos de tensión: el fiscal Guillermo Marijuan ordenó investigar el padrón electoral de River luego que se denunciara la presencia de socios fallecidos en el mismo. Se realizó un allanamiento en las oficinas del estadio Monumental para recolectar documentación y pruebas, con el propósito de cruzar datos y constatar si existían irregularidades en el padrón. Y aparentemente algo raro había. A pesar de que el padrón había sido aprobado por la Junta Electoral, y que además contó con el visto bueno de Inspección General de Justicia (IGJ). El Registro Nacional de las Personas (RENAPER) analizó minuciosamente cada caso de los socios cuya situación podía ocasionar dudas. ¿Qué pasó entonces?
Desde el oficialismo brindaron todas las herramientas en pos de la transparencia de los comicios, pensando que las elecciones finalmente tendrían lugar. Pero Bonadío resolvió su postergación hasta nuevo aviso. Sin duda, alguna irregularidad debió haber encontrado.

¿Y el estatuto?
El reglamento del club exige que las elecciones sean en la primera quincena de diciembre. Lo que ocurre es que el próximo fin de semana River juega la final de la Copa Argentina en Mendoza ante Atlético Tucumán, y el fin de semana siguiente el Monumental albergará el show de Abel Pintos. ¿Entonces? Hay gran molestia en el oficialismo, porque la intención era cerrar el 2018 con nuevas autoridades (o prórroga del gobierno actual), para pasar el mal trago de la eliminación en semifinales de la Copa Libertadores.

D’onofrio y Gallardo
El actual presidente, D’onofrio, lideraba las encuestas de la mayoría de las consultoras, sobre todo por los logros deportivos que se dieron durante su gestión, que incluyen la Copa Libertadores, la Copa Sudamericana, y segundo puesto en el mundial de Clubes, sucumbiendo ante el poderoso Barcelona de Lionel Messi. Pero, sobre todo, tiene un gran apoyo por sostener el proyecto de Marcelo Gallardo como director técnico de River, que se ha convertido en el nuevo ídolo contemporáneo de la hinchada, por encima de cualquier futbolista, algo similar a lo que consiguió Ramón Díaz en los ’90.
Por eso, su punta de lanza de la campaña era la propuesta que todos los socios querían escuchar: la continuidad del “Muñeco” en el club, con un vínculo contractual de cuatro años. Prácticamente insuperable.

Passarella, Grondona y Tapia…
En relación a lo dirigencial, en River siempre hubo sospechas de todo tipo, sobre todo después de algunas gestiones no muy armoniosas, como la del campeón del mundo Daniel Passarella. En 2009 venció en la compulsa electoral al propio D’Onofrio por seis votos. Hubo denuncias de fraude. Pero haber sido el comandante de la institución en el único descenso de su historia en 2011 es una mancha imborrable en su legajo, cuando Belgrano le asestó el tiro de gracia. Entonces, Passarella ya no figura más en el plano político de Nuñez. Es inevitable relacionar ese hito, nefasto en lo deportivo, con la pelea que mantuvo con el extinto presidente de AFA, Julio Grondona, en reclamo por algunas actuaciones arbitrales que habrían perjudicado a River, y que terminaron de acelerar la caída.
D’Onofrio parece haber entendido como viene la mano. Por eso es que no discute con las nuevas autoridades de AFA, como Claudio Tapia y Daniel Angelici, que encima son declarados seguidores de Boca Juniors. Por eso, cuando La Bombonera le arrebató el privilegio al Monumental de recibir a la Selección Argentina ante Perú, eligió comerse la bronca y no despotricar.
Esa mesura es la que tiene a D’Onofrio por encima de todos los demás candidatos. De hecho, las críticas son más para el manager deportivo Enzo Francéscoli que para su gestión. Ante ese panorama, una vez que se dictamine la fecha para las postergadas elecciones, donde sea y cuando sea, con o sin votos de socios ya fallecidos, seguramente renovará su mandato al frente del poderoso club de Núñez.



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