Fassi, magnánimo

El presidente de Talleres renovó su mandato sin necesidad de elecciones, al ser la única lista avalada, y en su ceremonia de asunción hasta 2021, invitó a Daniel Quinteros, quien intentó competirle en las urnas pero la Junta Electoral lo invalidó. Una muestra de superación

Por Federico Jelic

El acto que proclamó a Andrés Fassi como presidente de Talleres en su segundo mandato no fue fastuoso ni tampoco tan convocante. Domingo por la mañana, no más de 600 socios se hicieron presentes en La Boutique de barrio Jardín, para que el hombre fuerte de Pachuca rubricara con su firma la responsabilidad de su investidura, que sostendrá de manera legítima hasta 2021. Es decir, tendrá siete años continuados desde su asunción en noviembre de 2014, siendo la primera comisión directiva elegida con las urnas desde la salida del proceso de quebranto.
Esta vez no hubo elecciones. No fue necesario porque la Junta Electoral resolvió no habilitar al bloque político liderado por Daniel Quinteros “Todo por Talleres”, al no contar con requisitos indispensables en su conformación como para ser avalada. Esto motivó una serie de denuncias mediáticas y recriminaciones del grupo de Quinteros, que no tuvieron efecto.
De todas maneras, Fassi no mostró omnipotencia. Por contrario, hizo gala de su magnanimidad. Por eso es que días antes a su proclamación, invitó formalmente a Quinteros y su gente a presenciar la gala, como símbolo del acto democrático, buscando dar otra imagen a la parte política. Con disenso pero con respeto. Pero sobre todo, sentando las bases de su gestión que hoy por hoy no cuenta con una oposición definida y armada.

Invitado a la fiesta
“Queremos invitar a la gente de Daniel Quinteros que no pudo participar de las elecciones porque queremos que en Talleres reine la unidad y la sinergia. Que Talleres sea uno solo, sin fracturas, porque de esa forma va a seguir adelante con su gran desarrollo institucional”, había declarado Fassi con palabras edulcoradas, al sentirse respaldado por casi unanimidad al frente del club. Además de convocar a los sectores políticos no del todo afines, volvió a refrendar el espíritu inclusivo, a “invitar a presenciar al crecimiento de Talleres”, al invocar palabras como “talleres es de todos” y “tienen las puertas abiertas para venir a trabajar”.
Y en ese sentido, Quinteros no quiso poner palos en la rueda. Acudió al acto en barrio Jardín, fue aplaudido como uno más, y hasta el presidente lo invitó a posar para una foto, como ícono de una unidad sin rencores para el futuro. Construyendo la institucionalidad. Lejos de hacer su denuncia por impugnación en Inspección de Personas Jurídicas, como había anunciado.
La cuestión es que en planos legales, ahora la asamblea de socios tendrá los 100 miembros del color oficialista a la hora de la toma de decisiones institucionales. De hecho, la estrategia de Quinteros y del “Núcleo Centenario” no era ganarle la pulseada a Fassi en los escrutinios, sabiendo que solo una utopía lo proclamaría ganador. El objetivo era sentar sus bases como alternativa plural en el “parlamento albiazul”. Porque la lista que no fuera ganadora contaba con el premio consuelo de colocar una mínima de 15 representantes y una máxima de 33 en la asamblea, como para hacer sentir una voz diferente (no siempre disidente) a los proyectos o posturas que desde el oficialismo intenten promulgar.
“Talleres atraviesa un momento de enorme crecimiento que todos los socios debemos sostener. Nuestra participación siempre será aportando trabajo, ideas y compromiso. Nunca conflicto y, en ese sentido, siendo coherentes con nuestro permanente accionar de respeto hacia la institución, el día domingo acompañaremos la asunción de las nuevas autoridades deseándoles éxitos y una responsable gestión de los recursos y sentimientos de todos los socios e hinchas de Talleres”, fue el descargo de Quinteros en su red social Facebook.
Sin la aprobación de la Junta Electoral, Quinteros y su séquito buscarán reacomodarse, pero vale destacar que nunca estuvieron lejos del pensamiento de Fassi, a quien apoyaron con sus votos en las elecciones del 2014, en la compulsa frente al movimiento “Talleres es de su gente”. Lo más parecido a una oposición fue en la asamblea pasada cuando se legitimó la modernización del nuevo estatuto del club que ya entró a regir formalmente en vigencia. “Es un saco a medida de esta gestión lo que se acaba de aprobar”, acusó. Pero no tuvo mayores incidencias.

Pocos cambios
A la hora de los apellidos de la nómina oficial, hay leves cambios, sobre todo en las vicepresidencias. El nuevo estatuto avala a cinco en total, en donde Rodrigo Escribano, último bastión y símbolo del Fondo de Inversión que condujo a Talleres en el período final de la quiebra, pasó a ser vice segundo, porque el nuevo vice primero es Guillermo Carena. El abogado formó parte de diversas comisiones directivas (incluso en la de Carlos Dosetti que derivó a la cesación de pagos en 2004). Es uno de los hombres de máxima confianza de Fassi, de hecho fue impulsor de la llegada del hombre de Pachuca a barrio Jardín, y siempre cuidó de cerca sus intereses. Néstor Quiñones (del Grupo Viamonte), José Tanus Rufeil (cercano a Viamonte, no lejos del Fondo de Inversión) y Gustavo Gatti (novedad en el escenario político) completan las vicepresidencias, en tanto que la secretaría general recae sobre otro hombre del riñón de Fassi como Gerardo Moyano Cires.
En ese sentido, no hubo grandes movimientos ni campañas. Si dudas la mejor promoción proselitista y accionar político del oficialismo es la campaña deportiva, con un equipo principal que cosecha elogios por su estilo de juego y marcha quinto en las posiciones, hoy con un pie en la Copa Libertadores. Impensado cuando tres años atrás deambulaba en un callejón sin salida en los infiernos del Argentino A.
¿Qué pasará con el predio de las 24 hectáreas? ¿Se va a vender? ¿Cuándo quedará inaugurado el complejo deportivo “Mundo Talleres”? Algunos interrogantes que siguen retumbando en la mente del socio de Talleres. En materia de promesas Fassi no fue cauto del todo pero igual la mejor respuesta fue dentro de la cancha. En lo institucional la masa societaria alcanzó la inusitada cifra de 52 mil socios, y apunta antes de terminar este ciclo a superar los 70 mil, como misión fundamental.
Alianzas estratégicas, mayor caudal de esponsoreo, participación empresarial son algunos de los ejes donde se hizo hincapié con creces evidentes. La transformación existió, la imagen del club es otra y hasta al propio Fassi lo han consultado desde las esferas de AFA en alguna que otra oportunidad. ¿Dónde está el temor del socio? En la relación con Pachuca y los alcances de la salida del club mexicano como inversor principal. ¿Cuánto se le debe? ¿De qué manera se cobrará Pachuca su apuesta? ¿Con porcentajes de pases de jugadores?
Desafíos que tiene por delante Fassi que ostenta como nunca en Talleres la mayoría del consenso general. En 2021 si aspira a una re-reelección (el nuevo estatuto reglamentó e hizo posible esa posibilidad) superará en años de mandato ininterrumpido al mítico Amadeo Nuccetelli. Hoy no tiene oposición firme y se encamina a sostener este nuevo proceso que cuenta según la nueva estructura de la reglamentación interna, con 100 asambleístas oficialistas en el “senado albiazul”. Fassi no pelea. Al contrario, se muestra magnánimo, a pesar de no tener rivales a su altura en la política de Talleres.



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