Indefiniciones radicales por la presidencia del Comité Nacional

Ahora faltan candidatos y podría postergarse para marzo la elección de diciembre

Las últimas noticias en torno al Comité de la porteña calle Alsina parecen desacelerar el ímpetu que llevaban los radicales para la renovación de las autoridades partidarias. Ahora faltan candidatos a presidente del Comité Nacional y hasta surgen rumores acerca de la posibilidad de que la elección de diciembre se postergue hasta marzo.
Uno de los nombres que sonó insistentemente fue el de Mario Negri, a quien se lo enfrentaba a Federico Storani, del radicalismo bonaerense. Como siempre, Negri esquivó definiciones concretas sobre sus aspiraciones, pero mandaba a sus operadores a disimular el interés y, al mismo tiempo, a indignarse porque la Junta Electoral, bajo dominio mestrista, le impedía con excusas acceder al cargo de delegado al Comité Nacional, llave imprescindible para ser presidente de la Unión Cívica Radical.
Trascendió, y no fue desmentido desde el negrismo, que el diputado nacional avisó que no lo cuenten para la grilla de candidatos a la titularidad del Comité Nacional.
Después de todo, la presidencia del bloque de diputados de la UCR, del interbloque de Cambiemos, la representación del oficialismo en el Consejo de la Magistratura y la presidencia del Comité Nacional parece demasiado trabajo, más aún si le quiere agregar la candidatura a gobernador de Córdoba.
En el mismo sentido se habría expresado otro de los que aparecían mencionados como posibles aspirantes al máximo honor partidario: el senador nacional Luis Naidenoff.
Parece que la presidencia del Comité Nacional se convirtió en una silla peligrosa. Muchos radicales están incómodos en Cambiemos y el Comité Nacional es el lugar a dónde ir a protestar por el poco protagonismo que, argumentan, les otorga el macrismo.
Otros no piensan igual, naturalmente. Incluso, un radical citó días atrás un chiste macrista que expresa lo que entienden es ingratitud de los correligionarios: “La UCR era un partido en extinción, y ahora es una especie protegida”.
Como sea, el sector más aliancista del radicalismo está sin candidatos, por estas horas, por lo que se comenzó a barajar la posibilidad de que la elección de diciembre se postergue para marzo, ganando así tiempo para que el rosqueo arroje un resultado pacífico.
Mientras tanto, en el grupo de los críticos siguen proponiendo a Storani, que no contaría ni remotamente con el número necesario entre los 102 delegados que llegarán a Buenos Aires desde todo el país cuando deban renovar las autoridades partidarias.



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