El régimen macrista y la dieta de Cristina

Mientras intenta volver a los primeros planos, la ex presidenta intenta alertarnos sobre la lenta implementación de la dictadura macrista.

Por Javier Boher
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Cristina Kirchner reapareció este fin de semana en Tucumán, en el marco de un encuentro de mujeres peronistas. Allí compartió escenario con la anfitriona, Beatriz Rojkés de Alperovich, mujer del ex gobernador.
En el encuentro se pronunció sobre diversas cuestiones, entre las que toco temas como el rol del peronismo en la oposición su lugar dentro del mismo o la naturaleza del gobierno de Macri.
Casi un mes después de las elecciones legislativas, los analistas siguen preguntándose sobre el futuro del peronismo. Mientras algunos consideran que se va a iniciar un duro proceso de renovación dirigencial con final incierto, algunos más optimistas confían en que rápidamente se reconstruirá su poder de fuego (en todos los sentidos posibles).
En lo que todos coinciden es que la nueva piel que exhiba el peronismo va a ser muy distinta a la que mostró el kirchnerismo durante sus años de gobierno. Los militantes que percibieron esto ya hicieron sus valijas y retomaron el camino que marca el peronismo “mainstream”, que canaliza la mayor parte de los votos.
Aunque en la última semana se pudo ver que Miguel Ángel Pichetto se pronunció a favor de un peronismo que haga las paces con el capitalismo moderno y que desestimó un futuro de unidad con Cristina en el Senado, la expresidenta retomó su habitual gesto adusto para bajar línea sobre lo que hay que hacer, en contra de la imagen edulcorada que exhibió durante la campana.
Con toda su retórica populista ella pretende mantener viva su imagen de todo lo que no es el gobierno de Cambiemos. Su estrategia apunta a canalizar el descontento que en dos años pudiera despertar la gestión macrista.
Su apuesta no es descabellada: si el gobierno no logra contener la inflación y se da una pérdida de poder adquisitivo, parte de la gente podría volver a votarla. No importa la corrupción. Eso ya se denunciaba bajo su gobierno y no le impidió ser reelecta.
Aunque el margen es muy estrecho, su fortaleza es mantener y repetir un mensaje simple: con este gobierno pierden los trabajadores y los jubilados. Con este gobierno llega el ajuste y se hace imposible vivir.
Por eso, volvió sobre su idea de que bajo este gobierno no se respetan las normas o el estado de derecho. Casi como una burla al intelecto de cualquier ciudadano medianamente instruido y escasamente ideologizado, decidió que era hora de hablar del gobierno como el “régimen macrista”.
Si pretende tener algo más de enganche que el que tiene entre jóvenes obnubilados con su figura edípica y sexageniaros nostálgicos de los setenta, debería adapatar su idea.
No hace falta que ceda en sus banderas, sólo que altere los factores.
Desde aquí, la humilde propuesta sería que se olvide de “el régimen macrista se impone por la fuerza” y pase a “con el macrismo se impone el régimen a la fuerza”.
Suena parecido pero no lo es. Una cosa es decir que no llegás a fin de mes y otra que se vive en una dictadura.
Quizás algo menos drástico la devuelva a los diarios y los noticieros. Si continúa como hasta ahora, la gente va a mantener “la dieta de Cristina”, que no es otra que seguir sin tragarla.



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