Báez, la piedra en el zapato del fiscal Gonella

Hasta el miércoles, estuvo rebelde en una causa por presunta violación de secretos y abuso de autoridad. El proceso comenzó a raíz de la denuncia de la jueza Lanz, quien adujo que fue imputada por lavado como parte de una “venganza”, porque respaldó a Campagnolli cuando quiso investigar al patagónico

En el marco de una pesquisa por presunta violación de secretos y abuso de autoridad, en diciembre del 2014 el fiscal federal Carlos Gonella, por entonces titular de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) fue declarado en rebeldía por el juez Claudio Bonadio.
Además, el magistrado le prohibió salir del país y le reclamó a la procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, que pusieran en marcha los mecanismos de remoción pertinentes para lograr su comparecencia compulsiva.
El magistrado resolvió en ese sentido luego de leer un escrito en el cual el abogado de Gonella sostuvo que su asistido iba a presentarse recién cuando quedaran firmes las resoluciones sobre su recusación y la nulidad de su llamado indagatoria. Bonadio estimó que se agotaron las opciones y sostuvo que la conducta de Gonella lo llevaba a concluir que se resistía al proceso con “mala intención”.
El caso comenzó a raíz de la denuncia presentada por la jueza de Instrucción María Gabriela Lanz (pareja del empresario Valentín Temes Coto, condenado a 20 años de prisión por narcotráfico), poco después de que Gonella quedara procesado por prevaricato, por omitir incluir a Lázaro Báez en el tramo inicial de la pesquisa conocida como “la ruta del dinero K”.
Lanz cuestionó que el agente hubiera publicado en la red social Twitter su llamado a indagatoria por supuesto lavado de dinero. Además, le atribuyó su imputación a una “venganza” ya que, como magistrada, confirmó la investigación de José María Campagnoli en contra Báez.
Cabe recordar que el intento de Campagnoli casi le cuesta el cargo. En el 2013, fue suspendido a instancias de la procuradora Alejandra Gils Carbó. Meses después, durante el jury, Lanz respaldó la actuación del funcionario al contestar por escrito las preguntas que le envió el tribunal que, sin éxito, lo enjuició por mal desempeño. En esa oportunidad, contradijo la versión de la acusación; es decir, que manipuló un expediente para avanzar sobre Báez, el cargo más grave que pesaba sobre él.
A Campagnoli se le atribuyó haber cambiando el objeto procesal de una causa en contra del financista Federico Elaskar para investigar al allegado a la ex familia presidencial. No obstante, después del fallido intento de remoción que motorizó Gils Carbó, las pruebas de esas actuaciones fueron incorporadas al caso por lavado que lleva adelante Sebastián Casanello.
El miércoles, el cordobés decidió comparecer y se trasladó a los tribunales de Comodoro Py escoltado por los abogados del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) Federico Efron y Damián Loreti.
Gonella afirmó que demoró en apersonarse ante Bonadío, quien lo convocó en reiteradas oportunidades, debido a que cuando le prohibió salir del país él lo querelló y eso produjo una “circunstancia de violencia moral extrema” para ejercer su derecho de defensa.
Durante los tres años que se tomó para dar explicaciones el fiscal recibió fallos adversos.
Cuando recusó a Bonadio, los argumentos que plantearon sus abogados fueron desestimados. El tribunal que entendió opinó que que no tenían peso suficiente “para sostener un temor fundado de parcialidad”. También valoró que no era posible concluir que hubiera una “enemistad manifiesta”.
En junio del 2015, la Casación Federal rechazó un recurso de los letrados de Gonella y de su colega del fuero en lo Penal Económico, Emilio Gerberoff, también implicado. El tribunal señaló que no lograron demostrar el perjuicio que les habría ocasionado a los encartados que no hubieran estado presentes en la declaración de carácter reproducible que prestó un testigo ante Bonadio. Un mes antes, el juez le había insistido a Gils Carbó para que ordenara el desafuero de Gonella, para poder convocarlo por la fuerza pública.
En tanto, en marzo de este año, la Máxima Instancia en lo Penal no hizo lugar a una queja por casación denegada interpuesta por la defensa de su consorte procesal, Guerberoff, que cuestionó la confirmación del rechazo de su planteo de excepción por falta de acción.
Además del derrotero de la causa, adverso a sus pretensiones, es previsible que la renuncia de Gils Carbó haya alentado a Gonella a viajar a Buenos Aires.



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