Licitación de basura arranca con impugnación del Surrbac

En la víspera de la apertura de sobres, Mauricio Saillen apuntó contra una de las oferentes: la UTE integrada por Solvi-Caputo, presuntamente bien vinculada con el camionero Hugo Moyano.

Comenzará hoy la carrera por la concesión definitiva del sistema mecanizado de recolección de residuos. Con ella, el segundo y último intento del intendente Ramón Mestre de organizar un servicio que ha logrado el estatus de “amenaza” para los responsables de turno del municipio.
Las cinco competidoras –Lusa, Cotreco, la UTE conformada por Solvi-Caputo, Urbaser y Petramas- presentarán la oferta técnica, es decir, el compendio que muestra los antecedentes de la firma en el rubro, el resumen ejecutivo y la estrategia de prestación. Quienes pasen esta instancia deberán exponer su pretensión económica.
En el Presupuesto 2018, la Secretaría de Economía actualizó por inflación la partida para todo el combo “Higiene Urbana” que, como se sabe, incluye además de la recolección, el barrido manual y deposición final de los desperdicios. Son 3.590 millones de pesos, un 15,7% más que el gasto proyectado para el ejercicio en curso. El poder concedente espera que los empresarios tomen en cuenta este sencillo dato a la hora de elaborar su oferta.
Lo cierto es que los aspectos técnicos y económicos son la medula del puntaje que define una licitación. Sin embargo, no puede olvidarse la valoración cualitativa, capaz de torcer inclinaciones más allá de la solvencia económica o profesional de una u otra competidora. Precisamente, allí es donde apunta el nuevo posicionamiento del gremio de los recolectores de residuos.
En la víspera de la apertura de sobres, el secretario general del Surrbac, Mauricio Saillén, difundió un extenso comunicado que inicia con expresiones de deseo sobre el “deber ser” del servicio, para finalizar con una clara advertencia si la licitación termina favoreciendo a aquellos ubicados en su lista negra.
“Es de nuestro interés que todos los participantes de la licitación del servicio de recolección de la ciudad, propongan un proyecto que apunte a la optimización y el progreso del tratamiento de los residuos”, el arranque marcado por la corrección política. ¿Quién desearía lo contrario?
A renglón seguido, el preámbulo que terminará con la impugnación de una de las oferentes: “Es de nuestro principal interés que se proteja y se cuide el puesto laboral y los derechos adquiridos (…) Las empresas que participan en la licitación, en su mayoría, tienen en cuenta los pliegos de los convenios colectivos, los números que salen de las paritarias y las condiciones para mantener un buen ambiente laboral en un ámbito de trabajo tan complejo como el nuestro”.
¿Quién queda fuera de “la mayoría” respetuosa de los derechos de los trabajadores? La incógnita es revelada rápidamente. Saillén afirma que la UTE integrada por Solvi-Caputo no tomó contacto con los responsables del gremio para “dialogar”.
“No es obligatorio pedir los papeles y documentos de las condiciones laborales que hemos ganado, dignificando el puesto del recolector, eso es claro. Pero creemos que una empresa que pretende participar por una licitación de largos ocho años, debe tener en cuenta a los trabajadores”, sentenció el también titular de la CGT Rodríguez Peña.
La presunta “falta de interés” es leída por el paladín de los recolectores como una falta grave, el inicio del camino inevitable hacia la generación de “una serie de situaciones que lleven a que las consecuencias las paguen los trabajadores”.
“Este gremio no permitirá que se pierda nada de lo adquirido en estos años de mejorar el ámbito laboral y la calidad de vida los recolectores y recolectoras. Queremos que el municipio proteja a los trabajadores, de todos los ámbitos e instituciones”, la advertencia a aquellos que decidirán quién explotará el servicio por los próximos ocho años, seis de ellos con otro titular del Palacio 6 de Julio.
La motivación del Surrbac en anticipar su posición sobre el abanico de oferentes tiene una explicación previsible. Los vínculos de Solvi-Caputo con el líder camionero, Hugo Moyano, son inocultables. Por caso, con el padrinazgo del enemigo público de Saillén, la UTE ganó la concesión de la recolección de una parte de la ciudad de Rosario.



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